Mirando el Pasado desde Chile

En el Observatorio Las Campanas, cerca de 100 kilómetros al noreste de la ciudad de La Serena, ingenieros están dinamitando rocas para hacer espacio para el Telescopio Gigante de Magallanes (GMT, por su sigla en inglés) que con el tiempo podría capturar imágenes de las primeras estrellas formadas después del Big Bang hace unos 500 millones de años.

El proyecto de US$700 millones -que está siendo desarrollado por un consorcio de instituciones de investigación y universidades de Estados Unidos, Australia y Corea del Sur- compite con otros dos, el Telescopio Europeo Extremadamente Grande (E-ELT, por su nombre en inglés) en el desierto de Atacama y el Thirty Meter Telescope (TMT) en Hawaii, para ver atrás en el tiempo hacia los orígenes del universo.

La entrada en operaciones del telescopio está programada para mediados de 2021, pero la espera valdrá la pena señala el doctor Charles Alcock, director del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics en Washington, DC, que es socio en el proyecto.

En marzo, el doctor Alcock hizo una presentación en AmCham y asistió a una ceremonia con otros astrónomos estadounidenses y australianos para lanzar el trabajo de preparación de sitio del GMT. El doctor Alcock recientemente conversó con bUSiness CHILE sobre la importancia del telescopio y lo que Chile ganará con él.

¿Por qué construir este telescopio en Chile?

Trabajar en Chile ha sido muy bueno para nosotros. Hace una década colaboramos con la Carnegie Institution y otras universidades para construir los telescopios gemelos de Magallanes en el Observatorio Las Campanas. Estos han sido enormemente exitosos por varias razones: primero, están bien diseñados y son muy confiables; en segundo lugar, la combinación de geografía en las faldas de la cordillera de los Andes y vientos estables desde el noroeste crea condiciones de observación extremadamente favorables.

Estos telescopios son estructuras de ingeniería muy complicadas y son únicas de manera que se requiere un personal altamente capacitado y calificado, y siempre hemos tenido éxito en el reclutamiento en Chile. La situación regulatoria legal también es muy buena debido a que hay procedimientos claros a seguir por los observatorios. En contraste, colocar un telescopio en Estados Unidos es muy difícil porque las locaciones posibles con frecuencia tienen historias de disputa con pueblos indígenas.

¿Cuáles son las metas científicas del telescopio?

Tenemos una idea bastante buena de cómo evolucionó el universo en sus primeros años. Usando la radioastronomía podemos tomar imágenes de cómo se veía el universo cuando tenía 400.000 años, lo que es notable considerando que ahora tiene 13.000 millones de años. En ese entonces el universo era muy apagado, pero de alguna forma en los siguientes miles de millones de años se convirtió en lo que tenemos hoy en día con estrellas y galaxias. Las primeras estrellas aparecieron cuando el universo tenía cerca de 500 millones de años, que está justo más allá del alcance de nuestros actuales telescopios.

La luz se demora en llegar a nosotros, de manera que mientras más lejos miremos, más atrás en el pasado podemos ver. Con el GMT, seremos capaces de observar suficientemente lejos en el pasado para ver las primerísimas estrellas que se formaron.

¿En qué etapa se encuentra actualmente el proyecto?

Estamos en la mitad del diseño del telescopio, lo que es un proceso complicado. El espejo principal –que tiene 25,2 metros de ancho– se compone de siete segmentos y casi recién hemos terminado el primero de estos. Estos se están elaborando en la Universidad de Arizona y se enviarán a Chile en cajas de embalaje especialmente diseñadas. Chile tiene mucha experiencia en el traslado de grandes equipamientos debido a la industria minera y los espejos (de 8,4 metros de diámetro) son tan grandes como pueden considerando los desafíos ingenieriles.

¿Están involucrados en el proyecto astrónomos chilenos?

Hemos tenido conversaciones con la Universidad de Chile, la Universidad Católica y CONICYT (Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica) respecto de lograr los desafíos ingenieriles para hacer que el telescopio funcione. El profesor Andrés Jordán de la Universidad Católica participará en el diseño de un importante instrumento para detectar planetas como la tierra en torno a estrellas como el sol. Estos nos ayudará en la búsqueda de vida en otros planetas, lo que en términos humanos es aún más importante que encontrar las primeras estrellas.

Suena interesante, pero ¿qué gana Chile?

Los astrónomos chilenos negocian una parte del tiempo de observación de cualquier telescopio en Chile y para el GMT eso corresponderá al 10%. Entonces, con toda la construcción de telescopios que hay, Chile es un lugar extraordinariamente privilegiado para estar como astrónomo en este momento. También hay oportunidades para desarrollar instrumentos de vanguardia con el respaldo de CONICYT y universidades.

Además, nuestra experiencia en Norteamérica y Europa es que la astronomía es una buena forma de atraer jóvenes a la ciencia, aun cuando la mayor parte de ellos no termine convirtiéndose en astrónomos.

¿Hay suficientes astrónomos en Chile?

No hay escasez de gente en el norte de Chile con el historial educacional y la actitud requerida para hacer que estos telescopios funcionen. Ninguno de los proyectos está teniendo problemas para reclutar talento ingenieril, pero la gente que es más difícil de reclutar son aquellas personas que entienden el proyecto entero; ahí es donde la astro-ingeniería podría hacer una gran contribución como herramienta educacional.

¿De dónde provendrá la inversión?

Después de ALMA (siglas en inglés de Atacama Large Millimeter Array), esta será la mayor inversión de Estados Unidos en astronomía en Chile. Aún estamos hablando con posibles nuevos socios, pero los australianos y surcoreanos acordaron colocar cada uno un 10%. Los otros US$650 millones esperamos que provengan de socios de Estados Unidos.

Hay menos tradición en Chile de corporaciones o personas adineradas que hagan donaciones para astronomía, pero hay muchas empresas chilenas con fuertes conexiones con Estados Unidos que podrían ayudar a recaudar fondos.

¿Cuánto de este dinero se quedará en Chile?

Los contratos de construcción se licitarán y una parte significativa del presupuesto se gastará en empresas chilenas. La capacidad de construir equipos grandes de gran desempeño en Chile es muy alta debido principalmente a la industria minera, pero también la industria de la construcción es ampliamente reconocida por ser de gran calidad dada la sobrevivencia de edificios altos durante los terremotos.

¿Podría un terremoto dañar el telescopio?

Sí, es un gran tema para nosotros. Lo primero es asegurarse de que no haya un daño catastrófico, pero cada vez que hay un temblor los sistemas ópticos deben realinearse. Dada las recientes experiencias en Chile, está muy claro que tenemos que diseñar este telescopio para resistir una significativa cantidad de movimiento.

Hay otros dos grandes telescopios en desarrollo, incluido uno en Chile (el EELT). ¿Cuál se terminará primero?

Los telescopios modernos tienen una vida útil de entre 30 y 40 años, de modo que en el largo plazo realmente no importa, pero somos personas competitivas. Algunos de los descubrimientos son tan obvios que no hay que ser inteligentes; solo tienes que llegar primero.

Julian Dowling es editor de bUSiness CHILE

Comentarios