Chile: El Camino hacia el Desarrollo

El orador invitado a un desayuno de AmCham el 24 de mayo, el ministro de Economía, Fomento y Turismo -Pablo Longueira- comenzó su intervención con una pregunta: ¿por qué un país pequeño como Chile se ha convertido en el único país latinoamericano que, si hace bien las cosas, puede alcanzar el desarrollo al final de esta década?

¿Por qué -continuó- debería la inversión extranjera directa (IED) haber ascendido a un récord de US$17.500 millones en el 2011, año en que Chile -después de todo- estuvo en los titulares por las protestas estudiantiles más que por sus logros económicos? Y ¿por qué en los primeros cuatro meses de este año el Comité de Inversiones Extranjeras, que depende del Ministerio de Economía, recibió postulaciones para ingresos por otros US$6.100 millones en virtud del Estatuto de la Inversión Extranjera DL 600 del país?

La respuesta, dijo el ministro Longueira a los miembros de AmCham y sus invitados, es que Chile es un “país serio” en el que los inversionistas encuentran la certeza jurídica que requieren para desarrollar sus proyectos. Las empresas no invierten “solamente porque sea atractivo un negocio; se requiere institucionalidad”, destacó.

Miren la disputa que surgió el año pasado entre Codelco, la cuprífera estatal chilena, y la firma con sede en Reino Unido Anglo American, dijo. Aún cuando hay una empresa estatal involucrada, el imperio de la ley no está en duda y las instituciones están haciendo su trabajo, destacó el ministro Longueira. 

El éxito de Chile para atraer IED se explica en general en términos del historial de estabilidad económica que tiene el país. Pero, según Longueira -quien, antes de convertirse en ministro de Economía, Fomento y Turismo en julio del 2011, ocupó por 21 años un escaño en el Congreso y, previo a eso, fue uno de los fundadores del partido Unión Demócrata Independiente (UDI)- hay una explicación política más profunda.

La opinión pública sobre los políticos hoy en día está de capa caída, admitió. “Pero Chile tiene buenos políticos”, sostuvo, “y los buenos políticos han construido un país e instituciones que funcionan”.

A juicio del ministro Longueira, la historia comenzó hace 30 años con las reformas económicas introducidas por el gobierno militar de 1973-1990. Sin embargo, de poco habrían servido si no hubiera sido por la posterior estabilidad política.

La gran diferencia entre Chile y otras naciones latinoamericanas, afirmó, es que Chile fue capaz de hacer la transición del gobierno militar a la democracia y luego mantener la misma estrategia política a través de cuatro gobiernos de centro izquierda y en el actual gobierno de centro derecha. “Ese es el éxito de Chile, eso es lo que genera confianza, que Chile tenga dos grandes conglomerados políticos que nos alternamos [en el poder], pero tenemos un proyecto común para el país”, insistió. 

El libre comercio ha sido un componente clave de esa estrategia política. Chile ahora tiene más tratados de libre comercio (TLC) que cualquier otro país en el mundo, destacó Longueira, y ellos le dan a sus empresas acceso a mercados que representan el 94% del PIB global.

El proteccionismo -que en la actualidad de nuevo surge amenazadoramente en América Latina- fue en el pasado el principal culpable de la desigualdad en los ingresos y la pobreza en la región, afirmó. “El libre comercio es fundamental para que podamos permitir que nuestras economías, nuestros ciudadanos puedan acceder a los mejores bienes, a los mejores servicios, los más baratos y de la mejor calidad”, señaló.

El Gobierno del presidente Sebastián Piñera, de hecho, planea abrir más la economía chilena. En virtud de su propuesta reforma tributaria, anunciada a comienzos de mayo y que actualmente está en el Congreso, el arancel plano del 6% que Chile aplica a las importaciones de países con los que no tiene un acuerdo comercial se eliminaría de manera gradual, para caer al 4% en el 2013, al 2% en el 2014 y al 0% en el 2015.

En lo que respecta a la IED, el desafío para Chile, con su pequeño mercado interno, es desarrollar una plataforma desde la cual empresa internacionales apunten a mercados asiáticos, dijo el ministro Longueira. Eso es en parte la razón por la que el Gobierno espera suscribir, en junio, el Acuerdo de la Alianza del Pacífico, que reunirá a Chile, Perú, Colombia y México en un área en la que no sólo los bienes y los servicios sino que también el capital y las personas se moverían libremente. 

No obstante, Chile también tiene que continuar manejando bien sus propios asuntos. Hay otros países en América Latina que son infinitamente más ricos, destacó Longueira, -“barcos transatlánticos que, si tuvieran buenos capitanes, podrían ser países desarrollados”- comparados con los cuales, Chile es “como un velerito, es chico y tenemos que estar siempre arreglando el foque, la vela para crecer al 6%”.

La competitividad también es vital y, en este campo, el Ministerio de Economía está implementando “una agenda muy ambiciosa”, sostuvo el ministro Longueira. Los servicios de transporte son un componente clave de muchas de las exportaciones de Chile -el salmón, por ejemplo, que llega a los mercados europeos en apenas 48 horas- y, en una apuesta por incrementar la competitividad de esos servicios, Chile se ha convertido en el único país en renunciar de manera unilateral a la reciprocidad en el mercado de transporte aéreo, destacó, mientras que un proyecto de ley en el Congreso liberalizaría además el transporte de carga marítima.

Otro factor crucial para atraer IED -“particularmente en América Latina”- es la estabilidad social para lo cual, según el ministro Longueira, la educación y el emprendimiento son claves a fin de crear una movilidad social. “La movilidad social es la que permite que las personas sientan que viven en una sociedad justa”, subrayó y sin ella “hay inestabilidad social y nos exponemos a que ese país y esa sociedad esté expuesta a cualquier aventura [política]”.

Y ahí, sugiere, está la clave no sólo para el pasado éxito de Chile, sino que también para sus futuras perspectivas. En un tiempo de crisis en el liderazgo político en todo el mundo, Chile debe evitar “los escenarios de populismo y demagogia, esos escenarios que nos pueden apartar de este camino que es largo, que no se logra en un gobierno, se logra en una continuidad de distintos gobiernos que van a ser gobiernos de distinto signo”, enfatizó.

Después de todo, advirtió, hay muchos más países que han alcanzado la etapa en que Chile se encuentra hoy y han flaqueado, que los que han logrado permanecer en el camino hacia el desarrollo.

Ruth Bradley trabaja como periodista freelance en Santiago y es ex editora de bUSiness CHILE. 

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