Andrés Rebolledo, director de Direcon: TLC 2.0: La nueva agenda comercial con Estados Unidos

La apertura arancelaria total abre paso a una nueva agenda económica con Estados Unidos en temas de inocuidad, seguridad en el comercio, cambio climático y medio ambiente. Por otro lado, en las negociaciones del Acuerdo Transpacífico (TPP), el gobierno chileno aspira a defender temas considerados “sensibles” como propiedad intelectual y derecho de autor.

En 2013 se cumplieron diez años de la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Chile y Estados Unidos (EE.UU.) y en enero de este año debutó el arancel cero y se eliminaron las cuotas de envíos. Un acuerdo positivo para nuestro país que tiene la gran particularidad de haber logrado la desgravación arancelaria en tiempo récord, 12 años, en comparación con los 18 o 20 años que establecen otros bilateralesde EE.UU.

“El TLC marcó un estándar que no necesariamente se dio en otros acuerdos. Desde el minuto uno de 2015 se eliminó el arancel e incluso, las cuotas.Además, en nuestro caso, no hay productos excluidos, pues otros acuerdos que firmó EE.UU. tienen excepciones importantes”, sostiene Andrés Rebolledo, director de la Dirección General de Relaciones Económicas Arancelarias (Direcon), del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile.

La autoridad destaca que desde 2003 a la fecha, los envíos chilenos a ese país se han casi triplicado, pasando de US$ 3.799 a US$ 9.273 en 2014. Un punto clave, si se considera que la canasta de exportaciones a ese países diversa, donde los envíos no cobreel año pasado representaron un 72% del total.

-¿Qué oportunidades abrepara las exportaciones chilenasla eliminación de aranceles y de cuotas?

El arancel cero implica un proceso, no pasamos el 31 de diciembre de un arancel 10 a cero. Se podría concebir un potencial impacto en los productos que tenían cuota, unos diez productos, como frutas, paltas y derivados de los lácteos. Hace como cinco o seis años, algunos de ellos ocupaban toda la cuota y en algunos casos, se exportaba fuera del límite pagando todo el arancel, por lo tanto, ahí hay un potencial importante. Cuando tienes un escenario de certeza en el tiempo, puedes tener impacto en otros productos.

-¿Cuál es el siguiente paso en la relación económica entre ambos países? ¿Qué temas vienen?

A partir de ahorase abre una agenda nueva, con temas que están en la órbita de la cooperación económica comercial, -ya no en la lógica arancelaria- como las regulaciones como concepto general. Y cuando hablo de regulaciones, me refiero a temas sanitarios, fitosanitarios, normas técnicas en general y otras, que están cada vez más presentes en el comercio internacional, como la inocuidad alimentaria, el cambio climático, las normas de origen y una serie de reglas que son, en definitiva, las que afectarán al comercio en el futuro. Lo significativo en esta relación bis a bis es que tenemos un acuerdo amplio, donde tenemos cubiertos los distintos ámbitos y tenemos una institucionalidad que podemos aprovechar cabalmente para abordar esta nueva agenda. En este sentido, marca una gran diferencia tener un acuerdo con no tener un acuerdo.

-¿En qué temas falta avanzar? ¿Cuáles son las materias pendientes en áreas como lasanitaria o medio ambiente?

Tenemos un comité sanitario que se reúne periódicamente en una relación relativamente fluida. Durante estos 12 años de vigencia del acuerdo, Chile logró abrir muchos productos que estaban cerrados inicialmente, como consecuencia de las negociaciones y de esta institucionalidad. En varios casos hubo productos, por ejemplo, los pollos, en que teníamos una cuota con arancel cero, pero no la podíamos utilizar porque no contábamoscon las autorizaciones sanitarias. Lo mismo pasó con algunos tipos de frutas y se fue resolviendo en el camino. Hay productos que tienen trámites sanitarios pendientes, pero hay que ir priorizando. Hace once años, por ejemplo, los cítricos no eran relevantes, por lo tanto, no era prioridad abrirlos sanitariamente y hoy día sí lo son. Lo importante, es que tenemos la institucionalidad.

