Una Educación a la Manera Estadounidense

En momentos en que el sistema de educación superior de Chile está bajo la lupa, Estados Unidos tiene mucho que ofrecer como un modelo sobre la manera en que universidades y empresas pueden trabajar juntas para entregar oportunidades para los titulados y generar investigación innovadora.

Como Chile, Estados Unidos tiene una historia de protestas estudiantiles desde la década de los 60, la que generó positivos cambios al sistema de educación. Pero la drástica reducción del financiamiento público para las universidades en los últimos años redujo el acceso a una educación de alta calidad y elevó los aranceles para los estudiantes, muchos de los cuales se graduaron con deudas agobiantes.

En septiembre, el doctor Robert Berdahl, ex canciller de la universidad UC Berkeley y ex presidente de la Asociación de Universidades Americanas que agrupa a las 61 principales universidades de investigación de Estados Unidos, visitó Chile por invitación de la Universidad de Chile para referirse a los desafíos comunes que enfrenta la educación superior en ambos países.

“Reducir la relación entre el profesor y el estudiante a una transacción económica entre el proveedor y el consumidor está dañando al proceso educativo”, afirmó.

bUSiness CHILE consiguió hablar con el doctor Berdahl recientemente para saber de su visita y averiguar por qué, a su juicio, Chile necesita cambiar su enfoque impulsado por el mercado para hacer que la educación de calidad sea más accesible.

¿De que manera sirve la educación superior en Estados Unidos como un modelo para otros países?

Las universidades estadounidenses tradicionalmente han servido como modelos para el desarrollo de universidades de investigación en todo el mundo. La investigación que emana de Estados Unidos ha impulsado mucho del desarrollo económico de Estados Unidos durante los últimos 50 años; lugares como Silicon Valley y el crecimiento de las firmas de biotecnología en California han sido concebidos por universidades.

La combinación de estudios de licenciatura e investigación ha atraído a estudiantes universitarios de todo el mundo. Es esta amalgama de investigación de alta calidad, estudios de licenciatura y transferencia de tecnología lo que ha atraído a otros países a tratar de emular, en sus propias maneras, el modelo presentado por las universidades de Estados Unidos. Más aún, hasta hace muy poco, Estados Unidos estaba a la vanguardia de la educación de una amplia gama de su población y esta demanda de acceso a una educación de alta calidad es también un aspecto que está siendo imitado en democracias en desarrollo alrededor del mundo. En pocas palabras, mucho de la educación superior de Estados Unidos puede servir como un modelo instructivo en otras partes.

¿Qué pueden aprender el gobierno y las universidades de Chile de la experiencia de Estados Unidos?

El Gobierno de Chile puede aprender que el acceso a una educación superior de alta calidad es esencial para el desarrollo económico, social y político del país. Puede aprender que la inversión en sus jóvenes es importante para el futuro. Puede aprender que la inversión pública en educación e investigación es vital para el futuro de la nación. Chile debe ver sus universidades como agentes de movilidad social más que como de reproducción social.

Usted se reunió con líderes estudiantiles durante su visita, ¿le parecen razonables las demandas de una “educación gratuita para todos”?

No creo que sea posible para la mayoría de las naciones hoy en día. Puede ser posible en unos pocos países muy pequeños y ricos como Noruega, donde los ingresos del petróleo han permitido que el país entregue educación gratuita, pero probablemente no sea realista para la mayoría de los países. Además, no hay ninguna razón para que los estudiantes que provienen de familias muy adineradas no tengan que solventar una parte significativa del costo de su educación. No obstante, la educación debe ser vista como un bien público, que beneficie a la sociedad como un todo y, por tanto, merecedora de una significativa inversión pública.

Si la meta de la sociedad es un desarrollo económico y social, y si el país está comprometido con la justicia social, hará todo lo que pueda por asegurar que la educación superior esté disponible a un bajo costo o a ningún costo para quienes no pueden pagar altos aranceles. No creo que el enfoque de mercado laissez-faire que ha caracterizado la evolución de la educación superior chilena haya servido bien al país a medida que reconstruye sus cimientos democráticos y busca desarrollar su economía en un mundo dominado por el desarrollo basado en el conocimiento.

