El Año del Emprendimiento de Chile

Cuando el Gobierno del presidente Sebastián Piñera asumió el mando de la nación del 11 de marzo de 2010, la prioridad de la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) de Chile era facilitar la reconstrucción en las áreas azotadas por el terremoto de febrero de ese año y ayudar a que las pequeñas empresas volvieran a ponerse de pie.

Ahora, dos años después, los programas de la CORFO aún están ayudando a las empresas a recuperarse en estas áreas, pero su principal meta es promover la innovación y el emprendimiento a nivel nacional. De hecho, el presidente Piñera declaró el 2012 como el Año del Emprendimiento, que es uno de los pilares clave del crecimiento económico del gobierno junto con la innovación.

Las señales son positivas. Más chilenos que nunca están comenzando nuevos negocios y tanto el tiempo como el costo de hacerlo se ha reducido. Pero hay áreas en que Chile aún puede mejorar, afirma el vicepresidente ejecutivo de la CORFO, Hernán Cheyre. En esta entrevista conversa con bUSiness CHILE sobre estos desafíos y de cómo debería esperarse que los emprendedores exitosos paguen sus créditos.

¿Ha podido hacer los cambios que pretendía en CORFO?

Los cambios que hemos hecho en los últimos dos años están teniendo resultados positivos en facilitar las condiciones para que las nuevas empresas alcancen el éxito. CORFO está concentrada en tres áreas: una es la promoción del emprendimiento, la segunda es la innovación y la tercera es la mejora de la competitividad de las empresas existentes, en especial las pequeñas y medianas empresas. Otra área importante es la facilitación del acceso al financiamiento. También estamos cambiando la definición de lo que hace CORFO desde ser una fuente de subsidios a una institución que extiende puentes en caminos que están cortados para los emprendedores, innovadores y dueños de pequeñas empresas.

Estamos logrando esto en tres áreas: la primera es sirviendo directamente a nuestros clientes al tiempo que dependemos menos de intermediarios; la segunda es logrando una mayor eficiencia en el uso de recursos, tanto en términos de dinero como en tiempos de respuesta; y la tercera es midiendo el impacto de nuestros programas.

Desde el 2009 prácticamente hemos duplicado la cantidad de beneficiados en todos los niveles, pero sin gastar más dinero. En algunos casos esto se ha logrado a través del financiamiento conjunto del beneficiado y, en otros, contando fuertemente con recursos privados. La mejor evidencia de esto es nuestro programa de garantías que comenzó con un proyecto piloto en el área afectada por el terremoto de febrero del 2010. Este ha garantizado créditos para 50.000 pequeñas empresas avaluados en más de US$2.200 millones, una cifra sin precedentes en la historia de CORFO.

¿Cómo han beneficiado este y otros programas las áreas afectadas por el terremoto?

Nuestro desafío era ayudar a las pequeñas y medianas empresas a volver a ponerse de pie, pero mejor que como estaban antes. Hoy es satisfactorio viajar por estos lugares y ver cómo sus sueños de convertirse en compañías más productivas se han vuelto realidad, lo que también respalda el crecimiento del país.

Este año nuestro Programa de Emprendimientos Locales, que apunta a las regiones, ayudará a 10.000 nuevas empresas a comprar activos fijos y mejorar su administración. Cuando uno habla con emprendedores hoy en día, lo que quieren más que el capital es el respaldo para convertirse en mejores administradores; es como el viejo dicho: es mejor enseñarles a pescar.

¿Cómo le está yendo a Chile en términos de emprendimiento?

Hay más empresas nuevas, lo que refleja el crecimiento en el deseo de innovar. Cuando el Global Entrepreneurship Monitor consultó recientemente a los chilenos si habían comenzado un nuevo negocio en los últimos tres años, un 23,7% respondió afirmativamente -casi 1 de cada 4 chilenos- pero hace tres años sólo el 17% contestaba que sí. Esto muestra que el emprendimiento en Chile, que creció lentamente por una década, ahora está creciendo con fuerza y CORFO está desempeñando un rol importante en esto. El Ministerio de Economía también ha tomado medidas tales como reducir el tiempo y el costo que implica crear una nueva empresa.

¿En qué áreas Chile puede mejorar? 

