Presidente de AmCham “Tenemos que pasar de la linterna al puntero láser”


Descarta que la administración del Presidente Trump impacte las relaciones entre ambos países y confía en que el Senado estadounidense apruebe el Tratado de Doble Tributación entre Chile y EE.UU . ¿Sus prioridades? Enfocarse en medidas concretas y específicas que aporten al desarrollo de negocios en industrias puntuales, e instalar en agenda tópicos de futuro, tales como big data, inteligencia artificial y ciberseguridad. Asimismo, reforzar las agendas de sustentabilidad y energía. Carey quiere llevar las misiones empresariales a un nivel 2.0, focalizándose en acciones que aporten valor a los miembros de la Cámara y a la sociedad en general.

En enero tomó las riendas de la Cámara Chileno Norteamericana de Comercio, AmCham Chile, el abogado Guillermo Carey, una cara conocida en la asociación por sus activos últimos dos años en su directorio y por su trascendente participación en su Comité de Innovación y Propiedad Intelectual. Si bien su gestión tiene mucho de continuidad con la de Kathleen Barclay, quien estuvo a la cabeza de AmCham por dos períodos consecutivos, Carey buscará imprimir un sello propio a su gestión, apuntando a “temas que globalmente están hoy en el centro del debate, pero que en Chile aún se visualizan como de futuro”.

Específicamente tiene sus ojos puestos en la inteligencia artificial y en la ciberseguridad y seguir muy de cerca la discusión en el Congreso sobre el proyecto que reforma la ley de datos personales. El abogado de la Universidad Católica liderará AmCham hile hasta 2018, período en el que apuntará, como él mismo sostiene, a “pasar de la linterna al puntero láser”: en lugar de iluminar y abordar todos los desafíos del Chile actual, se focalizará en aquellos donde se pueda generar más valor para los socios de la Cámara y el entorno.

– AmCham pasó de estar dirigida por una estadounidense a un chileno, ¿implica un cambio de mirada en la relación entre ambos países?

-No necesariamente. En los últimos años hemos trabajado en reforzar a AmCham de una nueva institucionalidad, con un buen gobierno corporativo y un moderno código de ética. Estamos preparados para dar continuidad a un proyecto que es de largo lazo y que refleja los valores y misiones más profundos de la Cámara. Por esta razón, no visualizo grandes cambios, aunque sí algunos énfasis distintos.

Respecto de la relación comercial con Estados Unidos, también mantendremos una continuidad con lo que hemos hecho en los últimos años. Por ejemplo, seguiremos con programas estratégicos de inversión en Estados Unidos, como Look North, proyecto que Kathleen (Barclay) como past president, está liderando y trabajaremos por la pronta aprobación del tratado de doble tributación.

-¿Cuáles serán las prioridades de su gestión?

-Vamos a trabajar para potenciar aún más nuestra misión: promover el libre comercio entre Chile y Estados Unidos, y agregar valor a nuestros miembros y a la sociedad, generando diálogos y puentes con los distintos stakeholders en Chile. Adicionalmente, posicionaremos ciertos temas que son del presente en otros lugares, pero que en Chile se perciben como del futuro, tales como internet de las cosas, inteligencia artificial, big data y ciberseguridad. El mundo está cambiando a una velocidad enorme y el desarrollo tecnológico que estamos presenciando impone desafíos éticos y de capital humano relevantes. No podemos marginarnos de dicha discusión. Tenemos que hacernos preguntas trascendentales y debemos plantearnos como país cómo abordaremos estos temas.

-Hasta ahora, el foco ha estado en temáticas como energía, biotecnología, comercio e innovación. ¿Qué otros temas incluirá su gestión?

– Seguiremos profundizando en estas áreas, pero nos interesa ahondar sobre odo en temas de sustentabilidad y relaciones con la comunidad, en innovación, mprendimiento, así como en los desafíos tecnológicos ya mencionados. Nuestra estrategia será enfocarnos en los temas de mayor relevancia actual, que recién están aflorando en nuestra sociedad, pero que, in duda, revolucionarán nuestra forma de vida, nuestra economía y nuestra sociedad.

