Más que una relación bilateral

Antes de la visita oficial de la Presidenta Michelle Bachelet a Estados Unidos en junio -anunciada por el Ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz, en un almuerzo de AmCham-, el Embajador de Estados Unidos en Chile, Michael A. Hammer, conversó con bUSiness CHILE sobre cómo cree que se desarrollarán las relaciones entre los dos países en los próximos años.

Embajador, usted ha hablado de una “alianza global” con Chile. ¿Qué comprende eso?

Vemos que, con un país como Chile donde compartimos valores comunes respecto de la democracia, la promoción de los derechos humanos y el libre comercio, podemos trabajar juntos más allá de la relación Estados Unidos-Chile a fin de avanzar en parte de esos temas a nivel mundial. El Acuerdo de Asociación Transpacífico [o TPP, por su sigla en inglés] es un ejemplo, pero también quisiéramos trabajar con Chile en otros países, por ejemplo, en ayuda en caso de catástrofes en las que los chilenos han sufrido, pero también han desarrollado una experiencia técnica y competencia tremendas.

Una alianza global se trata de cómo trabajamos en conjunto para hacer frente a los desafíos del mundo. Puede ser el cambio climático y obviamente pueden ser temas económicos o podría ser la paz y la seguridad. Valoramos profundamente que Chile se haya involucrado en Haití, por ejemplo. Entonces, ¿podemos extender eso? ¿Existen otros lugares en los que Chile puede trabajar con nosotros, a través de la Organización de Naciones Unidas o por su cuenta?

Nos gusta decir que Chile tiene un desempeño superior a sus capacidades. Puede ser un país pequeño en términos de población, pero tiene una tremenda capacidad profesional y la experiencia de su transición pacífica a la democracia, y lo que ha logrado económicamente. Nos parece que los chilenos son por naturaleza personas capaces de solucionar problemas. En ese sentido, Chile encaja muy bien en el enfoque estadounidense de que si hay un problema, encontramos una forma en que podamos arreglarlo.

La región del Asia-Pacífico es muy importante tanto para Chile como para Estados Unidos, y usted mencionó el TPP. ¿Cómo estima que va a avanzar eso?

Lo que hemos oído del Gobierno chileno es que están estudiando dónde nos encontramos en cuanto a las negociaciones, analizando sus posiciones de negociación y que se involucrará de manera constructiva. Ambos países reconocen que éste es un proyecto importante. Obviamente, a fin de cuentas, cada país necesita determinar si firmar es lo que más le conviene.

¿Cuán importante es que Chile esté en el TPP?

Es importante para Chile. Si quiere mantener su posición reconocida a nivel mundial como líder en libre comercio, uno esperaría que considere que le conviene ser parte de él. El TPP también trae tremendos beneficios adicionales en términos de sus relaciones comerciales y de la apertura de mercados. Estudios que he leído proyectan que podrían obtenerse hasta US$4.000 millones en exportaciones adicionales a través del TPP. Por supuesto, no lo vamos a saber hasta que se firme y se ratifique, pero no creo que haya ninguna duda de que, si uno ve hacia dónde van las economías del mundo y las conexiones que son tan importantes para el Pacífico, uno dirá a la larga que el TPP es bueno para cualquiera de las naciones miembro.

Pasando a temas más específicos de Chile, ¿qué puede hacer Estados Unidos, con su experiencia, para ayudarlo respecto de la energía? ¿Y AmCham?

Sabemos que es un tema de preocupación para el Gobierno chileno. Tuve la oportunidad de reunirme con el Ministro de Energía [Máximo] Pacheco aquí muy al principio de mi período y manifestó gran interés en cooperar con los Estados Unidos en buscar soluciones energéticas.

El Consejo Empresarial Chile – Estados Unidos sobre Energía que los Presidentes Obama y Piñera establecieron en 2011 realmente puede ser útil. Gracias al buen trabajo de AmCham, puede proporcionar buenas ideas y sugerencias prácticas que Chile podría considerar.

Por supuesto, desde nuestra perspectiva, también estamos interesados en oportunidades de inversión para firmas estadounidenses. En particular del lado de las energías renovables, OPIC –la entidad de financiamiento de desarrollo del Gobierno de EE.UU.- ha sido un financista primario de inversiones, pero también hay tres compañías estadounidenses clave que han invertido US$1.500 millones en Chile y eso puede crecer. También sabemos que Chile está interesado quizás en importar shale gas, de modo que las compañías estadounidenses pueden evaluar si ello tiene sentido.

El emprendimiento y la innovación son otros dos temas importantes para Chile. ¿Qué puede aportar Estados Unidos?

Ahora son palabras de moda en Chile y está bien que así sea. No hay ninguna razón por la que el próximo Google no podría nacer en Santiago.

Existe la iniciativa “100,000 Strong in the Americas” [La Fuerza de 100.000 en las Américas] que el Presidente Obama lanzó en Chile durante su visita en 2011. Ésta realmente apunta a motivar a más chilenos a ir a Estados Unidos para aprender de nuestras universidades en todas las áreas, pero obviamente la innovación, la tecnología y el emprendimiento son elementos medulares en los que los chilenos pueden beneficiarse de nuestra experiencia. No obstante, no tiene que ser a través del Gobierno de Estados Unidos. Entre privados también funciona muy bien.

En un tema relacionado con la innovación, ¿qué medidas le gustaría que Chile tomara en materia de protección de la propiedad intelectual?

El principal tema aquí es que reconozcamos que Chile ha tomado algunas medidas importantes desde que suscribimos el Tratado de Libre Comercio en 2004, pero no ha cumplido del todo sus compromisos. Entonces, como Gobierno de Estados Unidos, queremos seguir alentando a Chile a dar pleno cumplimiento. Al mismo tiempo, también estamos viendo el TPP, que elevará aún más los estándares. Ése es el camino al futuro. Uno quiere asegurar que la propiedad intelectual de las personas esté protegida no solo para motivar la inversión, sino que también para fomentar la creatividad.

¿Qué posibilidades ve de una ratificación temprana del acuerdo para evitar la doble tributación entre Estados Unidos y Chile?

Lo analicé con la Presidenta Bachelet cuando presenté mis cartas credenciales, de modo que sé que está en su agenda. Ciertamente está en la nuestra. Pero es difícil de predecir, porque requiere la ratificación tanto del Senado de Estados Unidos como del congreso chileno.

¿Cuál es el cronograma para el Senado de Estados Unidos?

Lo acaban de someter a votación en la Comisión de modo que está avanzando, pero es una cuestión del Senado y éste tiene una agenda muy amplia.

Ha estado en Chile por un par de meses ya. ¿Cuál es su primera impresión?

Es tremenda. Había leído de él, pero lo que me ha impresionado no es solo que es fantástico vivir en “Sanhattan”, sino que la calidez de las personas, cuán encantadoras son y cuán serias y determinadas parecen ser. Veo mucho del gran espíritu que encontramos en Estados Unidos de buscar un futuro mejor y de cómo lo logramos.

Solo permítame agregar que veo una muy buena oportunidad para una relación extremadamente productiva con AmCham. Aprecio enormemente el trabajo que realiza. Con una AmCham muy activa y energética trabajando junto con nosotros, podemos lograr bastante y eso me entusiasma.

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