Acuerdo Codelco-Anglo, un Pacto en que Todos Ganan

Fue una disputa que duró cerca de un año y enfrentó a dos de las más grandes mineras del mundo. En Chile, incitó llamados a nacionalizar los recursos y, por cierto tiempo, generó una buena ola de promoción patriótica ruidosa y categórica de parte de algunos políticos del país

Pero el 23 de agosto, Codelco y Anglo American finalmente alcanzaron un acuerdo para poner fin a su disputa sobre Anglo American Sur (AAS), un lucrativo complejo de minería del cobre ubicado en la zona central de Chile. En la ceremonia celebrada en Santiago para revelar el acuerdo, había sonrisas y apretones de mano por doquier.

“Este acuerdo es tremendamente positivo para Chile, Codelco y Anglo American”, señaló el presidente del directorio de Codelco, Gerardo Jofré, en un comunicado que anunció el acuerdo. “Todos estamos comprometidos para trabajar en colaboración, en el espíritu de la buena fe y con la meta de concretar el inmenso potencial de AA Sur, para el beneficio del empleo chileno y la economía del país en su conjunto”. 

Dos meses después, las compañías insisten en que han dejado atrás la disputa, pero aún hay algunas preguntas sin responder: ¿Armarán los sindicatos de Codelco un escándalo por el acuerdo? ¿Manchó la disputa la reputación de Chile como el país más seguro de América Latina para invertir? O, por el contrario, ¿el amigable acuerdo extra judicial mejoró la reputación de Chile como un lugar donde los contratos comerciales se respetan y donde el Gobierno permite que las disputas corporativas sigan su curso? Más específicamente, ¿tuvo la disputa un impacto en la inversión británica en Chile y en las relaciones anglo-chilenas?

Todos son Ganadores

El acuerdo permite que todos canten victoria, no solo Codelco y Anglo, sino que también la japonesa Mitsui y su rival Mitsubishi, las cuales se vieron involucradas en el conflicto a fines del año pasado.

Anglo mantiene el control de AAS, su preciado activo chileno, pero con una participación reducida al 50,1%. Codelco y Mitsui reciben un 29,5% a través de una nueva empresa conjunta. De ese porcentaje, Codelco tiene un 24,5% y Mitsui un 5%. Mitsubishi se queda con el 20,4% restante de AAS.

No obstante, no siempre estuvo claro que el resultado sería bien recibido por todas las partes. En un comienzo, Codelco exigió el derecho a comprar el 49% de AAS, que pertenecía en un 100% a Anglo, en virtud de un acuerdo que se remontaba a 1978. Cuando Codelco dejó en claro a fines de 2011 que planeaba ejercer su opción, Anglo vendió un 24,5% a Mitsubishi en una apuesta por obstaculizar a Codelco.

Según Anglo, esto reducía a la mitad la participación en AAS disponible para Codelco. Sin embargo, tras las negociaciones Codelco acordó ceder su pretensión original a cambio de su participación del 24,5% a un precio rebajado de US$1.700 millones. Ello representa un enorme ahorro: el valor de mercado estimado por la participación era de US$5.390 millones, la misma cantidad que Mitsubishi estaba dispuesta a pagar.

Además, Anglo acordó entregar a Codelco dos yacimientos de cobre, Los Leones y Profundo Este, que en conjunto tienen un valor estimado de US$400 millones. Los depósitos se ubican a gran altura en la cordillera de los Andes; cerca de la actual mina Andina de Codelco. Por tanto, eran de interés para Codelco, pero tenían poco valor comercial para Anglo.

Codelco estima que, en total, el acuerdo le permitirá producir 115.000 toneladas adicionales de cobre refinado al año, cerca del 6% de su producción de 2011. Ese dinero irá al fisco chileno. La reestructuración de AAS generará otros US$1.300 millones en impuestos para las arcas fiscales.

“Con este acuerdo, las empresas involucradas ganan, el sector minero gana y el país gana”, señala Joaquín Villarino, presidente ejecutivo del Consejo Minero de Chile, que agrupa a 16 de las empresas mineras más grandes del país, incluidas Codelco y Anglo.

¿Qué es AAS?

AAS es más que simplemente una mina de cobre. Es un complejo minero completo, con activos netos avaluados en US$3.900 millones. La joya de su corona es Los Bronces, que produjo 221.000 toneladas de cobre el año pasado, lo que la convirtió en la séptima mina más productiva de Chile. AAS además incluye una mina más pequeña, El Soldado, junto con la fundición Chagres, que procesó 138.000 toneladas de cobre en el 2011. Finalmente, el complejo incluye dos yacimientos de cobre sin explorar, San Enrique de Monolito y Los Sulfatos, que tienen reservas combinadas de 2.100 millones de mineral.

Sume a eso la mina Andina de Codelco, que se emplaza en un valle adyacente, además de los yacimientos Los Leones y Profundo Este, y podría decirse que el área entera es el yacimiento de cobre más atractivo del mundo.

“La alianza entre Anglo American, Codelco, Mitsubishi y Mitsui crea un potencial significativo de inversiones futuras en el distrito Los Bronces”, afirmó la presidente ejecutiva de Anglo, Cynthia Carroll, en agosto en el comunicado que anunció el acuerdo.

