Actualización Comercial

Cuando Robert B. Zoellick, representante comercial de Estados Unidos bajo el gobierno del presidente George W. Bush, suscribió el tratado de libre comercio entre Chile (TLC) y Estados Unidos en Miami el 6 de junio del 2003, era la conclusión de casi una década de negociaciones. Ahora, más de una década después y tras ser presidente del Banco Mundial desde el 2007 al 2012, el embajador Zoellick ha pasado al sector privado como presidente del directorio de asesores internacionales de Goldman Sachs. Sin embargo, sigue tan comprometido como siempre con el libre comercio, el que señala ha desempeñado un papel importante en el desarrollo y crecimiento económico de América Latina.

Tras su discurso inaugural para el seminario que AmCham realizó en enero con el fin de conmemorar el 10º Aniversario del TLC, Zoellick conversó con bUSiness CHILE sobre los orígenes del acuerdo y cómo este se ha convertido en un modelo para la región.

Cuénteme del contexto histórico del TLC…

Fue un paso muy importante para Estados Unidos y para Canadá después del ALCAN para extender la noción de libre comercio regional a Sudamérica. Chile ha sido un líder en apertura, comercio y reformas económicas, de modo que era un socio natural. En ese entonces también estábamos tratando de crear el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que no iba a funcionar en ese momento. Sin embargo, Estados Unidos siguió adelante con el modelo de TLC con Chile y lo extendió a Perú, Colombia, Panamá, los cinco países de América Central y República Dominicana. Así que ahora Estados Unidos tiene acuerdos de libre comercio con más del 50% del PIB no estadounidense del hemisferio.

El impulso reformista de los países que conforman la Alianza del Pacífico –Chile, Colombia, Perú y México– podría ser importante en el futuro para establecer un patrón y un modelo que sea atractivo para otros en América Latina. Pero es muy importante que los países latinoamericanos se midan a nivel global. En ese sentido, las negociaciones para el Acuerdo de Asociación Transpacífico podrían ser muy importantes.

¿Fue una coincidencia que Chile fuera el primer país sudamericano en suscribir un acuerdo?

No, no lo fue. En el momento en que terminamos el ALCAN, conversé con el ministro de Hacienda de ese entonces, Alejandro Foxley, respecto de tratar de extender el acuerdo en el año 1992, pero [el Partido Republicano] perdió el poder. No tuvimos otra oportunidad hasta el 2001, pero la razón es que lo hicimos así es porque Chile estaba orientado hacia el libre comercio y los mercados, y francamente era bueno alentar una transición exitosa a la democracia. Así que para mí, era una combinación de economía y política exterior.

Ha señalado que el TLC podría ser útil en momentos en que Chile trata de implementar reformas en áreas como pensiones, educación y energía. ¿Qué quiso decir?

Los principios que subyacen al TLC son principios de apertura, políticas orientadas al crecimiento, políticas que atraigan inversión y políticas que aprendan de la experiencia comparativa. Los países que han logrado un nivel de ingresos medios como Chile a menudo experimentan dificultades para alcanzar el estatus de altos ingresos. Sin embargo, todos los países del mundo están luchando con este desafío de cómo tener un crecimiento inclusivo.

El comercio no resuelve todos los problemas: solo crea las bases para el crecimiento. El crecimiento te da los recursos para ayudar a resolver problemas. No obstante, las sociedades abiertas tienden a aprender de otras sociedades y están obligadas a lidiar con estos cambios. Es la naturaleza de una democracia que estos sean temas de un debate enérgico.

¿Cómo es visto el TLC en Washington?

Para la gente que conoce los detalles ha sido un gran éxito. Ha habido un crecimiento del 300% en el comercio, pero Estados Unidos en realidad ha registrado un aumento del 500% en las exportaciones y pasamos de un déficit con Chile a un superávit. Dado que estos acuerdos cubren cosas como servicios y propiedad intelectual, economías más avanzadas como la de Estados Unidos tienen más en esos sectores así que mientras más reglas justas se tenga en mejor posición se está.

