Pesos Pesados en el Capitolio

Que el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Chile y Estados Unidos, aprobado hace poco más de una década, ha sido un éxito importante para ambos países ahora es algo de público conocimiento. Pero menos sabido es cuán cerca estuvo de nunca llegar a concretarse. Las empresas estadounidenses, en coordinación con AmCham Chile, desempeñaron un papel clave al trabajar con quienes hacían lobby y reunirse con políticos para conseguir los votos clave que se necesitaban para dar al ex presidente George W. Bush los poderes de fast track que permitirían llevar el acuerdo ante el Congreso.

Una de esas compañías fue Caterpillar. El fabricante de equipos para la construcción y la minería, los que en Chile se distribuyen a través de Finning, ha sido por mucho tiempo un promotor del libre comercio en Washington, DC. William C. Lane, primer director de asuntos corporativos y gubernamentales globales, ha pasado casi 39 años en la firma y comenzó a promover el acuerdo comercial con Chile en el año 1995.

Lane visitó Chile recientemente para asistir a un seminario de AmCham en conmemoración del 10º Aniversario del TLC. Durante su visita conversó con bUSiness CHILE sobre cómo AmCham y las empresas estadounidenses se juntaron para convencer a los legisladores de que Chile era un digno socio de libre comercio.

¿Cómo llegó a involucrarse Caterpillar en la promoción del TLC?

Desempeñamos un papel importante en el ALCAN y después fuimos uno de los líderes corporativos en la Ronda de Uruguay del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por su sigla en inglés). De modo que determinamos que éramos efectivos en la promoción de políticas públicas, particularmente en lo que se refiere a comercio. Además de eso siempre estábamos buscando temas en que tuviéramos una historia única que contar. Cuando uno mira los TLC, nos hemos abanderado -Chile, Australia, Perú, Colombia y Panamá-; son ya sea grandes mercados o bien hay un gran proyecto como en el caso de Panamá. Aún cuando la cantidad de población de Chile no es numerosa, históricamente ha sido un mercado importante tanto para la minería como para la infraestructura.

¿Qué rol desempeñó AmCham en las negociaciones que condujeron al TLC?

En cierto sentido aprendí de AmCham. Aporta una cierta gama de fortalezas, principalmente credibilidad y la capacidad de interactuar con sus contrapartes en Estados Unidos. AmCham colocó activos que dispusieron la escena para una aprobación definitiva. Comenzó reuniéndose con legisladores, pero también se reunió con centros de estudios. Implementaron toda la fundación intelectual. Involucraron a la prensa y se reunieron con todos los grupos de comercio. Fue un esfuerzo muy sofisticado. Tocaron el aparato de la política pública como un Stradivarius. Fue así de bueno y no he visto nada así desde entonces. Otras iniciativas dependen más de personas contratadas para hacer lobby, pero Chile no lo hizo.

¿Fue el acuerdo un caso de la gente correcta en el momento correcto o hubo algo más que eso?

Hubo un mayor grado de profesionalismo en AmCham y la embajada, realmente de manera generalizada. Me considero bueno juzgando a las personas y vi cosas en esta iniciativa que no vi en otras. En algunas iniciativas de política pública, la sensación es que si se pone suficiente dinero en ellas, o si se contrata suficiente gente para el lobby, se pueden lograr. Pero este fue un enfoque totalmente diferente. Esto eraEl Señor Smith va a Washington. La idea era que si contábamos una historia convincente, y si lo hacíamos de una manera sincera, podríamos convencer a la gente de tomar la decisión correcta. Pero ese esfuerzo se estancó cuando Estados Unidos no avanzó con el fast track [también llamado Autoridad de Promoción del Comercio, o TPA] en el año 1997 y casi toda la atención de Washington pasó a China.

¿Cómo recuperó Chile el impulso en los primeros años de este nuevo siglo?

[George W.] Bush fue elegido y fue claramente proclive al libre comercio. Trabajó arduamente para que la Autoridad de Promoción del Comercio obtuviera varios votos polémicos, finalmente 21 demócratas votaron a favor en el 2002. Esto fue justo después de los atentados del 11 de septiembre y había ciertos cambalaches. La industria siderúrgica recién había superado momentos difíciles y estaba solicitando protección de modo que el gobierno estuvo más asequible a ello de lo que algunas personas hubieran pensado [Bush impuso aranceles temporales al acero importado en el 2002]. Producto de ello, pudimos conseguir que algunos republicanos que normalmente no apoyarían el libre comercio lo hicieran. Estos votos fueron uno o dos; estuvo muy, muy ajustado.

Usted dijo con anterioridad que el TLC con Chile fue mejor que el ALCAN, ¿qué quiso decir?

El ALCAN hizo que mucha liberalización se llevara a cabo en un largo período de tiempo de 10 a 15 años. Al menos para los bienes manufacturados, el TLC con Chile eliminó de manera inmediata los aranceles entre Estados Unidos y Chile, además de ello fue más amplio en el sentido de que incluyó bienes re-manufacturados [bienes producidos usando partes de equipos viejos] e incluyó nuevas áreas. Creo que la comunidad agrícola estuvo extremadamente contenta con eso. Adoptó el libre comercio en lugar de introducirlo gradualmente.

¿En qué forma fue bueno el TLC para Caterpillar?

En cierta forma esto fue lo más beneficioso del TLC: fue un validador de que Chile es un buen lugar para invertir. De repente, de 210 países en el mundo, Chile es uno de los cinco que tiene un acuerdo de libre comercio y con ello vienen todo tipo de disciplinas en términos de protecciones para los inversionistas y liberalización del comercio. Eso se convierte en un imán para el crecimiento. Chile además comenzó a invertir en infraestructura, lo que claramente nos beneficia, y el no cobrar altos aranceles a los equipos mineros implica que el sector es más eficiente y también nos beneficiamos por los mayores precios del cobre. De modo que las tres cosas vinieron juntas.

¿Qué aprendió usted personalmente de la experiencia de negociación?

Expandió mi campo de visión, hizo que me diera cuenta de que hay mucho más en el lobby que solo las relaciones. Tienes un montón de herramientas que puedes usar y que incluyen trabajar con la comunidad de gerentes generales, la comunidad de lobby, involucrar a la prensa y desarrollar un aparato de base popular. No quieres depender de consultores, quieres depender de ti mismo y eso es lo que hizo AmCham.

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