Comprometer a los Empleados

¿Qué hace que una compañía sea un gran lugar para trabajar? Los empleados tienden a entregar distintas respuestas a esta pregunta, pero la compañía multinacional estadounidense Kimberly Clark parece haber dado con una fórmula exitosa: el 2012 es el tercer año consecutivo en que la firma ocupa el primer lugar del ranking de la mejor empresa para trabajar en América Latina realizado por el Great Place to Work Institute y se ubica en el noveno lugar de la lista de mejores lugares para trabajar a nivel global.

Según Ramiro Garcés, vicepresidente de recursos humanos para América Latina de Kimberly Clark, la principal razón por la que la gente quiere trabajar para la compañía, que fabrica los pañales Huggies y los papeles desechables Kleenex entre otros productos de uso sanitario, es que se sienten “comprometidos”.

Garcés, quien es de origen colombiano y trabaja en las oficinas centrales de Kimberly Clark en Atlanta, dijo a los miembros de AmCham en un desayuno celebrado el 9 de mayo que las empresas capaces de generar el “verdadero compromiso” de sus empleados se ve beneficiarán de mejores resultados financieros.

Las personas deberían ser los principales impulsores de la estrategia de negocios, sostiene. Kimberly Clark, que está presente en 20 países de América Latina incluido Chile, emplea a más de 12.000 personas en la región, que Garcés describió como el “mayor activo” de la compañía.

Pero ¿cómo compromete una empresa a sus empelados para crear valor? En Chile, esta pregunta es importante dada la creciente competencia por trabajadores calificados y los negativos resultados de los sondeos de satisfacción sobre el lugar de trabajo en distintas industrias.

A juicio de Garcés, la clave es la confianza.

Cita al gurú de la administración Stephen Covey, quien explicó la idea en su libro La Velocidad de la Confianza: “El éxito financiero proviene del éxito en el mercado y el éxito en el mercado proviene del éxito en el lugar de trabajo. El corazón y el alma de todo esto es la confianza”.

La confianza se construye a través de la credibilidad, la justicia y el respeto, lo que combinado con la camaradería y el orgullo, conforman lo que Garcés denomina los “cinco pilares” de un Gran Lugar para Trabajar. En cuanto a los gerentes, deberían ser buenos para escuchar y recordar cosas simples como agradecer a los empleados por sus esfuerzos.

También enfatizó la importancia de la comunicación interna, algo que Kimberly Clark se toma muy en serio. Por ejemplo, Garcés recordó haberle preguntado a su chofer Pedro, quien regularmente lo recoge desde el aeropuerto de Lima para llevarlo a su hotel, cómo le va a Kimberly Clark en Perú. Para su sorpresa, Pedro sabía todo acerca de los nuevos proyectos y el desempeño financiero de la compañía.

“No importa cuál sea su trabajo en una empresa, todos los empleados deberían saber qué está pasando”, afirmó.

El compromiso también trae consigo importantes beneficios económicos para los accionistas de la empresa. Un sondeo realizado por el Great Place to Work Institute desde el año 1997 al 2010 mostró que las 100 mejores compañías para trabajar en el mundo obtuvieron resultados tres veces más altos que el promedio de los componentes de los índices bursátiles Dow Jones y S&P 500.

Resultados similares se han observado en América Latina. Garcés destacó que una mejora en el índice de confianza de Great Place to Work se ha correlacionado con un incremento en las ganancias operativas de Kimberly Clarke en a lo menos dos países en los que la firma está presente.

Más allá de los resultados financieros, empleados comprometidos también ayudarán a fortalecer la reputación de marcas de la empresa e impulsaran la innovación de productos y servicios. Pero crear una exitosa cultura corporativa comienza por lo más alto y los líderes empresariales deben predicar con el ejemplo para mantener a los empleados motivados e inspirados, señala Garcés.

Otros beneficios del liderazgo de Kimberly Clark en el ranking de Great Place to Work, que se basa en los resultados de un sondeo a empleados, incluyen un aumento de la cantidad de postulantes a puestos de trabajo y el reconocimiento de sus clientes.

Todo suena bien en teoría, pero ¿por qué el éxito de Kimberly Clark no ha sido replicado por otras empresas en Chile? Si bien Garcés no abordó este tema en su presentación, parece que hay más para comprometer empleados que marcar ítems en una lista.

La cultura corporativa se conforma con actitudes y expectativas tanto de los gerentes como de los empleados. Los gerentes chilenos tienden a tener un enfoque más jerárquico, lo que puede ser parte de la razón por la que algunos tienen dificultades ganándose la lealtad de sus empleados.

Otro factor importante es, por supuesto, la remuneración y los beneficios. Un empleado bien remunerado es mucho más fácil de “comprometer” que uno al que se le paga poco.

En definitiva, no hay una fórmula fácil de replicar para atraer y retener a la mejor gente. Cada compañía es única con sus propias necesidades y valores corporativos, pero hay cosas que los ejecutivos chilenos pueden aprender de Kimberly Clark, tales como la importancia de establecer confianzas y facilitar la comunicación.

Como señaló Garcés, cualquiera puede copiar su presentación en PowerPoint, pero poner su punteo realmente en práctica es más difícil. “Sueñen en grande” instó Garcés a quienes estaban presentes en el desayuno, pero -como ha demostrado Kimberly Clark- sus sueños deben construirse sobre fundaciones sólidas.

Julian Dowling es editor de bUSiness CHILE

Comentarios