Entrevista a Martin Redrado, ex presidente del Banco Central de Argentina

Martin Redrado, ex presidente del Banco Central de Argentina

“Hemos sido muy complacientes con el buen ciclo de las materias primas”

El economista del Banco Mundial advierte que los buenos precios de los commodities trajeron crecimiento, pero no se generaron mejoras en productividad, competitividad ni reformas estructurales que elevaran la posición de la región en el mundo. ¿Y el cobre? “Los precios del pasado no vuelven”, afirma.

Martin Redrado, desde su actual cargo como Senior Economics Advisor para el Banco Mundial, le ha tocado monitorear el escenario económico y político de Latinoamérica, sitial desde donde ha sido testigo de la desaceleración, la caída de los precios de los commodities y los cambios políticos.

Plantea que “hemos sido muy complacientes con el buen ciclo de las materias primas” un ciclo que ha llevado a tener crecimientos importantes, pero olvidando generar políticas para mejorar la productividad y competitividad o reformas estructurales que elevaran la posición de esta parte del continente en el mundo.

“La región es muy volátil y está expuesta más a lo que ocurra con el precio de materias primas que con las políticas internas. Y además, salvo Chile, no aprovechamos de hacer políticas anti cíclicas fiscales, guardar en épocas de vacas gordas. Pero, no metamos a Sudamérica en el mismo saco, cada país hoy tiene su particularidad”.

-Entre los temas comunes, ¿visualiza un cambio en el ciclo de precio de los commodities industriales como el cobre o el petróleo?

-El petróleo tiene una lógica distinta a los otros. Del exceso de oferta que hay en el mercado -hoy se producen en el mundo 96 millones de barriles diarios y se consume unos 91 millones- está cayendo el excedente, y la guerra de precios que había entre Estados Unidos y los productores de la OPEP, aparentemente, ha llegado a su fin. Con lo cual, podemos decir que ha tocado piso, pero tampoco veo que vaya a tener un ascenso muy importante. El resto de los commodities dependen mucho de China y de la volatilidad que pueda tener o no el precio.

-¿Y cómo ve la recuperación de China y su impacto en el precio del cobre?

-La veo lenta. No veo una caída mayor, pero tampoco una subida del precio del cobre ni de la mayoría de los commodities industriales. Los precios del pasado no vuelven. No me animaría a dar una proyección del precio del cobre de largo plazo, pero lo veo estable en lo que resta del año.

-En materia fiscal, ¿cómo se han comportado los países? ¿Hay alguno con riesgo fiscal?

-Chile ha hecho un buen trabajo fiscal que se ha deteriorado en el último tiempo con una reforma impositiva que ha golpeado fuertemente la inversión y el crecimiento potencial. Y ha tenido reglas, como la del manejo del cobre, que ha sido excelente, pero se ha deteriorado. Brasil y Argentina han tenido débiles comportamientos fiscales, no aprovecharon la parte alta del ciclo y ahora están pagando las consecuencias. Perú y Colombia han tenido una política fiscal muy racional, de buscar siempre el equilibrio presupuestario y no financiar gasto público de manera espuria, y México ha tenido una política fiscal razonable, sin políticas anti cíclicas, pero con las reformas del sector petrolero y energético están captando la atención.

Brasil hoy tiene un deterioro de la situación fiscal que está tratando de tormenta perfecta, con una crisis política, una institucional, una económica y una de corrupción. Con lo cual, lo fiscal, sin duda, es serio y está en riesgo de bajar la clasificación de riesgo, es el único de la región. El resto está estable y algunos como Argentina, subiendo.

-¿Qué efecto puede esperarse de la crisis brasileña en otras economías?

– Este año, Argentina y Brasil, son los que más van a caer en la región, y aquellos países que están vinculados comercialmente con Brasil, en particular. En el caso de Argentina, las exportaciones en manufactura industriales hacia Brasil van a disminuir 18%. Pero no es el caso de Chile, país que tiene 30 TLC (Tratados de Libre Comercio) con otras naciones o regiones, por lo que no tiene una dependencia de ese país como sucede en Argentina o, en menor medida, en Uruguay o Paraguay.

-La FED mantuvo las tasas por efecto Brexit y desempleo. ¿Aún hay posibilidades que las suba?

-Hoy veo al Banco Central de Estados Unidos mucho más pendiente de lo que ocurre en el resto del mundo, sobre todo en China, Europa, en los grandes países emergentes, lo que incluye América Latina. Las minutas hablan mucho de la situación internacional, tema que antes no se hacía. Hoy por hoy, lo que está diciendo (Janet) Yellen, “estoy mirando a Brexit”, hay mayor cautela. Un alza de la tasa de interés no sólo afecta al mundo emergente, sino también la diferencial de tasas con el euro, que tiene tasas negativas, lo que puede llevar a una apreciación excesiva del dólar, por lo tanto, hay un sentido de dirección de la Reserva Federal, pero que lo va a hacer muy gradualmente, por lo tanto, no debería afectar sensiblemente a América Latina.

Hay mayor interdependencia entre los países, y nadie puede pensar que EE.UU. puede tomar decisiones por si solo o que las acciones del resto del mundo, en China, en Europa o situaciones respecto del petróleo, no afectan. Es el darse cuenta que hay un primus interpares que claramente es Estados Unidos, pero que no hay poderes hegemónicos.

