Crear Oportunidades para las Mujeres en los Negocios

El 13 de agosto, AmCham fue uno de los auspiciadores de un desayuno en el que WomenCorporateDirectors (WCD), organización de directoras corporativas con sede en Nueva York, lanzó su capítulo chileno. Para las empresarias chilenas, esto implica la oportunidad de conectarse a una red global de mujeres que son miembros de miles de directorios alrededor del mundo e incluyen a muchos de los líderes de negocios de hoy en día.

Antes del lanzamiento, la cofundadora de WCD, Susan Stautberg, conversó con bUSiness CHILE sobre el trabajo de la entidad, el aporte que las mujeres pueden hacer a los directorios y la alta gerencia, y las mejores maneras de incrementar su representación. 

Entiendo que WCD comenzó en torno a la mesa de su comedor. ¿Es eso cierto?

Sí, eso fue hace 13 años. Éramos un grupo de mujeres que nos reuníamos para compartir mejores prácticas de gobierno corporativo, hablábamos de cosas como el tipo de preguntas que uno le puede hacer a la firma de contabilidad o la compañía de banca de inversión, y compartíamos las experiencias de ser a menudo la primera mujer en un directorio. Se dice que una mujer en un directorio es la etapa invisible, dos la de conspiración y tres es lo corriente, y una de las preguntas obviamente es cómo se llega a ser lo corriente.

Pronto comenzaron a venir otras mujeres de Chicago, Washington y otras ciudades de modo que fundamos capítulos alrededor de Estados Unidos. Ahora somos una organización global con 53 capítulos, la mayor parte de los cuales se encuentra fuera de Estados Unidos.

WCD no promueve solamente la representación de mujeres en los directorios sino que también el buen gobierno corporativo en general…

Sí, como la única comunidad global de directoras, proveemos una red excepcional para acelerar las mejores prácticas de gobierno corporativo y para establecer los directorios diversos que se requieren para la competitividad global. WCD está comprometida no solo con el buen gobierno, sino que con un gobierno con visión global; directorios inteligentes que son globales en sus miembros y en sus capacidades.

Los estudios muestran que las mujeres en la alta gerencia y en los directorios mejoran el desempeño de una compañía. Pero los directorios también necesitan ser diversos en un sentido mucho más amplio: multi-capacitado, multinacional, multiétnico y multi-generacional.

¿Cómo aprovecha WCD su red?

Nuestra conferencia anual Global Institute reúne a cientos de mujeres de distintos países para conversar sobre temas clave e intercambiar ideas. Además contamos con un European Institute y un Asian Institute, y cada capítulo realiza tres o cuatro cenas a las que sus miembros pueden llevar a otras directoras corporativas como invitadas.

Además, creamos una Comisión de Nominación Global, un grupo de miembros y titulares de comité de nominación de directorios de todo el mundo. Este recaba información no solo de los candidatos a ocupar puestos en directorios, ayudando a que las mujeres lleguen a la etapa de negociación, sino que también investiga sobre enfoques efectivos para aumentar la diversidad en los directorios.

¿Es Estados Unidos “corriente ” en lo que respecta a la representación de mujeres en los directorios?

No, me temo que no. Hay tres enfoques -legislativo, regulatorio y voluntario- y Estados Unidos ha utilizado el último de modo que no ha avanzado tan rápidamente. Además, tampoco tiene límites para los períodos o la edad de los directores.

¿Cuál es la posición de WCD sobre las cuotas obligatorias?

No estamos necesariamente a favor, pero nuestros miembros alrededor del mundo están señalando lentamente que sí las favorecen. No les gustan necesariamente, pero sí creen que funcionan. Sin embargo, hay muchas cosas en la caja de herramientas además de las cuotas y deberían utilizarse. En Australia, por ejemplo, las compañías tienen que demostrar en sus informes anuales qué han hecho para incrementar la diversidad y, en respuesta, vemos a gerentes generales actuando como mentores de ejecutivas para que ocupen un puesto en los respectivos directorios.

Mire a Malasia, un país musulmán. Más que un enfoque regulador, se optó por fijarse una meta del 30% para mujeres como líderes en los negocios, el gobierno y los directorios. Y, a veces, la simple amenaza de una cuota puede funcionar. Ese fue el caso de Francia, por ejemplo, donde se duplicó la cantidad de directoras en solo un año. 

También hemos estado trabajando con la Corporación Financiera Internacional (IFC, por su sigla en inglés) del Banco Mundial. Ella invierte en cerca de 150 compañías al año en distintas regiones, incluida América Latina, lo que le da entre uno y tres asientos en el directorio de cada compañía. Anteriormente se dirigían a hombres que se retiraban del Banco Mundial de modo que nos acercamos a la IFC y les dijimos “miren, eso no es justo, hay muchas mujeres calificadas”. El resultado es que ahora comparte oportunidades en los directorios con nosotros y, fuera de la meta del 30% que se autoimpuso, ahora ha subido al 19%. Podría haber oportunidades para chilenas. 

WCD ya tiene capítulos en Brasil, Colombia, México y Perú. ¿Cómo les va a las mujeres en América Latina?

En Colombia, hay un proceso interesante en el trabajo. Muchas de las empresas son familiares y la próxima generación, que está comenzando a heredarlas, incluye más mujeres que, por ejemplo, fueron a una escuela de negocios y están comenzando a exigir más directoras. No obstante, no ha avanzado tan rápidamente como en Perú y Brasil. En Brasil, por ejemplo, tienes mujeres que dirigen Boeing y GE. Brasil y Perú han hecho un buen trabajo.

¿Y qué pasa con Chile?

Esta será mi primera visita a Chile de modo que sé menos sobre él, pero diría que no ha avanzado tan rápidamente como otros países latinoamericanos.

Se dice a veces que las mujeres pueden ser su peor enemigo, porque son muy reticentes a hacerse propaganda…

Se ve eso en Asia donde se enseña a las mujeres a ser deferentes más que asertivas. Y, por supuesto, si uno quiere estar en un directorio, uno tiene que decirlo. Además, una de las maneras de llegar ahí es hacerse conocido como experto en su industria.

Si una mujer es la primera en un directorio, puede verse enfrentada a las reglas masculinas del juego…

Eso es cierto y el ejemplo típico es cuando una mujer hace una aseveración sin que nadie la tome mucho en cuenta y luego, unos pocos minutos después, un hombre dice lo mismo y de pronto es una gran idea.

Entonces, ¿cómo se resuelve eso?

Se necesita un aliado quien, luego de que se reconozca que es una gran idea, diga sí, es un muy buen punto y me alegra que ¡Susan lo haya dicho!  

Ruth Bradley trabaja como periodista freelance en Santiago y es ex editora de bUSiness CHILE. 

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