Entrevista al Ministro de Agricultura de Estados Unidos, Tom Vilsack

Argumentos en favor del comercio exterior

Por Ruth Bradley

A mediados de marzo, el Ministro de Agricultura de Estados Unidos, Tom Vilsack, encabezó una misión comercial a Chile y Perú, y durante su permanencia en Santiago conversó con Business Chile no solo acerca de las relaciones bilaterales, sino también sobre el Acuerdo Transpacífico de Libre Comercio (TPP, en su sigla en inglés), convenio que -de ser ratificado- reunirá 12 países de la Cuenca del Pacífico, incluyendo Chile y Estados Unidos. El Ministro Vilsack es abogado y ha encabezado el Departamento de Agricultura desde el año 2009 y, antes de eso, se desempeñó durante dos períodos como Gobernador del estado de Iowa. Él es un ardiente defensor de los beneficios del comercio internacional e instó a la comunidad empresarial a hacer más para “vender” estos beneficios a sus clientes y trabajadores.

– Las exportaciones de alimentos desde Estados Unidos a Chile han crecido bastante desde la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio. ¿Hay espacio para seguir creciendo?

– Sí, lo hay, porque a la medida que la economía chilena sigue creciendo -pese a que no a la misma tasa de hace cinco años atrás-, habrá más consumidores de clase media que querrán y necesitarán acceder a carnes bovinas, de aves y otros productos estadounidenses. Y, en la medida que la idea de energía y combustibles renovables se asiente en Chile -como creo que ocurrirá en algún momento- eso es una oportunidad. Mientras la industria ganadera chilena crece para satisfacer la creciente demanda de Asia, por ejemplo, podría generar más demanda de alimento animal desde Estados Unidoso de ciencia para la agricultura; es decir, mejor genética, plantas más vigorosas, ganado capaz de soportar los embates del cambio climático, etc. Por lo tanto, creo que hay oportunidades ilimitadas.

– ¿Qué le parece la colaboración en proyectos de investigación sobre biocombustibles? ¿Es ésta un área interesante?

-Creo que es una oportunidad. Sin embargo, no creo que los chilenos hayan estado pensando de esa manera. Ellos se han concentrado en una línea más tradicional en cuanto a la agricultura se refiere, aunque ahora la ven como una forma de equilibrar la minería y algunas de las industrias extractivas… buscando más oportunidades de valor agregado. También están tratando de crear una relación más fuerte con varios estados de Estados Unidos, incluyendo el estado de Washington, que está trabajando bastante en este campo.

– ¿Hay algo en particular que AmCham Chile debería estar haciendo para promover el comercio bilateral y las inversiones en agricultura?

– La respuesta a eso la podría sorprender. Lo que creo que AmCham debería estar haciendo es ayudar a persuadir a aquellos miembros del Congreso norteamericano encargados de asignar fondos para que financien la investigación agrícola plenamente y de manera adecuada. Tradicionalmente, nuestra manera de ayudar a otros países es a través de becas, pero la economía de Chile es ahora tanto más fuerte que ya no califica para esos programas. De manera que si quisiéramos intercambiar científicos con Chile, si quisiéramos investigaciones conjuntas, tendríamos que diseñar formas creativas para financiarlas…una mayor capacidad de nuestros dólares para investigación nos daría una mayor capacidad para desarrollar esas relaciones.

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– Las exportaciones de alimentos y productos agrícolas de Estados Unidos hacia el resto del mundo llegaron a más de US$ 150 mil millones en 2014. ¿Tiene usted alguna proyección de cuánto podría el TPP añadir a dicha cifra?

– El Instituto Peterson -que es un grupo no partidista- ha evaluado el impacto global del TPP sobre la economía estadounidense y ha estimado que hacia el año 2030 las exportaciones aumentarían en más de US$ 350 mil millones y que eso se traduciría en más US$ 130 mil millones en términos de ingresos adicionales. Ahora bien, históricamente, el sector agrícola ha representado aproximadamente 9% de las exportaciones totales de Estados Unidos. Un estudio más específico efectuado por la American Farm Bureau Federation (Federación Americana de Agricultura) ha sugerido que, desde su perspectiva, las exportaciones agrícolas aumentarían en más de US$ 5 mil millones, lo que se traduciría en más de US$ 4,4 mil millones en ingresos adicionales para los agricultores estadounidenses. Ahora bien, sospecho que las proyecciones de la American Farm Bureau son más inmediatas, mientras que las del Instituto Peterson tienen su mirada puesta en el largo plazo.

– ¿Ve usted posibilidades de colaboración entre Estados Unidos y Chile o proyectos conjuntos para abastecer otros mercados de alimentos, digamos en Asia, como consecuencia del TPP?

– No creo que el TPP vaya necesariamente a proporcionar un mayor acceso de mercado de Estados Unidos a Chile o de Chile a Estados Unidos, o bien desde o hacia Perú, porque ya tenemos acuerdos de libre comercio con ambos países. Pero lo que sí creo que haría es proporcionar una cadena de suministro más integrada, de manera que si Chile aumenta sus exportaciones al Asia de algún producto, eso podría generar una demanda por maquinaria producida en Estados Unidos. O a la inversa, si Estados Unidos estuviera exportando vino al Asia, eso podría generar nuevas oportunidades para los vinos chilenos en nuestro mercado interno.

