Energías renovables: una oportunidad para Chile

Lunes 13 de mayo de 2013

En el tema de la energía, Chile tiene un desafío, pero también tiene una oportunidad. El desafío es que el país está quedando con una energía cara que tiene un fuerte impacto en su competitividad y ello puede afectar el progreso del país.

Lo bueno es que cada vez hay más voces interesadas en resolver este desafío y AmCham Chile ha tomado la iniciativa de servir de espacio para el diálogo técnico y político a la vez, con altura de miras. Ello fue el objetivo de nuestra reciente participación en la feria IFT Energy y también al organizar la visita de una autoridad del Departamento de Comercio de Estados Unidos y 19 empresas líderes de ese país en la materia. También damos impulso al Consejo de Energía Chile-EEUU lanzado por los presidentes Piñera y Obama, durante la visita de este último a nuestro país en 2011.

Uno de los grandes temas de discusión es el de las energías renovables no convencionales (ERNC), donde lo que importa, junto con la eficiencia energética, es que estas tecnologías pueden aportar al desarrollo de una matriz energética más diversificada contribuyendo a la reducción de costos y mejorando la competitividad del país. Tienen menores emisiones, lo que ayuda a enfrentar el tema del cambio climático; ayudan a estabilizar el precio de las energías al desacoplarlo de las energías fósiles que son escasas en Chile, aportando a la seguridad energética en el largo plazo. Muchas de estas tecnologías, especialmente las eólicas y solar son competitivas frente a otras opciones.

También presentan, por cierto, dificultades o barreras tales como la intermitencia o el acceso a financiamiento o su impacto en la transmisión. Y para ello, se requiere el concurso del Estado, más que para fijar subsidios, para sostener regulaciones que den horizonte de estabilidad a las inversiones en el largo plazo. El gobierno y el Congreso tienen un importante desafío de velar por un tema estratégico para el país, donde tan grave como legislar mal es quedarse de brazos cruzados.

En esta materia, el desarrollo ha sido todavía incipiente, alcanzando hoy un aporte cercano al 5% en la matriz eléctrica. Chile tiene una ley que requiere que su porcentaje debería alcanzar un 10% de la generación eléctrica para 2024. No obstante, de los casi 7.500 MW aprobados ambientalmente, sólo un porcentaje muy limitado se está desarrollando.

Pero hay más desafíos a superar. Hay una necesidad de diversificar la matriz energética y se suman diversas dificultades en los ámbitos institucional, regulatorio, ambiental y social. Sin embargo, Estados Unidos ve en Chile un futuro actor importante como oferente de energías renovables y ha desarrollado un programa para financiar la adquisición de tecnologías norteamericanas incorporadas en este tipo de proyectos. Asimismo, el sector privado está dando señales de pragmatismo para avanzar. Las señales que dan empresas no industriales como Walmart, que ha llamado a licitación a empresas nacionales e internacionales para que abastezcan un tercio de sus operaciones energías renovables, fomentan el desarrollo de estas alternativas que pueden aportar a la competitividad energética y a la sustentabilidad de los negocios.

No creemos que se trate de incorporar las ERNC a como dé lugar, por razones ideológicas. Como tampoco creemos que el futuro de la economía chilena y de la energía necesaria para satisfacer la creciente demanda se dé sin este tipo de energías. Por ello, creemos que ha llegado la hora de pasar de las palabras a la acción y, en el proceso, tomar una oportunidad para una matriz energética más competitiva y un Chile mejor. AmCham está comprometida en seguir aportando al diálogo en este tema y en el proceso promover la inversión en esta industria por parte de compañías de Estados Unidos, contribuyendo al desarrollo de Chile y su gente cumpliendo con nuestra misión.

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