¿Cuán importante fue el sector privado para conseguir la aprobación del tratado?

Extremadamente importante y es más que el lobby. Los gobiernos están tratando de crear un marco habilitante para las empresas y los emprendedores, y de este modo los funcionaros encargados de las negociaciones no deberían estar sentados en una sala tratando de proponer soluciones de libro. Es necesario que entiendan cómo apoyar al sector privado para construir un mejor crecimiento económico y una mejor sociedad. Cuando estaba en la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR, por su sigla en inglés), trabajábamos muy de cerca con la industria y los grupos de trabajadores para tratar de entender sus intereses. Las negociaciones comerciales que tienen éxito corresponden a un diálogo constante con la comunidad empresarial y económica.

Eso tuvo su recompensa porque hoy en día casi el 100% de las exportaciones son libres de impuestos…

Sí, eliminamos una gran cantidad [de aranceles] desde el principio. Este fue un complemento para Chile. Por la naturaleza de reforma, Chile estaba dispuesto a ir más allá para liberalizarse.

Chile y Estados Unidos participan actualmente de las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico (o TPP, por su sigla en inglés). ¿Aprovechará este acuerdo los estándares del TLC?

Es muy pronto para decirlo, pero si el TPP ha de avanzar debería aprovechar la experiencia de otros tratados de libre comercio. Estados Unidos tiene TLC con seis de los países en el TPP de modo que eso deja a Nueva Zelanda, Brunei, Malasia, Vietnam y Japón. La gran pregunta es si Japón se abrirá a través del proceso del TPP. Si no puedes conseguir un libre comercio global entonces una región más grande es mejor.

¿Son los acuerdos de libre comercio más grandes preferibles a los tratados bilaterales?

El tema es que mientras más países incluyes, más débil es la calidad del acuerdo. Chile tiene acuerdos con cerca de 60 economías de modo que el peligro radica en lo que un crítico calificó como “Spaghetti Bowl” [o “plato de tallarines”] con diferentes reglas y procesos. Idealmente quieres que tantos países como sea posible sean lo más abiertos que se pueda con las mismas reglas, pero a veces eso no es realista, que es la razón por la que cuando lanzamos [el TLC con Chile] yo me movía en tres frentes relacionados: bilateral, regional y global. Quieres una estrategia que diga: “Me abriré si tú lo haces, pero si no lo haces, no me voy a detener”. Así es como creas competencia.

Ese enfoque suena un poco disperso…

No necesariamente. Eso puede ser apropiado para Chile dado que es una economía más pequeña y puede tratar de tener acuerdos con todos, pero en Estados Unidos la política es un poco más dura.

¿Cuenta el presidente Obama con el respaldo político para que el Congreso apruebe el TPP?

El Partido Republicano tiende a apoyar el libre comercio, pero el presidente Obama está teniendo problemas con su propio partido. Bill Clinton, dicho sea a su favor, gastó mucho de su capital político para que el ALCAN se aprobara en el año 1993. Sin embargo, los políticos tienen que ser cuidadosos respecto de su base. El gran tema es si el presidente Obama realmente impulsará la Autoridad de Promoción del Comercio (TPA, por su sigla en inglés).

En retrospectiva, ¿hay algo que habría hecho diferente en la negociación del TLC?

Hubo algunas dimensiones sobre las fronteras del comercio tales como los flujos de capital que fueron parte del paquete negociador de Estados Unidos. No estoy seguro de cuán importante eran para incluirlas, pero Chile quería demostrar que podía tener los más altos estándares de calidad de manera que estaba dispuesto a incluirlos. Siempre aprendes con los acuerdos sobre distintos aspectos para mejorar con el tiempo.

Sin embargo, en gran medida el TLC fue importante económicamente para Chile, fue importante para Estados Unidos en su relación con Chile, pero también para aumentar el impulso para un comercio más libre. Y la verdadera pregunta es si podemos seguir aumentando ese impulso. Quisiera ver el día en que el TLC con Chile se vuelva con el tiempo la base para el libre comercio a lo largo del hemisferio. 

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