Además, hace tiempo estamos pidiendo que la certificación de ciertos productos se haga en origen, que no tengamos que esperar que se realice en destino, sino que se reconozca la institucionalidad local. Este procedimiento está en curso. Esto no significa que esos productos no entren, sino que son certificados en destino.

-Retomando el tema de la nueva agenda comercial con EE.UU. ¿Qué ejes o puntos incorpora?

El TLC tiene un capítulo de cooperación en medio ambiente, hoy no ha sido cabalmente desarrollado, ha habido reuniones, pero se abre una posibilidad de trabajar. EE.UU. tiene gran experiencia, por ejemplo, en materia de inocuidad alimentaria, con una norma que está en la frontera y que obliga a establecer procedimientos en Chile distintos incluso, a los que existen en el estándar latinoamericano y mundial.

De igual manera en cambio climático. Cada vez más los mercados exigen certificaciones y mediciones de la huella de carbono, del agua e incluso, la posibilidad de ser declarado carbono neutral, lo que otorga un plus y un estándar distinto en los mercados internacionales. Son temas que hay que trabajar y, probablemente, tendremos que cambiar el chip, para tratar de traer esa experiencia a los acuerdos y establecer programas de cooperación. Por ejemplo, EE.UU. tiene con México una mesa de trabajo de innovación y emprendimiento y con otros países, en temas de Responsabilidad Social Empresarial, lo que, eventualmente, podríamos replicar. Hoy son parte del estándar más soft, pero que tienen cada vez más relación con el comercio. Hay que recuperar esa agenda en la relación bilateral y aprovechar la experiencia de EE.UU. y configurar programas.

-Y¿cuáles son las prioridades de Chile en este ámbito?¿En qué áreas específicas le interesa establecer mesas de trabajo con EE.UU.?

-Inocuidad, seguridad en el comercio internacional, medio ambiente y cambio climático. Estamos trabajando en una agenda con los exportadores de Chile. Hay una figura que se llama el operador económico autorizado, en que ciertas empresas se pueden certificar de manera de dar certeza a EE.UU. de lo que se va a exportar, y de esta forma entrar en una especie de fasttrack (vía rápida) a ese mercado, pero para ello, hay que adoptar procedimientos, certificarse e invertir. En Chile el que conduce esto es el Servicio Nacional de Aduanas. Nosotros armamos una mesa para competitividad de los exportadores, en el marco de la Agenda de Productividad, Innovación y Crecimiento, son 12 medidas, una de las cuales es la certificación como operador económico autorizado en materia de seguridad.

¿Cómo proyecta a futuro la relación comercial entre Chile y Estados Unidos?

Es un mercado que probablemente se va a seguir diversificando en materia de productos, empresas, bienes, servicios y van a entrar actores nuevos como exportadores de servicios. Hay distintas maneras de exportar servicios, cuando vienen turistas o estudiantes, estás exportando servicios. EE.UU. es el quinto receptor de las exportaciones chilenas en el extranjero, hay invertidos unos US$ 7 mil millones en el sector servicios.

Estamos en otras negociaciones, además de la bilateral, ellos son miembros observadores de la Alianza del Pacífico -donde también hay una agenda interesante de trabajar- y ha mostrado un interés de generar una agenda de cooperación con la Alianza, además estamos negociando el TPP.

ACUERDO TRANSPACIFIC PARTNERSHIP

Desde hace siete años que se está negociando el Acuerdo Transpacific Partnership (TPP), impulsado por EE.UU., el que involucra a un total de 12 países -Australia, Brunei, Canadá, Chile, EE.UU., Malasia, México, Japón, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam-. Rebolledo califica que ha sido un proceso “arduo”, en el sentido que nuestro país logró un muy buen TLC -bilateral- con EE.UU., por lo tanto, el gran objetivo del gobierno chileno en este punto es resguardar los acuerdos del tratado bilateral en el TPP.

En lo concreto, Chile gana en acumulación de origen, en elevación de estándares y normas de comercio internacional y, eventualmente, acceso a mercados como Japón y Malasia. ¿Algún riesgo? Sí, en temas sensibles como propiedad intelectual y contenidos digitales. Pero “queremos resguardar lo que tenemos en el bilateral”, “no abrir los temas sensibles”, aclara la autoridad.

