Chile-EEUU Soluciones al Tema Energía

Javier Irarrázaval y Rodrigo Ballivián, AmCham; Rhiannon Davies, Departamento de Energía de Estados Unidos; Doyle Brewington, Power TubeInc.; y Antonio Monzón, IBM

 

A medida que Chile avanza hacia el desarrollo, los altos costos de la energía amenazan con desacelerar su rápido crecimiento. Según un reciente informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los chilenos pagan un 60% más por megavatio que el promedio de la OCDE y los precios se han cuadruplicado desde el año 1998.

Parte del problema es la falta de hidrocarburos de Chile. Prácticamente sin petróleo y muy poco gas propio, la nación importa cerca del 75% de sus necesidades de energía como combustibles fósiles, principalmente petróleo, carbón y gas natural licuado (GNL).

Chile tiene muchos ríos de rápido caudal y la hidroelectricidad corresponde a cerca del 40% de su capacidad instalada, pero los nuevos proyectos de generación y transmisión eléctrica se han postergado debido a preocupaciones de carácter regulatorio.

“El tema energético es fundamental para el desarrollo económico y social del país y si no es resuelto en el corto plazo, [Chile] no podrá sostener el aumento en la demanda proyectado tanto por el consumo de la población” como de las industrias, indicó el presidente de AmCham, Javier Irarrázaval.

En este escenario, los proyectos de eficiencia energética y energías renovables no convencionales podrían desempeñar un rol importante para satisfacer el crecimiento de la futura demanda.

Estados Unidos tiene mucho que aportar en esta área. Uno de los resultados de la visita del presidente Barack Obama a Chile en marzo del 2011 fue un acuerdo con el presidente Sebastián Piñera para crear el Consejo Empresarial Chileno-Estadounidense sobre Energía, que apunta a generar oportunidades de negocios entre Estados Unidos y Chile en materia de energía renovable y eficiencia energética.

Lanzado en octubre del año pasado bajo el liderazgo de la Amcham, una parte clave del mandato del consejo es reunir a expertos chilenos y estadounidenses en el campo de energía. Para este fin, se organizó la primera Feria Internacional de Tecnologías 2012 (IFT Energy 2012), celebrada en mayo en Espacio Riesco, en Santiago. Durante la feria de tres días, empresas estadounidenses y chilenas mostraron nuevas tecnologías al tiempo que participaron en una serie de seminarios sobre temas relacionados con incrementar la oferta de energía en América Latina.

En paralelo, Amcham celebró un seminario titulado “Chile-EEUU Soluciones al Tema Energía” con tres oradores invitados: Antonio Monzón, líder de energía e industria de servicios de IBM; Doyle Brewington, fundador y gerente técnico de Power Tube Inc.; y Rhiannon Davies, primera asesora política de la Oficina para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Energía de Estados Unidos.

Javier Irarrázaval de AmCham presentó el seminario y se refirió a los avances hasta la fecha del consejo de energía. El consejo, que está abierto a todos los socios, creó cuatro grupos de trabajo concentrados en financiamiento, regulación, capacitación y tecnología.

El presidente de la Cámara dijo que AmCham ha contactado a entidades multilaterales de financiamiento tales como el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial y el Eximbank de Estados Unidos, así como también a inversionistas ángeles y administradores de fondos, para buscar formas de financiar nuevas tecnologías e infraestructura en Chile que mejoren la seguridad y eficiencia del sistema energético del país.

Además, el consejo está trabajando para desarrollar actividades de capacitación en las áreas de generación, transmisión y distribución. Esto incluye buscar oportunidades para enviar a profesionales chilenos a aprender y trabajar en empresas estadounidenses con visas especiales disponibles en virtud del tratado de libre comercio entre Chile y Estados Unidos.

“Tenemos claro que las nuevas tecnologías implican la necesidad de contar con personas debidamente entrenadas”, dijo Irarrázaval.

El consejo está trabajando para promover nuevas tecnologías que podrían usarse en Chile. Un ejemplo de ello es la tecnología de “redes inteligentes”, que permite que las empresas se reúnan y tomen medidas a distancia basadas en información sobre el comportamiento de los proveedores y los consumidores. Monzón de IBM mencionó cómo las redes inteligentes usadas en Malta y otros países podrían servir de ejemplo para Chile a fin de optimizar los escasos recursos de energía y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados.

Las redes inteligentes también podrían ayudar a proteger a los consumidores en Santiago en caso de que se produzca un apagón, al detectar de manera automática dónde ocurrió el problema y minimizar su impacto, señaló Monzón.

Pero, según Doyle Brewington, Chile podría estar sentado sobre toda la energía que alguna vez podría necesitar. Su invento, el Power Tube, está diseñado para generar energía utilizando el calor de las profundidades del núcleo de la Tierra sin causar contaminación o requerir grandes cantidades de agua.

Chile, tal como California, donde Brewington desarrollo su dispositivo, se sitúa en el Anillo de Fuego, lo que significa que produce una gran cantidad de calor donde chocan placas tectónicas. Colocar en la tierra un tubo de 60 metros para extraer esta energía, a temperaturas de entre 120 y 170 grados Celcius, podría resolver los problemas energéticos de Chile de una vez por todas, sugirió Brewington.

Finalmente, Rhiannon Davies destacó la cooperación entre Chile y Estados Unidos en el campo de la energía y delineó el plan del presidente Obama a fin de que el 80% de los suministros de energía de Estados Unidos provengan de fuentes de energía limpia para el 2035. Davies subrayó además que Chile cuenta con acuerdos con California y Massachusetts, dos estados con importante experiencia en el campo energético.

El Consejo Empresarial Chileno-Estadounidense sobre Energía ya está planificando la segunda conferencia IFT que se celebrará en el 2013, la que promete ser otra oportunidad de oro para que las empresas chilenas y estadounidenses intercambien experiencias e ideas. Que cualquiera de estas ideas dé fruto depende de las compañías involucradas, pero Chile se dispone a beneficiarse de su cooperación.

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