No obstante, para que ese potencial se materialice, las cuatro empresas deben trabajar juntas, lo que podría no ser fácil todo el tiempo: una empresa estatal chilena, una gigante minera anglosajona que cotiza acciones en bolsa y dos corredoras japonesas; culturalmente, forman una combinación extraña.

Las cuatro firmas son parte del nuevo pacto de accionistas de AAS, anunciado como parte de la operación. Codelco tendrá representación en el directorio de AAS y derecho a veto sobre ciertas decisiones.

Pero analistas señalan que no esperan que el pacto sea problemático.

“A fin de cuentas, las empresas quieren las mismas cosas: una producción estable y creciente, buenos márgenes operativos, relaciones laborales estables y buenas relaciones con la comunidad”, indica Des Kilalea, analista minero de Royal Bank of Canada Capital Markets (RBCCM) radicado en Londres. “Supongo que habrá desacuerdos de vez en cuando en temas operacionales y estratégicos, pero no puedo prever que sean importantes”.

Jay Djemal, director de Latin America Corporates de Fitch Ratings en Chicago, afirma que el involucramiento de Mitsui y Mitsubishi en un proyecto minero chileno no es tan inusual como podría parecer.

“Corredoras japonesas socias son comunes a lo largo de América Latina”, sostiene, y menciona como ejemplos la inversión de Mitsubishi en la siderúrgica chilena CAP y la participación de Sumitomo en la siderúrgica brasileña Mineração Usiminas.

Djemal dice que Mitsui, que ya ha invertido en las minas Los Pelambres, Collahuasi y Caserones en Chile, también podría actuar como “un comprador de envergadura de la futura producción de cobre de Codelco, un atractivo beneficio de bajo riesgo para Codelco”.

Uno de los aspectos más intrigantes del acuerdo es que da a Mitsui la opción de incrementar su participación en AAS a expensas de Codelco.

La empresa japonesa prestó a Codelco US$1.860 millones para permitir que la compañía chilena comprara su participación en AAS. En teoría, Codelco tiene que pagar ese crédito para 2020. Pero si quiere, Mitsui puede entregar a Codelco condiciones de pago más favorables a cambio de una mayor participación en la empresa conjunta.

Mitsui aún debe señalar si quiere tomar ese camino y declinó conversar con bUSiness Chile para este artículo.

Djemal afirma que puede ver a Mitsui ejerciendo la opción “dentro de algunos años, pero que es improbable que Mitsui lo haga sin el consentimiento de Codelco.”

Furor Inicial

Cuando la disputa surgió por primera vez a fines del año pasado, provocó molestia en Chile. Algunos políticos y empresarios acusaron a Anglo de comportarse de manera arrogante y de actuar de mala fe. Las encuestas de opinión sugirieron que un alza del sentimiento nacionalista y antibritánico. Algunos en la izquierda política instaron a la expropiación de los activos mineros extranjeros.

Sin embargo, el furor rápidamente se redujo y el impacto de largo plazo de la disputa parece ser mínimo.

“Un par de grandes multinacionales mineras nos preguntaron cuando recién surgió [el conflicto]”, recuerda Jon Benjamin, el embajador británico en Chile. “Pero pronto se convencieron de que el contrato de opción al centro de la disputa era una excepción, no solo en el sector minero sino que en cualquier área de la economía chilena”.

“No hay ninguna evidencia que sugiera que alguna empresa británica haya pospuesto inversiones en Chile como resultado de este episodio”.

Benjamin sostiene que los Gobiernos británico y chileno trabajaron arduamente para mitigar el clamor nacionalista inicial. “Tratamos de concentrar el debate en que esto era una disputa comercial, contractual entre dos compañías más que un tema entre los dos países”, dice. “Fue un caso en que se dejó que las dos firmas conversaran sin la interferencia del ruido de fondo político”.

Kilalea, de RBCCM, dice que nunca esperó que el Gobierno chileno se inmiscuyera en las negociaciones. “La creencia de que Chile interferiría era una tontería emocional”, comenta. “Chile, en mi opinión, no interferiría en una disputa comercial entre dos empresas aunque una de ellas pertenezca 100% al Estado”.

Pero aun si era improbable que el Estado interfiriera, siempre estaba el peligro de que la disputa llegara a tribunales.

“Una caso judicial prolongado siempre fue una opción y en algún momento pareció inevitable”, señala Djemal. “Eso podría haber dañado las reputaciones y relaciones estratégicas, expuesto al Gobierno a críticas públicas, provocado el nacionalismo respecto de recursos y haber terminar siendo muy costoso”.

Afortunadamente, ello no ocurrió. Ambas partes iniciaron procedimientos legales, pero luego los detuvieron e iniciaron las negociaciones, que llevaron al acuerdo de agosto.

“El hecho de que alcanzaron un acuerdo extra judicial amigable sugiere que ambas partes vieron algo de mérito en el caso de la contraparte”, afirma Benjamin.