Una buena metáfora para explicar nuestra estrategia es que queremos cual puntero láser encontrar y potenciar aquellos temas que marquen la diferencia en el esarrollo de ciertos sectores y apoyarlos. Por eso, no sólo estaremos trabajando en los grandes temas país. Un ejemplo reciente del nuevo enfoque que le queremos dar a AmCham fue la formación de una mesa de trabajo que agrupó y representa a las empresas del sector dispositivos médicos, al alero de la Cámara, con el objetivo de generar valor para ellas.

Otro tema de vital importancia para nuestros socios y para nosotros como administración, son los desafíos de la nueva legislación laboral en Chile, la cual abrirá una oportunidad única para instalar nuevos temas, como los gobiernos corporativos de los sindicatos, transparentando de dónde proviene su financiamiento y cuáles son los intereses que representan. Esta es un área en la que podemos aprender de las buenas prácticas que se han dado en stados Unidos, donde empresarios y trabajadores buscan soluciones en conjunto para la empresa. Estas son prácticas que queremos ayudar a importar.

-¿Qué novedades y acciones concretas trae su agenda?

– La mejor forma de conocer el ecosistema de Estados Unidos es a través de misiones empresariales, las cuales siempre han sido muy bien evaluadas por nuestros socios. En el pasado, las misiones se enmarcaban como actividades relativamente aisladas, pero tras un profundo análisis, nos dimos cuenta que hay mucho potencial para mejorarlas aún más. Estábamos muy enfocados en la linterna, en iluminar y tocar todos los temas en forma amplia. Este año, en cambio, queremos focalizarnos con misiones que generen valor claro, específico y directo. Queremos llevar las misiones empresariales a un nivel 2.0, creando ecosistemas que generen un impacto mayor a nivel nacional.

En concreto, ya realizamos una misión público privada a Nueva York y Boston sobre distribución de energía, respondiendo a un desafío que tenemos como país en esta materia. Tenemos además ya otras dos misiones planificadas: una de biotecnología y otra de sustentabilidad, temas clave en nuestra agenda programática.

También nos interesa fomentar la innovación y el emprendimiento. Hace un par de años comenzamos a trabajar en el programa Look North, que busca ayudar a emprendedores chilenos a explorar e instalarse en el mercado estadounidense. Este programa tiene varias bajadas, pero hasta ahora el foco principal ha sido la realización de misiones. Creemos, sin embargo, que todavía queda trabajo por hacer en lo que se refiere a la creación de un ecosistema sólido y para esto es clave la promoción de casos de éxito que sirvan como ejemplo y guía para que se motiven nuevos emprendedores.

– Además del programa Look North, ¿qué otras iniciativas impulsarán para fomentar la innovación y el emprendimiento?

-Nuestro principal foco es Look North y ayudar a generar este ecosistema del que hablaba. También pondremos énfasis en todo lo que se refiera a financiamiento, tema que comenzamos a abordar el año pasado. Chile tiene muchos programas de financiamiento focalizados en etapas tempranas, pero no hay fondos disponibles para las siguientes.

Por ello hay que generar una discusión en torno al gap funding, que va de la etapa temprana a una fase de levantamiento de capital de primera o segunda ronda, con el fin de permitir el escalamiento. Existe el programa Scale de Corfo, pero se debe definir si se le dará recursos a todos los proyectos o se focalizará sólo en los que sean capaces de generar mayor impacto.

Necesitamos casos de éxito para que los inversionistas chilenos aprendan y se atrevan a dar el salto. Los venture capital en Chile son muy conservadores, adversos al riesgo. No están dispuestos a perder. Por lo tanto, tenemos que generar un ecosistema en el que se acostumbren a que hay veces en que se pierde, pero que cuando se gana, se gana de verdad.

-¿Y cómo buscarán promover este giro en el ecosistema nacional?

-Con misiones en las que participen tanto emprendedores como inversionistas de venture capital. Afuera está tan desarrollado el emprendimiento, que hay fondos ue se especializan en ciertas etapas de financiamiento. Por ejemplo, en biotecnología hay fondos que invierten sólo en fase preclínica, otros en fase 1 ó 2. Queremos importar dichas prácticas, pero también generar los contactos para tender puentes.

No queremos competir por emprendedores, pero nos interesa identificar a quienes están entrando a Estados Unidos o a aquellos que tienen potencial para llegar allá y no lo han hecho. Hasta ahora hemos estado muy focalizados en las empresas americanas que vienen a Chile. Queremos dar un giro y potenciar a las chilenas para que xploren y se instalen en ese mercado, y por eso vamos a abrir nuestra base de socios a empresas locales.