-Chile tiene TLCs vigentes con 56 naciones y con todos los países que están negociandoel TPP. De firmarse este tratado ¿cuáles serían los beneficios adicionales para nuestro país?

Si se concibe básicamente desde la perspectiva arancelaria, le da a Chile beneficios muy acotados a ciertos países, con quienes tenemos acuerdos más limitados: Malasia, Canadá, pero sobre todo con Japón. Con este país tenemos un acuerdo con excepciones, con un montón de cuotas, y aunque no está definido si en el TPP habrá excepciones finalmente, será un acuerdo más amplio, y más profundo que el que tenemos hoy, por lo que hay un espacio importante para ganar.

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El TPP está estableciendo normas y estándares comerciales que hoy no existen, ni en los acuerdos bilaterales, ni en la OMC (Organización Mundial del Comercio) y, por lo tanto, se están generando normativas en áreas incluso nuevas, por ejemplo, en materias como coherencia regulatoria, empresas del Estado, transparencia, temas laborales, ambientales, que serán, probablemente, los estándares que van a perfilar el mapa mundial en normativa comercial. Históricamente, esto se daba en la OMC o en el GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio), pero hoy estas normas se están configurando en los mega acuerdos, como el que EE.UU. negocia con Europa o el TPP.

– El TLC con EE.UU. es un acuerdo amplio. ¿Existe algún aspecto adicionalen el TPP que sea ventajoso para Chile?

Un elemento importante, potencial, es el concepto de la acumulación de origen. Cuando tienes un acuerdo bilateral vendo mi teléfono, pero tengo que cumplir una norma de origen. No puedo traer las piezas de China y que el destinario me dé rebaja arancelaria cero, tengo que cumplir una norma de origen que se negocia.Hoy tengo la posibilidad de acumular materiales, insumos, o bienes intermedios entre los dos: si quiero hacer un teléfono y tengo materiales de Estados Unidos, los incorporo y se consideran como si fueran nacionales lo que ayuda a cumplir la norma de origen. El TPP abre la posibilidad de acumular origen con 12 países, pudiendo ocupar el material de cualquiera de los otros once, lo que abre más opciones para la matriz productiva, pues voy a poder comprar a cuatro o cinco países, acumulo origen, y puedo vender el producto a cualquiera de los integrantes del acuerdo. Y mis insumos también los pueden acumular. Por lo tanto, tengo una doble ganancia, tengo más opciones de proveedores y mis productos tienen más opciones de ser acumulados por otros. Y éste es uno de los elementos, probablemente, de los más significativos de la expansión que pueda haber en materia comercial más allá de los aranceles. Esto para nuestro país es más importante que el tema arancelario.

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-Desde la APEC se ha visto un reimpulso a las negociaciones del TPP, pero persisten dudas en algunos sectores. ¿Qué rol está jugando el Cuarto Adjunto–instancia de difusión impulsada por el Gobierno- en esta materia?

El Cuarto Adjunto le ha dado mucha transparencia al proceso, (a través de esta herramienta) le hemos informado de manera muy sustantiva a los involucrados dónde y qué se está negociando. Por lo tanto, la crítica respecto del desconocimiento se ha ido despejando. Hemos tenido casi 30 reuniones desde fines de marzo de 2013, nos hemos reunido con 120 organizaciones de todo tipo, empresariales, ONGs, representantes de los trabajadores, universidades. Es un instrumento importante y, sin duda, en una negociación de esta envergadura tiene todo el sentido conversar con los involucrados, no se negocia en abstracto.

-¿Y esto ha implicado una mayor aceptación del TPP respecto de los temas sensibles, como propiedad industrial y derecho de autor?

Han pasado diez meses desde que comenzamos a conducir esta negociación. Hay temas que se han ido resolviendo. Los más sensibles son propiedad industrial en dos expresiones, propiedad intelectual -medicamentos- y derecho de autor; medio ambiente – temas de conservación-, y aspectos de inversión, servicios y Banco Central. Todos han ido evolucionando. Hay que tener en cuenta que somos 12 (países), por lo tanto, hay sensibilidades diferentes, en algunos casos las posiciones son colectivas, en otros, estamos más solos. No obstante, siguen habiendo temas que no hemos logrado resolver y que para nosotros siguen siendo sensibles, particularmente en propiedad intelectual, donde hemos persistido en nuestra posición, insistiendo en que tenemos complicaciones en medicamentos en particular y observancia en aspectos del ámbito digital, asociados a Internet.

