Entrevista a Carlos Álvarez, director de InvestChile


“Chile no ha perdido su atractivo para los inversionistas internacionales”

En el balance de un primer año en el cargo enfocado a dar forma a la nueva estructura y funciones del organismo, el responsable de la Agencia de Promoción de la Inversión Extranjera da las claves de la ofensiva lanzada este año –cuya primera acción es la apertura de sus primeras oficinas internacionales en Frankfurt, Tokio y San Francisco–, al tiempo que discrepa de quienes ven un declive en el potencial de la economía chilena como polo de atracción.

Por Yael Mandler y Jorge Isla

Un año exacto cumple Carlos Álvarez en su cargo de director de InvestChile, y que asumió luego que la entidad encargada de atraer la inversión foránea hacia el país fue dotada de una nueva institucionalidad. Ese fue el resultado de la ley 20.848, promulgada en junio de 2015, que transformó al entonces Comité de Inversiones Extranjeras en una nueva Agencia de Promoción cuya principal misión es implementar un esfuerzo planificado y coherente para atraer, retener y expandir la presencia de empresas internacionales en el país.

Este nuevo marco legal formalizó una estructura “con cinco áreas y funciones claramente definidas, lo cual va aparejado con la construcción de una organización con nuevas divisiones, encargados y responsabilidades, junto a lo cual hemos afinado procesos y contratado gente con las competencias necesarias. Estoy muy contento con los avances en términos de ir consolidando una agencia moderna de promoción de inversiones”, enfatiza Álvarez.

En esta tarea de diseño e implementación contaron con el apoyo de consultores de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en la línea de “aprender lo más rápido posible de cómo lo están haciendo agencias de países como Irlanda, Holanda, Francia”, indica, objetivo en el cual InvestChile avanza integrando un grupo de agencias de la OCDE que se reúne anualmente para desarrollar acciones conjuntas como estudios de benchmark sobre buenas prácticas.

Quienes integran este nuevo modelo tienen como principal objetivola búsqueda de inversionistas de cinco rubros prioritarios: tecnologías, servicios y equipamientos mineros, servicios globales, alimentos saludables, turismo de intereses especiales, y energía e infraestructura. “Vamos a hacer un esfuerzo deliberado de promoción en sectores seleccionados por su alto potencial de contribución al crecimiento del país, focalizándonos en posicionar a Chile en las cabezas de los tomadores de decisiones porque si bien es cierto que son áreas donde tienen ventajas comparativas y competitivas evidentes, son sectores aún emergentes. Son áreas donde Chile tiene objetivamente ventajas con un gran potencial de crecimiento y en las que aparece como un país atractivo para invertir”.

Una de las iniciativas más importantes para lograr esta misión es la apertura de tres oficinas en países estratégicos: Alemania (Frankfurt), Japón (Tokio) y Estados Unidos (San Francisco). “De aquí a fin de año van a estar las tres funcionando en plenitud”, resalta. 

–¿Cómo se mide, entonces, el éxito de un organismo como InvestChile?

–El tema de que el volumen de inversión, en términos de cuánta plata ingresó al país, claramente, no es suficiente para evidenciar el éxito del esfuerzo. Lo que usualmente se mira es la inversión, pero también el empleo y las exportaciones, directas e indirectas. Los reportes que vamos a hacer en los próximos años no van a tener que ver sólo con el volumen de inversión en términos de capital ingresado, sino con estas otras dimensiones.

–¿Qué casos concretos de nuevos inversionistas destaca?

–En enero lanzamos una ampliación sustantiva del centro de desarrollo de software de Equifax; se está instalando la aerolínea de origen irlandés Jetsmart; en el tema farmacéutico llegó Grünenthal, y Amazon anunció su centro de servicios regionales.

–En relación al comportamiento de la inversión extranjera en el país, ésta marca una baja sostenida, pero el gobierno sostiene que Chile mantiene su atractivo para los inversionistas, ¿cómo se explica?

–Esto ha generado bastante reflexión por varios motivos. Probablemente, el tema principal sea que no todo lo que mide el Banco Central  –las inversiones extranjeras directas– se transforma en formación bruta de capital fijo. Esto es, cuando una empresa viene a Chile, trae su dinero y hace una inversión completa, construye edificios, contrata gente, etcétera. El Banco Central mide aquellas acciones en sus cuentas nacionales como formación bruta de capital fijo. Pero eso no tiene nada que ver con la medición de la inversión extranjera directa, por lo que a nosotros nos interesa relativamente menos.

–Entonces, ¿las mediciones actuales no traducen la situación real de la inversión extranjera?