Chile tiene todas las condiciones para ser un polo regional en América Latina en materia de emprendimiento e innovación debido a su desempeño económico, al hecho de que el imperio de la ley se respeta y a que hay estabilidad política, algo que no pueden decir otros países de la región.

Pero hay dos áreas en que está rezagado; una es la cultura del emprendimiento. Estamos trabajando para mejorar esto en diferentes formas y una de estas es el programa Start-Up Chile, que importa talento emprendedor. Además de las propias empresas emergentes, lo más importante es que durante su estadía en Chile estos emprendedores comparten su conocimiento en universidades y colegios mientras participan en iniciativas comunitarias. Otro programa [Programa Apoyo Entorno Emprendedor] ha beneficiado a 40.000 estudiantes al alentarlos a convertirse en emprendedores. De manera que estamos promoviendo el emprendimiento desde la base hacia arriba y, en niveles más altos, importando talento.

También estamos detrás de la innovación. Chile gastó un 0,4% de su PIB en investigación y desarrollo en el 2010, que está lejos del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos del 2,3%. La meta del presidente Piñera es duplicar esa cifra al 0,8% que sigue siendo mucho más bajo, pero al menos es una gran mejora. La nueva ley de incentivos tributarios, que entró en vigencia en septiembre, permitirá que las empresas reduzcan sus impuestos en hasta un 35% mediante la deducción de la inversión en investigación y desarrollo. A diferencia de la ley anterior, esto permitirá a las empresas deducir gasto interno de sus impuestos. Además el beneficio tributario máximo se ha triplicado de US$400.000 anuales a US$1,2 millones.

¿Cuán importante es Estados Unidos en todo esto?

La contribución estadounidense a nuestros programas es enorme, en especial porque los principales centros globales que apoyan el emprendimiento y la innovación están en Silicon Valley, Boston y Nueva York, y muchas de las empresas más innovadoras del mundo son estadounidenses.

A la fecha, CORFO ha aprobado cuatro Centros de Excelencia –tres europeos y uno australiano– y el próximo año celebraremos otra licitación en la que las instituciones estadounidenses tendrán la oportunidad de participar. También estamos invitando a las empresas a establecer centros de investigación y desarrollo aquí en áreas específicas en que Chile tiene una ventaja competitiva. Ya tenemos acuerdos con California y Massachusetts para facilitar el intercambio de emprendedores, científicos y estudiantes. Queremos crear una masa crítica y Estados Unidos es un socio natural de Chile.

Estados Unidos tiene a Mark Zuckerberg de Facebook y a otros héroes de las puntocom, ¿cómo puede crear Chile sus propios modelos de rol?

Como parte de nuestro programa para promover el emprendimiento, lanzamos una competencia para que los medios de comunicación llamaran la atención sobre empresas exitosas y héroes comunitarios. Además hay un programa en la televisión por cable llamado Soñadores, cofinanciado por CORFO, que muestra casos exitosos de emprendimiento. El caso más conocido entre la elite es Crystal Lagoons de Fernando Fischmann, que pronto podría comenzar a cotizar acciones en la NASDAQ, pero hay muchas empresas que la gente no conoce que han hecho cosas increíbles en diferentes sectores.

¿Hay algo que CORFO podría hacer diferente a futuro?

Hemos logrado muchos avances, pero aún necesitamos transformar los subsidios en préstamos para los emprendedores. Esto implica un cambio cultural y es más complicado que entregar subsidios, pero es el próximo paso lógico. Tal como el proyecto de educación que se encuentra ahora en el Congreso y que vincularía el pago de los créditos estudiantiles al ingreso, ese mismo concepto se puede aplicar al emprendimiento. Queremos ayudar a los emprendedores, pero es justo que aquellos que tengan éxito deban devolver los recursos que provinieron de todos los contribuyentes.

Al gobierno del presidente Piñera le quedan solo dos años más…

Sí, pero aún queda mucho tiempo y mucho por hacer. Convertirse en un país desarrollado para fines de esta década significa más que tener un PIB per cápita de US$22.000, tenemos que transformar esto en algo tangible que tenga sentido para la gente. Eso significa crear oportunidades que ayuden a hacer de Chile un país más equitativo.

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