Por último, queremos educar en innovación. Creemos que debemos trabajar en generar un cambio en el ADN de las compañías chilenas, en la forma de pensar de sus directivas. Así automáticamente se empezará a generar innovación. Si logramos cambiar la mentalidad de los gerentes generales, introducir parámetros de medición y recompensar la innovación, sin duda se generará un ciclo virtuoso y terreno fértil para la innovación.

EFECTO TRUMP

-¿El gobierno de Trump supone una traba para impulsar las relaciones comerciales entre Chile y Estados Unidos?

-Nadie puede decir con certeza qué va a pasar en el futuro. La relación entre Chile y Estados Unidos es sólida. El comercio entre ambos países ha sido beneficioso para ambas partes. Creció diez veces entre 2004 y 2016, por lo tanto, dudo que vaya a haber un cambio relevante en la relación.

Estados Unidos es el principal mercado de importación para Chile y en términos de exportaciones, ese país es el que más nos compra servicios. Hay datos que avalan que el Tratado de Libre Comercio ha sido muy bueno para ambos países. Vería con extrañeza que esto cambiara. Al contrario, creo que se generarán nuevas oportunidades  raíz del proyecto del Presidente Trump de promover las inversiones en infraestructura y en revitalizar la economía de su país. En este escenario hay una buena oportunidad para que las empresas chilenas aumenten su presencia. Y es por eso que tenemos más interés que nunca en potenciar el programa Look North.

– AmCham fue una defensora del Tratado Transpacífico de Libre Comercio, TPP. A esta altura pareciera haber quedado atrás…

– AmCham promueve y apoya el libre comercio en todas sus formas, y en ese entido, el TPP, que es un tratado de última generación, nos parece bueno para Chile. Sin embargo, hay que analizar este tema desde dos perspectivas diferentes. Objetivamente, desde el punto de vista comercial, nuestro país ya tiene tratados con todos los miembros del TPP. No creo que el retiro de Estados Unidos de las negociaciones vaya a afectar las posibilidades de comercio que tienen Chile con el resto de los miembros. No veo que su eventual fracaso vaya a generar grandes nubarrones para Chile.

Por otro lado, también es importante poner en la balanza el hecho de que el multilateralismo -que sigue el modelo de la Unión Europea- es conveniente porque hace que la relación entre todos los miembros sea entre iguales, donde no hay grandes ni chicos. Esto sin duda es de especial valor para una economía pequeña como la chilena.

Ahora, hechas estas dos salvedades, lo importante es que como AmCham seguiremos apoyando todos los tratados de libre comercio.

-Uno de los aspectos pendientes es el Tratado de Doble Tributación que está a la espera de aprobación en el Congreso estadounidense… ¿Qué están haciendo y qué perspectiva tienen?

– Para AmCham es una prioridad trabajar en este tema, demostrando las ventajas que su ratificación tiene para ambos países. Este es un anhelo muy antiguo de muchas empresas americanas que tienen inversiones en Chile. Dado el crecimiento que ha tenido y seguirá teniendo el comercio entre ambos países, se justifica la existencia de un tratado de esta naturaleza. Estamos en contacto con la U.S. Chamber of Commerce para entregarle toda la información que necesiten para que le expliquen los beneficios de este acuerdo a los parlamentarios estadounidenses.

Sin embargo, es importante destacar que Chile no es el único país que está a la espera de que el Congreso de Estados Unidos retome la discusión de este tipo de tratados. Con el cambio de gobierno el proyecto volvió a la Comisión de Relaciones Exteriores. Debemos esperar que se definan las nuevas prioridades legislativas del Senado. Por lo tanto, por ahora, no hay fecha. Confiamos en que la aprobación ocurra pronto porque su postergación podría tener un impacto de hasta 10% en las utilidades que repatrian las empresas estadounidenses.

-Y por último, ¿Qué sello le quiere imprimir a su gestión?

-Queremos posicionar a AmCham como una plataforma para que sus miembros se involucren en temas de contingencia nacional. Hoy, en Chile, el ambiente está muy polarizado y la única forma de salir de esto es con la participación de todos los actores.

Queremos ser un espacio de encuentro, donde se debatan propuestas constructivas en todos nuestros comités, para generar desde AmCham, un diálogo con las autoridades en pos de la unidad y desarrollo del país.

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