El Gobierno de Chile recientemente anunció un aumento del financiamiento de becas en el 2012, pero los estudiantes están insatisfechos. ¿Necesita el modelo de educación superior de Chile un cambio más radical?

Creo que Chile debiera cerciorarse de que cada joven que pueda cumplir con altos estándares académicos pueda recibir una educación sin hipotecar su futuro con una deuda agobiante.

Esto significa que a los estudiantes se les deberían otorgar becas según necesidad. Esto significa que las universidades públicas, como la Universidad de Chile, deberían tener los recursos para entregar a los estudiantes la educación de alta calidad que se merecen. El modelo educacional de Chile ha abierto la puerta a una serie de empresas educacionales “con  fines de lucro”, la mayoría de las cuales son empresas que cotizan en bolsa en Estados Unidos, al tiempo que la decreciente inversión pública, el limitado acceso, los sistemas inferiores de educación primaria y secundaria, y los altos aranceles han impedido que muchos estudiantes asistan a las universidades tradicionales.

Como en Estados Unidos, muchas de estas empresas educacionales “con fines de lucro” no ofrecen educación de alta calidad y obligan a los estudiantes a endeudarse fuertemente para asistir a ellas, a menudo sin adquirir las habilidades requeridas para las carreras a las que aspiran. Este no es, creo, un modelo exitoso para el sistema educacional de Chile y requerirá cambios sustanciales, incluidos controles de calidad más rigurosos para todas las instituciones.

El financiamiento estatal para las universidades chilenas está concentrado en unas pocas universidades públicas, pero algunas universidades privadas con fines de lucro también reciben financiamiento estatal. ¿Es sustentable este modelo?

Primero que todo, creo que Chile necesita entregar un respaldo público adecuado a sus universidades públicas tradicionales. Creo que para recibir dicho respaldo, deberían estar sujetas a estrictos estándares de calidad. Y los estudiantes que asistan a ellas deberían recibir toda la ayuda financiera que requieran. No creo que los fondos públicos deberían invertirse, ya sea a través de subsidios directos o de asistencia financiera para los estudiantes, en instituciones que no puedan cumplir rigurosos estándares de calidad.

Muchas universidades estadounidenses tienen una cultura bien desarrollada de donaciones de alumnos. ¿Qué puede hacer el Gobierno chileno para promover esto en Chile?

Creo que es necesario que los alumnos de las universidades reconozcan que las oportunidades que han tenido de disfrutar en sus vidas se deben, en gran medida, a la educación que recibieron y que tienen una obligación para asegurar que la próxima generación de jóvenes tenga todas las oportunidades para mejorar sus vidas y la de su sociedad. El Gobierno puede ayudar a fomentar la filantropía a través de su política tributaria e igualando las donaciones de los alumnos.

¿Cómo se puede alentar a las universidades chilenas y las empresas para que se asocien en materia de investigación y desarrollo, que es un tema tan importante para Chile?

Las conexiones de investigación e innovación con la industria privada pueden ser alentadas por el Gobierno a través de sus políticas de impuestos y propiedad intelectual así como también a través del financiamiento colaborativo de la investigación entre el Gobierno, las universidades y la industria. También puede desarrollar incentivos para que el profesorado y la industria colaboren.

¿Puede la cooperación entre las universidades de Chile y Estados Unidos mejorar la calidad de la educación en Chile?

La colaboración entre las universidades es vital a ambos lados de la ecuación. Las políticas de Gobierno, como las de Singapur que financia los estudios de los licenciados en el extranjero, principalmente en Estados Unidos, con importantes incentivos para que regresen a Singapur, pueden ayudar a las facultades chilenas a desarrollar investigación de alta calidad.

Debido a su posición geográfica relativamente aislada, Chile debería entregar los medios para que sus licenciados y profesorado viajen al extranjero a conferencias y estudien en universidades extranjeras. También creo que las universidades deberían hacer que sus programas sean evaluados de manera periódica por facultades pares de fuera de Chile y que deberían solicitar asesoría de las mejores escuelas y científicos en otras partes.

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