Hacia Carolina del Norte

En el muro de la oficina de Charlie Kimber en la sede central de Arauco en el piso 14 de un rascacielos de Sanhattan, cuelga un enorme mapa de Estados Unidos. Apuntando a Carolina del Norte, en la costa del océano Atlántico, Kimber traza una línea ferroviaria imaginaria hacia Georgia, Alabama, Mississippi, Louisiana y Texas.

“Podemos usar el ferrocarril para llegar a México desde nuestra planta”, sostiene Kimber, gerente de asuntos corporativos y comerciales de Arauco. “Es un gran mercado y hay poca manufactura ahí”.        

Con ventas anuales cercanas a los US$4.000 millones, Arauco -que exporta paneles, molduras, madera aserrada y otros productos de madera desde Chile, Argentina y Brasil- es una de las mayores compañías forestales del mundo.

Ahora su mira está puesta en el mercado norteamericano. En enero, la compañía finalizó la adquisición de una planta de paneles de madera en Moncure, Carolina del Norte, de manos de Uniboard USA -filial de la alemana Pfleiderer- por US$56 millones.

El acuerdo convierte a Arauco en la última empresa chilena en adquirir instalaciones de producción en Estados Unidos desde que Concha y Toro desembolsara el año pasado más de US$238 millones por Fetzer Vineyards de California.

“Hay una gran ventaja de costos al realizar los envíos directamente desde el mercado interno en lugar de hacerlo desde Brasil, Argentina o Chile”, sostiene Kimber. “Ahorramos en costos de servicio y transporte, entre otros”.

La planta, una de las más grandes de su tipo en el país con 284 empleados, elabora tableros de fibras de densidad media o MDF, aglomerados y melanina para pisos, muebles y fabricación de estanterías en Estados Unidos y Canadá, y añade 600.000 metros cúbicos de producción anual de paneles a la capacidad global de Arauco.

Arauco, controlada por el chileno Grupo Angelini a través de su compañía holding Empresas Copec, no es el primer dueño chileno de la planta. En el 2004, en el punto más alto del auge del sector de vivienda en Estados Unidos, la planta fue adquirida por ATC Panels, parte de la chilena Aconcagua Holdings. Pero cuando vino el colapso del mercado en el 2008, ATC vendió la planta a Pfleiderer.

La caída del sector estadounidense de la construcción ha reducido las ventas de productos de madera y generado un exceso de capacidad en la industria maderera, lo que significa que los precios de los aserraderos y plantas de procesamiento se han desplomado. Pfleiderer invirtió más de US$200 millones en la planta de Moncure desde el 2008, pero a Arauco le costó un cuarto de esa cantidad comprarla.

“A medida que la economía estadounidense repunte y la gente comience a invertir en viviendas nuevamente, el negocio se recuperará”, prevé Kimber.

Otra ventaja son los bajos costos operativos de la planta. Pese a los mayores salarios en Estados Unidos comparados con los de Sudamérica, Kimber sostiene que los costos de fabricación en Moncure son “muy competitivos” debido a la mayor productividad y los menores gastos en servicios como seguridad y saneamiento.

La planta además ofrece sinergias con el negocio de distribución de Arauco. Estados Unidos corresponde a un 14% de las exportaciones de Arauco, con ventas por cerca de US$400 millones al año, y es el segundo mayor mercado de exportación después de China, que es el destino de un 34% de sus exportaciones.

Usando la experiencia de comercialización que desarrolló en Sudamérica, Arauco ha establecido canales de distribución que le permiten vender paneles y molduras directamente a minoristas como Home Depot y Lowes.

“La gente solía comprar una nueva casa cada ciertos años en lugar de arreglar la antigua, pero en este mercado prefieren hacer sus propias restauraciones”, señala Kimber. Como resultado, las ventas de molduras y estanterías del tipo hágalo usted mismo están en auge.

Arauco tiene una participación del 25% de las ventas de molduras en Estados Unidos y una participación del 12% del mercado de paneles, las que aspira a incrementar a través de Moncure, que abastece al 18% del mercado nacional de MDF.

“Pretendemos agregar valor usando nuestra experiencia de comercialización y desarrollo de productos”, dice Kimber.

Luego está la ubicación. Localizada cerca de las oficinas centrales que Arauco tiene en Estados Unidos en Atlanta y de proveedores forestales en el sureste, la planta se ubica de manera ideal para exportar productos de madera a México e incluso al Caribe en el futuro, asevera.

La planta no competirá con las exportaciones chilenas de Arauco, dado que el aglomerado producido en Chile es ultra liviano y adecuado para mercados de nicho en donde el peso es importante, explica Kimber.

Sin embargo, ayudará a diversificar la base manufacturera de Arauco y a mitigar los riesgos de tasa de cambio inherentes a la exportación desde América del Sur. Además marca una salida desde el modelo tradicional de integración de la empresa a lo largo de la cadena de producción desde el bosque hasta el mercado.

En el Cono Sur, Arauco suministra sus propias materias primas desde sus plantaciones forestales manejadas y certificadas bajo estándar de manejo sostenible. No obstante, en Estados Unidos, las Timberland Investment Management Organizations (TIMO) reciben beneficios tributarios para gestionar bosques a nombre de inversionistas institucionales.

“No vemos la necesidad [de tener operaciones forestales], porque hay muchos proveedores de chips de madera, troncos de celulosa y aserrín”, explica Kimber.

La inversión de Arauco en Carolina del Norte es una gota en un balde de agua si se le compara con sus inversiones en Sudamérica. Por ejemplo, la firma planea invertir US$2.300 millones en su programa Nuevo Horcones en la Región del Bío Bío en Chile, el que incluye modernizar y expandir su planta Arauco, instalar una planta eólica de 120 megavatios y construir un nuevo vivero.

Además se está expandiendo en la región: el año pasado comenzó a construir una planta de celulosa en Uruguay en alianza con la firma sueco-finesa Stora-Enso con una inversión estimada de US$1.900 millones.

Pero mientras continúa aumentando la producción cerca de casa, la diversificación de mercados y plantas de manufactura en Norteamérica es clave para la estrategia de crecimiento de largo plazo de la empresa.

Hasta ahora la notica es buena. En los primeros 45 días de operaciones desde que Arauco asumió el control el 15 de enero, la planta de Moncure produjo ventas récord.

Kimber sonríe y extiende sus brazos para cubrir todo el mapa en su pared: “Esperamos que este sea el primer paso de Arauco en el sector manufacturero del mercado estadounidense”.

Julian Dowling es editor de bUSiness CHILE

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