La Recurrente Crisis Europea: Temores de Contagio Crecen (de Nuevo)

En la edición de noviembre de 2011 de bUSiness CHILE, el también columnista Axel Christensen poéticamente describió la crisis en Europa como un “verdadero drama griego”.

Christensen escribió entonces: “El drama parece terminar (o ¿está recién comenzando?) con un nuevo líder, elegido por su capacidad para contener, al menos momentáneamente, la ira de los dioses”.

Desafortunadamente, parece que el drama –más tragedia que comedia– estaba recién comenzando y, seis meses después, estamos entrando a una crisis potencialmente peor, con Grecia evaluando una salida del euro antes de la elección clave del 17 de junio. En tanto, los rendimientos de los bonos italianos y españoles han vuelto a los niveles de fines del 2011 y ahora incorporan el mayor riesgo de contagio.

Si bien la probabilidad de una salida griega ha aumentado, creemos que la conclusión del artículo de Christensen sigue vigente: hay demasiado en juego para que los líderes europeos dejen que Roma (o mejor dicho Atenas) caiga. No solo la credibilidad de la Unión Europea está en juego, sino que también parece que la vasta mayoría de la población griega está en favor de permanecer en el euro, según la última encuesta del periódico de Atenas Ta Nea, y las coaliciones políticas pro euro están ganando apoyo entre los votantes. En tanto, incluso si se produce una salida de Grecia, existe un creciente consenso en cuanto a que el Banco Central Europeo intentará proteger al resto de la periferia de Europa a fin de contener potenciales efectos de contagio. En definitiva, es posible que veamos un proceso más ordenado que durante la cesación de pagos de Argentina en el período 2001-2002.

Pese a los argumentos lógicos de un escenario más benigno, el resultado en definitiva depende de la política y probablemente los mercados sufran en el intertanto mientras continúan las disputas políticas. El centro de atención seguirá en el tamaño de potenciales rescates y fuentes de financiamiento. En la última disputa, parece que Francia y Alemania están enfrentadas por la emisión de eurobonos, los que podrían proveer una fuente clave de financiamiento, pero al mismo tiempo podrían poner en peligro la sólida calificación crediticia de Alemania. El debate se intensificaría en la próxima cumbre europea, la que se celebrará a fines de junio.

Además, es posible que se registre más agitación tanto a corto como mediano plazo al tiempo que las duras medidas de austeridad cobran su parte a las economías europeas, como ha quedado en evidencia con el menor crecimiento del PIB y el creciente desempleo, principalmente en los países periféricos. En la actualidad, España se encuentra en entredicho con la estimación del Fondo Monetario Internacional de una caída del PIB a cerca del 2% en el 2012 y un desempleo que llegaría al 24%, mientras que las estimaciones para el déficit presupuestario se han elevado al 8,9%, lo que ha activado una inspección de Eurostat, la Oficina Estadística de la Unión Europea. Los pueblos solo serán capaces de resistir medidas de austeridad por un tiempo limitado, por lo que es posible que la agitación social se intensifique y que potencialmente reencienda las pasiones políticas en un círculo vicioso. 

Si bien la incertidumbre sigue alta y la volatilidad del mercado posiblemente continúe, creemos que Chile (y América Latina en general) sigue relativamente bien posicionada. En términos comerciales, Chile depende menos de Europa que otras zonas, en especial después de la crisis financiera y económica de 2008 cuando las exportaciones a Europa representaban el 30% del total. En los 12 meses a abril de este año, las exportaciones a Europa correspondían apenas a un 19% del total (aunque un 7% a Italia, España y Francia, principalmente cobre) y en enero, alcanzaron un mínimo mensual histórico del 15%. Dados los ya deprimidos niveles de comercio, el creciente impacto directo de una mayor agitación económica sería menos severo que en el período 2008-2009.

En tanto, la propiedad de empresas en Chile por parte de países de la periferia europea se mantiene más bien limitada. Las tenencias más relevantes (de empresas como Enel, Telefónica, Santander y BBVA) se encuentran en sectores locales relativamente defensivos y son operadas de manera independiente. Por lo tanto, el peor escenario sería un menor gasto de capital, mayores dividendos y/o una venta directa de activos, ninguno de los cuales sería particularmente perjudicial para las empresas subyacentes. 

El riesgo real para Chile yace en el resultado menos probable de un contagio más allá de las fronteras de Europa. Sin embargo, el continuo gasto público en Estados Unidos, que ha ayudado a impulsar las ganancias corporativas pese al desapalancamiento del consumo, y la abundancia de armas de política en China (que ayudan a asegurar un aterrizaje suave) deberían entregar estabilidad, al menos hasta fin de año.

Dejaremos los riesgos posteriores del 2013 asociados a una recesión más amplia en Europa y a la eventual austeridad del Gobierno estadounidense para un fatídico próximo artículo. 

Brian P. Chase es gerente de cartera y titular de acciones andinas de Itaú Asset Management

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