Mejor Reputación

De hecho, el resultado final, lejos de manchar la reputación de Chile, casi la ha mejorado. Una resolución pacífica, sin la intervención del Gobierno, es exactamente lo que los inversionistas querían ver.

“La forma en que este conflicto se resolvió confirma lo que dijimos desde un primer comienzo: que en Chile hay un clima en que dos partes privadas pueden resolver sus diferencias, ya sea a través de tribunales o en privado”, sostiene Matías Mori, vicepresidente ejecutivo del Comité de Inversiones Extranjeras de Chile.

Mori señala que el comité no registró ninguna baja en la inversión extranjera durante la disputa, tanto de Reino Unidos como de otras partes.

“Por el contrario, las cifras tanto para la inversión extranjera en el país, como para las solicitudes para invertir, se encuentran en niveles récord”, dice. “Los inversionistas extranjeros saben que una disputa específica no altera el clima general de inversión del país”.

Djemal destaca que la calificación soberana de Fitch para Chile sigue en “A+”, lo que refleja sus sólidos fundamentos económicos.

“Específicamente respecto a la minería, Chile es y seguirá siendo un líder mundial en atraer inversión extranjera”, afirma.

Y en la Embajada Británica, Benjamin sostiene que Chile es una oportunidad de inversión atractiva comparado con otras partes de América Latina.

“Imagine una disputa similar surgiendo en otros países de la región, y cómo podría haberse desarrollado”, indica. “Chile tiene una reputación de largo plazo completamente justificada como un lugar donde el mandato de la ley opera plenamente”.

¿Inquietud de los trabajadores?

Uno de los temas clave cuando se anunció el acuerdo en agosto fue cómo los trabajadores de Codelco reaccionarían a él. Raimundo Espinosa, el líder sindical más poderoso de Codelco y miembro del directorio de la compañía, votó en contra del acuerdo con Anglo. Espinosa señala que la empresa estatal debería haber insistido en el 49% completo de AAS, aun cuando significara una larga batalla legal.

“Como país, no sabemos cómo defender lo que es nuestro y hemos visto eso durante estas negociaciones”, se quejó en ese entonces.

Pero Espinosa nunca amenazó con movilizar a la fuerza laboral de Codelco y así se demostró. Dos meses después, la agitación sindical por este tema parece improbable.

El acuerdo con Anglo, en cierta forma, es una reivindicación de la decisión de Codelco de modernizar su gobierno corporativo en el 2010. Hasta entonces, su directorio era anticuado. Ministros de Gobierno y un miembro de las fuerzas armadas ocupaban un puesto en él. Si ese directorio hubiera estado en operación ahora, podría haber sido mucho más difícil alcanzar un acuerdo con Anglo, según analistas. El peligro de la interferencia política en la disputa quizás habría sido mayor.

El impacto en las relaciones anglo-chilenas también podría haber sido mayor. Tal como está, parecen estar indemnes.

“Es un hecho que gran parte de la inversión extranjera en Chile proviene de compañías con vínculos con el Reino Unido y esas compañías han invertido miles de millones en extracción de recursos”, sostiene Kilalea de RBCCM. “Supongo que no habrá ningún daño a largo plazo”.

Benjamin destaca que el Reino Unido es el cuarto mayor inversionista extranjero en Chile. Por su parte, Anglo emplea a cerca de 10.000 chilenos y ha contribuido con aproximadamente US$5.000 millones en impuestos al fisco chileno desde que se estableció en la nación andina.

Según el Comité de Inversiones Extranjeras, la inversión directa en Chile desde el extranjero registró un alza interanual del 80% en el primer semestre del 2012, justo en el momento en que Codelco y Anglo estaban en disputa. Eso en sí mismo sugiere que la disputa respecto de AAS tuvo poco impacto negativo.

“Lo que es más, gran parte del total se debe a una reinversión de las ganancias, lo que muestra que los inversionistas no solo están inyectando capital a Chile, sino también que confían lo suficiente en el país para querer proseguir con inversiones aquí en lugar de repatriar esas ganancias”, señala Matías Mori.

De Regreso a las Minas de Cobre

En resumen, el acuerdo anunciado en agosto es positivo. Los analistas, las compañías, el Gobierno y el Consejo Minero describen la situación como una en la que todos los involucrados ganan.

Permite a Anglo y Codelco seguir adelante con su negocio principal -la minería- en lugar enfrentarse en tribunales.

Esto es bueno para Codelco dado que tiene otros asuntos que abordar. Las leyes minerales en sus minas están cayendo de manera alarmante: un 11% en el primer semestre de este año comparado con el mismo período de hace un año. Eso significa que tiene que extraer más y más mineral solo para mantener los niveles de producción.

Como otras empresas mineras chilenas, enfrentará duras decisiones en el futuro cercano respecto del suministro eléctrico, el acceso al agua, la oposición a sus proyectos sobre bases medioambientales, los crecientes costos de producción y una escasez de mano de obra calificada.

Al menos por ahora, puede enfrentar esos temas sin el peso de una larga y costosa demanda judicial colgando de su cuello.

Gideon Long trabaja como periodista freelance en Santiago. También escribe para la BBC y The Economist.

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