– ¿Cómo ve usted la perspectiva futura de que el Congreso estadounidense apruebe el TPP? Me parece que usted ha dicho que espera que esto ocurra hacia fines de este año. ¿Es eso correcto?

– La esperanza se basa en mi creencia de que éste es, en general, un acuerdo beneficioso para la economía, los agricultores y, creo, también para los trabajadores. A medida que vayamos persuadiendo y educando a la gente respecto del contenido del acuerdo -las protecciones disponibles, los aspectos históricos en términos de mano de obra y del medio ambiente, las protecciones que incorporan sanciones comerciales efectivas, el trabajo histórico efectuado respecto de la participación de las PYMES en las exportaciones, y la consistencia de las normas sanitarias y fitosanitarias basadas en ciencia y no en intereses políticos de un grupo en particular-, entonces cuando la gente entienda todo aquello, creo que, a pesar de que los acuerdos comerciales son siempre difíciles de tramitar –independientemente de cuando ocurra- al final del día creo que habrá suficientes miembros del Congreso que votarán a favor del TPP.

– ¿Antes de las elecciones de Estados Unidos?

– Sí, tengo la esperanza de que pudiera ser antes de las elecciones. No hay razón alguna para que este acuerdo no se pueda aprobar antes de las elecciones.

– Porque todos tienen la mente puesta en otra cosa…

– Bueno, los miembros del Congreso fueron contratados para hacer un trabajo y deberían estar haciendo ese trabajo. Y su trabajo no consiste necesariamente en pensar sólo en ser reelegidos. El Peterson Institute sugiere que una demora de un año en la implementación de este acuerdo le podría costar a la economía estadounidense US$ 94 mil millones. Ahora bien, si dicen: “lo haremos durante el período de ‘pato cojo’ (lame duck) de este gobierno” (período que va entre las elecciones y la asunción del nuevo Congreso); primero, ¿qué seguridad hay de que habrá mayor interés en hacerlo entonces en vez de ahora? Segundo, ¿cuántos días de trabajo legislativo tiene ese período de ‘pato cojo’? Y, tres, vamos a escuchar la excusa de que el público americano se ha pronunciado y que por lo tanto hay que darle la oportunidad a sus representantes nuevos de influir en este tema? Ahora bien, si ese fuera el caso, entonces estaríamos hablando de un retraso prolongado, ya que esos representantes nuevos requerirán de tiempo para ponerse al día.

– Usted es de Iowa, un estado con una importante comunidad agrícola. ¿Qué piensa la gente común y corriente de su estado sobre el TPP?

– Bueno, es como en otros lugares, la gente está un poco dividida. La comunidad agrícola en Iowa apoya mucho el TPP. Los cultivadores de maíz y soja, los productores de cerdo y ganado, etc., están muy interesados. En Iowa tenemos una agricultura basada en el cultivo de productos básicos y ese sector ve una promesa de mercados más abiertos y reglas más coherentes. Ahora bien, probablemente haya algunos trabajadores en el sector de las manufacturas que no estén tan entusiasmados como están los agricultores. En consecuencia, lo que ocurre en Iowa es un reflejo del debate que se da a nivel del país en general. Hay una directa correlación y una directa comprensión por parte de los agricultores acerca de por qué se benefician de las exportaciones. Ellos saben que 30% de sus ventas están relacionadas con exportaciones y que 20% de sus ingresos provienen de exportaciones, entonces entienden la conexión. Para los trabajadores, sin embargo, no es tan claro, porque nosotros (me refiero a un “nosotros” colectivo) tenemos que hacer un mejor trabajo para explicar los beneficios del comercio de manera que la gente entienda que hay puestos de trabajo que se están creando y que están conectados al comercio, que hay trabajos con mejores sueldos, que hay oportunidad de expansión y que todo esto hace del mundo un lugar más seguro. Hay grandes beneficios en todo esto, pero nosotros no estamos haciendo un trabajo muy persuasivo. La comunidad empresarial habla consigo misma sobre comercio. Los gerentes generales hablan con gerentes generales. Pero, necesitamos que los gerentes generales le hablen al público americano, a sus consumidores para decirles: “miren, a ustedes les gusta la variedad, les gustan las mercancías a bajos costos… y bien, parte de aquello se obtiene gracias al comercio”. Y a los trabajadores, explicarles: “¿saben ustedes que sus trabajos están conectados a contratos contraídos a través de esa cadena de suministro?” Las personas que se oponen al comercio tienen un mensaje más fácil. Cuando una planta se cierra o es trasladado al país X, es culpa del “comercio”. La gente entiende eso… razón por la que, naturalmente, muchos piensan que el comercio es malo… pero eso ocurre porque no les han contado el otro lado de la historia muy bien.

– ¿Por lo tanto, se necesita que las empresas ayuden a “vender” el TPP?

– Los dirigentes agrícolas trabajan eso muy bien y creo que los dirigentes empresariales podrían aprender de ellos en ese sentido, acerca de cómo persuadir directamente a sus trabajadores y a sus clientes respecto de los beneficios que ellos reciben directamente del comercio exterior. No lo que el gerente general obtiene… ni lo que la empresa obtiene… sino lo que obtienen ellos, los trabajadores, personalmente.

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