Elevar las Esperanzas para las Empresas Estadounidenses

Cuando Hillary Clinton llama, uno deja lo que sea que esté haciendo y sale corriendo. Eso es lo que líderes y ejecutivos de organizaciones empresariales estadounidenses del sector privado en más de 100 países hicieron para una conferencia de dos días celebrada por el Departamento de Estado en Washington, DC, el 21 y 22 de febrero.

La conferencia Global Business Conference contó con la asistencia de funcionarios de alto nivel del Gobierno de Estados Unidos incluidos la secretaria Clinton, el secretario de Comercio John Bryson y el vicepresidente Joe Biden. Además de ejecutivos estadounidenses de alto nivel, casi la totalidad de las 115 Cámaras Americanas de Comercio (AmCham), incluida AmCham Chile, fue representada por sus presidentes o directores ejecutivos.         

El propósito de la reunión era determinar cómo el Departamento de Estado puede ayudar a promover las empresas estadounidenses en el extranjero, incrementar las exportaciones del país, atraer nueva inversión a Estados Unidos y crear más empleos en la nación. Esto es parte de la iniciativa más amplia que la secretaria Clinton lanzó el año pasado para fortalecer la relación entre diplomacia y economía, o como dice ella “el arte del gobernar económico”.

“Por primera vez en la historia, el Gobierno de Estados Unidos convocó al sector privado para preguntar: ¿cómo podemos servirles mejor?”, señaló Javier Irarrázaval, presidente de AmCham Chile y director gerente para América Latina de Walt Disney Company, quien asistió a la conferencia.

El primer día incluyó comentarios de Thomas Donohue, presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, intervención que fue seguida por sesiones plenarias sobre mejores prácticas para colaboración y sobre qué puede hacer el Gobierno por las empresas. El segundo día estuvo compuesto de sesiones de debates regionales dirigida, en el caso del Hemisferio Occidental, por la subsecretaria Roberta Jacobson.

Dos temas surgieron de estas sesiones como preocupaciones clave en la región: los programas de visa y la protección de la propiedad intelectual.

Todos saben que desde los atentados del 11 de septiembre obtener una visa para visitar Estados Unidos puede ser un dolor de cabeza. El Gobierno de Estados Unidos ha hecho algunas mejoras recientemente en el proceso de solicitud, haciéndolo más barato, más rápido y más amigable, pero hay espacio para mejoras como Irarrázaval sabe por experiencia personal.

En marzo, llevó a su familia a Miami para un crucero, pero admite que no pudo completar sin ayuda el proceso de solicitud de visa online. “Simplemente no pude hacerlo, es una pesadilla”.

Es necesario que la tasa de rechazo de las solicitudes de visa de Chile se reduzca del 5% a menos de un 3% para entrar al Programa de Exención de Visa de Estados Unidos, pero mientras tanto el Gobierno de Estados Unidos podría ayudar haciendo que el proceso de solicitud sea más amigable, afirmó Irarrázaval.

El problema es que la molestia que implica obtener una visa está afectando a las empresas. Por ejemplo, muchos empresarios ahora prefieren evitar escalas en Estados Unidos cuando van en ruta a Europa, Asia u otros destinos.

“Esto también afecta al turismo desde Chile a Estados Unidos y viceversa debido al cargo de reciprocidad”, destacó Irarrázaval. El aeropuerto internacional de Santiago ahora acepta el pago con tarjeta de crédito por el arancel de ingreso de US$140 por persona (solía ser solo pago en efectivo) pero el costo, en especial para las familias grandes, puede ser prohibitivamente caro. 

Otro problema que surgió en la reunión fue la propiedad intelectual: “Las empresas farmacéuticas y de entretenimiento se hicieron oír con fuerza”, dijo Irarrázaval.

El problema es que Chile está implementando muy tarde algunos aspectos del Tratado de Libre Comercio (suscrito en el 2003) relacionados con la propiedad intelectual. La nación ha adoptado medidas para cerrar estas brechas, por ejemplo con un nuevo proyecto de ley que está actualmente en el Congreso destinado a fortalecer la protección de las patentes farmacéuticas, pero se podría hacer más para atacar la piratería.

“La posición de Estados Unidos es que Chile se ha quedado rezagado en sus compromisos (…) hoy en día Estados Unidos no firmará nuevos tratados de comercio con países como Colombia, Panamá o Corea del Sur a menos que hayan implementado estos requisitos”, sostuvo Irarrázaval.

El riesgo es que el Gobierno de Estados Unidos pueda tomar “serias medidas” en contra de Chile si este no cumple con las condiciones del acuerdo, advirtió.

“Esperaría que el Gobierno estadounidense actúe de manera más agresiva en todo el mundo, incluido Chile”, indicó.

Además de proteger los derechos de las empresas estadounidenses en el extranjero, la conferencia también se concentró en cómo las asociaciones empresariales pueden trabajar más estrechamente con el Departamento de Estado para incrementar la competitividad de los exportadores estadounidenses.

Tras la reunión, la Asociación de Cámaras Americanas de Comercio en Latinoamérica y el Caribe (AACCLA, por su sigla en inglés), que representa a las 23 AmCham de la región, envió una carta a la secretaria Clinton en la que presenta sus recomendaciones. Estas incluyen una colaboración más estrecha entre las AmCham y los consulados estadounidenses para facilitar los viajes de negocios a Estados Unidos.

“Creemos que la relación de Estados Unidos con América -donde Estados Unidos domina una parte vital del comercio total y a donde se destinan casi la mitad de las exportaciones estadounidenses- es un caso especial y único, y que nuestra región puede y debería ser el caso de prueba que ilustre la potencia de su visión del arte del gobernar económico”, se lee en la carta.

Si bien Irarrázaval sostuvo que la conferencia fue un primer paso positivo, hizo hincapié en que los ejecutivos y funcionarios de las AmCham estarán renuentes a gastar el tiempo y el dinero que implica asistir a una conferencia de seguimiento a menos que vean que se han tomado medidas concretas.

“Si se abre la puerta a las empresas y se elevan las expectativas, se tiene que hacer algo [al respecto]”, afirmó. Y, con las elecciones en Estados Unidos acercándose rápidamente en noviembre, la secretaria Clinton tiene un tiempo limitado para demostrar que recibió el mensaje.

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