–Hay un conjunto de cosas que tienen varios elementos distorsionantes respecto de la percepción que pueda tener el público. Por ejemplo, dentro de lo que aparece como inversión extranjera directa de las empresas están sus utilidades no distribuidas. Lo anterior, también para los ingresos de capitales temporales. Por ejemplo, si una empresa quiere usar a Chile como plataforma para invertir en un país vecino y en un año inyectaron capital financiero, infló lo que aparece como inversión extranjera directa. Entonces esa medición, que muchas veces da origen a titulares, no se condice con la formación bruta de capital fijo hecha por empresas extranjeras.

–Entonces ¿de qué manera hay que evaluar las cifras que muestran durante los últimos años?

–Respecto de los temas de inversión, hay dos conversaciones en el ámbito público. Cuando miras las cifras de inversión extranjera directa, tengo la impresión de que las cifras de 2011, 2012, 2013 eran muy grandes -por la combinación de un ciclo de inversión en la minería del cobre y el aumento de utilidades de las empresas–, y pueden verse caídas impresionantemente grandes en relación a flujos que no dicen relación con decisiones deliberadas de las empresas para invertir en el país. Pero eso no es así en las cifras de formación bruta de capital fijo de cualquier origen, y lo que se ve en los últimos años es que ha caído un poco, o se ha estancado en términos de su participación en el PIB, lo cual, probablemente, se explique en gran medida por la caída de la materialización de inversión minera, que ha sido en parte compensada por un incremento en la inversión en energía. En términos agregados, no es nuestra opinión que estemos en una situación compleja de caída de la inversión extranjera en el país. 

–¿Cómo incide esto en la percepción en el exterior?

–Eso nos genera un problema porque esas cifras no existen en Chile y sólo se miden en muy pocos países. Eso hace que la pega nuestra a la hora de evaluar y ver cómo medimos nuestro impacto no sea fácil.

–Entonces, ¿Chile no ha perdido su atractivo?

–¡Para nada! Al contrario, de acuerdo al diálogo que tenemos con inversionistas internacionales, Chile sigue siendo un país igual de atractivo, y las empresas del mundo siguen tremendamente confiadas en Chile como la mejor localización de América Latina para desarrollarse, de eso no tengo ninguna duda. Somos el país más maduro en términos de ofrecer las condiciones para que las empresas de este tipo se instalen y cuenten con una mano de obra de buena calificación. 

–A propósito de la apertura de la oficina en Estados Unidos ¿cuáles son los objetivos hacia los inversionistas en ese mercado?

–En rigor, nuestra idea es abordar el continente norteamericano, y eso también implica Canadá. Pero Estados Unidos es la principal potencia mundial y tiene importantes empresas en todos los rubros en los que estamos focalizando nuestros esfuerzos, con un claro liderazgo, por ejemplo, en servicios intensivos en tecnologías de Información, temas de alimentos saludables, y en minería con empresas como Caterpillar y energías renovables, que es otro argumento por el cual California es relevante para nosotros.

–¿Por qué decidieron ubicar la oficina de InvestChile en San Francisco?

–Es bien difícil pretender cubrir todos los desafíos de inversión desde una sola localización. Pero en el caso de Estados Unidos, no nos costó mucho tomar la decisión por varios motivos: San Francisco tiende a concentrar una parte importante de la industria de tecnologías de la información y de servicios asociados a ella, naturalmente por Silicon Valley. Pero además está al lado de la ciudad de Davis y del cluster de empresas asociadas a temas de alimentos de base agrícola de alta sofisticación. Y en la costa oeste de Estados Unidos y Canadá es donde tienden a concentrarse las empresas asociadas a las tecnologías y equipamiento minero.

–¿Cómo abordarán el resto del país y que papel jugará en ello la red de promoción de ProChile?

–Tenemos un muy buen nivel de colaboración con los agregados comerciales y económicos de ProChile que nos apoyarán en el despliegue territorial. Entendemos que nosotros ponemos un elemento de especificidad mucho mayor al proceso de identificación de inversionistas, pero también aprovechamos el vasto conocimiento que tienen nuestras oficinas comerciales en cuanto a exportaciones, mercados y empresas.

–Usted integró la reciente gira presidencial a Norteamérica ¿cómo percibió la receptividad de los inversionistas estadounidenses en el marco de la actual administración gubernamental?

–No percibimos riesgos mayores. En general, los rubros en que estamos promoviendo a Chile, son rubros en que las ventajas están tan claras y están tan localizadas que no hay mucha duda al respecto.

Comentarios

El envío de comentarios está deshabilitado.