CAMBIO POLÍTICO

-Al parecer la región está retomando la senda a la derecha… Argentina, Perú, Temer en Brasil…

-No diría que está girando a la derecha. (Pedro Pablo) Kuczynski, presidente de Perú, no es el mismo desde hace cinco años. Ha cambiado y tiene una visión social mucho más integradora y no va a estar pensando solamente en el libre mercado, sino también en generar una mayor movilidad social en Perú.

En América Latina hay un cansancio con los oficialismos, fatiga por no haber dado las respuestas que la sociedad está buscando, muchas veces, no son los gobiernos que triunfan, sino los oficialismos que pierden. Hay un alto empoderamiento ciudadano que busca que la política le dé soluciones concretas a sus problemas de todos los días, a la escuela, al hospital, seguridad, electricidad y quien las provea, venga ideológicamente de la izquierda o de la derecha, va a lograr captar su adhesión.

-¿Cómo ve la situación de Argentina?

-A seis meses de gobierno, el presidente Mauricio Macri intenta, tras años de anormalidad, llevar al país a la normalidad económica, política, institucional y en las relaciones internacionales. Lo más sólido que ha hecho en este tiempo es el relacionamiento internacional, volver a poner a Argentina como un interlocutor confiable. Sin embargo, su política económica ha sido por cuentagotas. Si me preguntas cuál es el programa económico, es volver a la normalidad, pero cuáles son las metas fiscales, cuáles son las monetarias y tengo que decir que no hay o están muy borrosas. Se está expresando la voluntad de tener un déficit primario de 4,3 puntos del PIB, -pero hay medidas que van y vienen que no aseguran que se vaya a lograr- y llegar a un equilibrio presupuestario en 2019, pero hay que decir cómo. Ha dejado una economía que está basada en el consumo y quiere ir a una basada en la inversión y hoy no tiene ni consumo ni inversión. Y este año el consumo liderará la caída por efecto del alza de las tarifas de electricidad, gas y agua, lo que ha quitado ingresos disponibles a las familias. En mi equipo proyectamos una caída en el consumo privado de casi 3% y esto tira para abajo el PIB.

-¿Y se puede revertir este escenario?

-Con un programa económico integral, con metas específicas en gasto público y tributario. Hay que trabajar en tres planos: en el consumo -que deje de caer-, en el plano de la inversión-brindando un horizonte- y en comercio exterior, con una Argentina saliendo del aislamiento y generando acuerdos comerciales. Está perdiendo oportunidades por tener aranceles mayores a sus competidores.

-Respecto de Chile, ¿cree que los casos de colusión empresarial y la corrupción en la política están afectando la imagen país?

-Sí, no cabe duda. Chile era un ejemplo de transparencia e institucionalidad que todos ponderábamos y justamente, con una distinción respecto de América Latina. En la credibilidad ha sido un golpe, pero es un país muy sólido, de instituciones muy fuertes y esto no significa que eso vaya a cambiar el curso de la solidez que tiene hoy, pero sin duda ha sido un golpe a la credibilidad. Si me dices cuán grande ha sido el golpe, depende de cómo se sigue hacia adelante y de las medidas que se tomen para que esto sólo haya sido una mala anécdota y no algo sistémico.

-Y esto ¿podría impactar en la inversión extranjera? ¿o bajar la clasificación de riesgo país?

-No la clasificación de riesgo. Lo que se percibe de Chile, en términos de inversión, incluso en el propio inversor local es la búsqueda de otros horizontes porque no encuentra el clima de inversión que había en otros años, y si esto lo ven los chilenos, obviamente lo ven los extranjeros, quienes miran mucho lo que hacen los inversores locales. Esto ha evaporado el buen clima de inversión que siempre hubo en Chile.

-Y en el terreno político, ¿las elecciones de Estados Unidos suponen algún riesgo político económico para la región?

-Me sorprende lo que ha pasado con el candidato republicano con una visión muy xenófoba y desprecio por todo lo que está al sur del río grande. No creo que llegue, pero la propia realidad política, el Congreso, el Poder Judicial, instituciones que funcionan van a ir acotando las cosas que se ven en la campaña electoral. Lo que puede traer a la economía mundial es mayor incertidumbre en términos de las medidas que tomaría, aunque ya ha anunciado un mayor nivel de proteccionismo y revisión de los tratados de libre comercio. Y un mundo más proteccionista, es un mundo que crece menos y con más tensiones comerciales. Pero la decisión lógica es que gane Hillary Clinton y ahí el desafío será tratar de unir a unos Estados Unidos que están bastante divididos.

La deuda en productividad

El ex presidente del Banco Central de Argentina vino a Chile en el marco del seminario internacional Países emergentes: El desafío de mejorar la productividad, organizado por Principal Financial Group, AmCham Chile y Cuprum AFP.

En esta materia, señala que un gran desafío es la inclusión social. “Seguimos siendo un continente muy desigual en materia de coeficiente Gini, donde el 10% más rico gana 26% o 27% más que el 10% más pobre. No se mejora la productividad si hay marginalidad. Por lo tanto, en esta agenda debe estar la inclusión social, con inversión en los primeros años de vida de los hijos, en salud, alimentación y educación”.

Afirma que “hemos sido muy complacientes” y que no ha habido obras importantes de infraestructura -energía, puertos y logística o transporte-, y que no se ha utilizado organismos multilaterales de crédito para avanzar.

Tampoco existen políticas efectivas de capacitación permanente de trabajadores. Y falta inversión en investigación y desarrollo, “en promedio invierten 0,5% del PIB y Chile, 0,39%, lo cual es muy bajo. Los países en desarrollo están en 1,5%”.

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