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-En lo que se refiere a patentes de medicamentos se ha mencionado que podría afectar la venta de genéricos.

Chile tiene un estándar asumido en el TLC con EE.UU.del que no queremos movernos, queremos mantenerlo en materia de protección. Esto ya significó un esfuerzo cuando lo negociamos hace diez años. Hay distintas normas en materia de patentes, pero básicamente dan cuenta de cuánto se protege los productos asociados a patentes versus los genéricos. No queremos que este punto afecte a los genéricos. Todas estas normas establecen un trade off sobre cuánto tiempo tienes la exclusividad de un medicamento que tiene patente, versus la posibilidad que entre al mercado uno que tiene el mismo principio activo, pero que es genérico. De distintas maneras, usualmente lo que quiere el país grande es dar protección y tiempo a esto. El estándar es cuánto tiempo tienes de flexibilidad para que el genérico ingrese en plazos breves con flexibilidad normativa. Ése es el dilema.

-¿Y cómo visualizan las negociones respecto de este punto? ¿Hay otros países que están también en la postura de Chile?

Hay algunos, pero no muchos, porque EE.UU. ya ha logrado estos estándares con otros países que participan en esta negociación.

-Y en caso que se apruebe la propuesta tal como está en materia de protección de medicamentos,para Chile ¿primaría lo acordado en el TLC o el nuevo estándar?

Va a existir una figura particular en que va a convivir el bilateral versus el TPP. En este caso, prima el más alto estándar, por eso que es complicado, pues en el futuro podrían surgir interpretaciones sobre cuál es el más alto estándar. Estamos tratando de establecer en el TPP los resguardos lo más explícitamente posible de lo que tenemos en el bilateral, para no tener que entrar a esta discusión que puede ser interpretable en el futuro.Estamos tratando de mantener lo que ya tenemos. No abrir estos temas sensibles a lo que ya tenemos en el bilateral.

-El otro tema sensible es lo que tiene que ver con la responsabilidad de los Proveedores de Servicios de Internet (ISP) en el ámbito de los contenidos de Internet. ¿Cuál es la posición de Chile?

EE.UU. establece que quien estima que hay una violación de derecho de autor tiene la posibilidad de decirle al ISP que baje el contenido. Y Chile no tiene esto en el bilateral (TLC), por lo tanto, estamos defendiendo que el estándar bilateral se mantenga.

-El ministro Heraldo Muñoz señaló que las negociaciones del TPP podrían concluir a mediados de 2015. ¿Se mantiene esa fecha?

Como Chile no estamos comprometidos con ninguna fecha. EE.UU. ha dicho que tiene interés en que esto concluya a mediados de año. Y están haciendo un esfuerzo importante por obtener el TPA (TradePromotionAuthority) en el Congreso, que es el fasttrack que les permite tener unas directrices para negociar. Todo parece indicar que lo obtendrán pronto, por lo tanto, podría haber un escenario más propicio para la conclusión del TPP.

-Una vez aprobado el TPP, ¿Chile tendrá que adecuar normativas o reglamentos?

Todo eso va a depender cómo quede la última norma.

-Por último, ¿Chile está dispuesto a firmar de todas maneras el TPP si se pierde en temas que ya estaban acordados en el TLC?

Vamos a procurar que no pase. Buscamos tener un acuerdo balanceado, que tenga beneficios nítidos, como la acumulación de origen o la elevación de estándares de comercio, pero que no signifique abrir temas complejos y sensibles que ya están determinados por un estándar en el bilateral, particularmente en propiedad intelectual. Y ése ha sido nuestro enfoque desde el día uno, nos sentamos a negociar de buena fe, pero nuestra concepción es tener un acuerdo balanceado que conjugue estas dos cosas: beneficios potenciales y salvaguardar los temas sensibles a nivel de lo que ya tenemos en el TLC.

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