Robótica industrial expande sus áreas de aplicación


En Chile la incorporación de la robótica toma fuerza y se posiciona en sectores productivos tan diversos como la minería, la agroindustria y la medicina. Su boom también ha impulsado a empresas locales a crear sus propios desarrollos, los que ya se posicionan en el mercado global.
 

Por Alejandra Melo 

Puede que hablar de robótica evoque a la ciencia ficción y seguramente cyborgs como Terminator o clásicos como C3PO y R2-D2, de la saga cinematográfica Star Wars, lleguen de inmediato al imaginario colectivo. Pese a que estos personajes aún distan de la realidad, no es una utopía pensar en que tecnologías robóticas puedan colaborar con el trabajo de los seres humanos.

A nivel global, la robótica, entendida como una ciencia que estudia el diseño y construcción de máquinas capaces de desempeñar tareas realizadas por personas o que requieren del uso de inteligencia, es una realidad a nivel industrial.

De acuerdo con la encuesta World Robot Statistics 2015, publicada por la Federación Internacional de Robótica (IFR, por sus sigla en inglés), a 2018, cerca de 1,3 millones de robots industriales funcionarán en fábricas de todo el mundo. Pese a que actualmente los líderes mundiales en automatización robótica industrial son Corea del Sur, Japón y Alemania, Chile está dando pasos agigantados en esta materia.

Rodrigo Quevedo, fundador y director de Robotics Lab SCL, el primer centro de robótica aplicada de nuestro país, comenta que ésta rama tiene relevancia mundial y que para Chile es más significativo por la mayor brecha tecnológica que existe en relación con naciones desarrolladas. “La robótica viene a cubrir el desarrollo e implementación de nuevas tecnologías”, afirma.

Plantea que, a nivel local, las tecnologías robóticas ya están penetrando en áreas como salud, agricultura, medio ambiente, educación y entretención, entre otras. Y lo clave, para Quevedo, es que en el mundo la robótica comienza a interactuar con otras tecnologías como Big Data, Internet de las Cosas y Cloud, “lo que nos otorga una oportunidad de ser parte de la Revolución 4.0”, un concepto que hace referencia a una nueva manera de organizar los medios de producción, de modo que estos contribuyan a la puesta en marcha de smart factories que facilitarán el desarrollo de procesos y la gestión de recursos de manera más eficiente y adaptable.

Así también lo ha entendido la industria, la academia y el Estado. Muestra de ello es el incentivo que se ha dado a esta rama de la ingeniería, a través de la creación de centros especializados en diferentes casas de estudios, como las universidades de Chile y Federico Santa María.

Robótica en industrias chilenas 

Una de las entidades que ha impulsado el uso de la robótica ha sido el Ministerio de Economía, a través de Corfo y los Programas Transforma, en donde existen dos iniciativas que incorporan la robótica avanzada como un ámbito de desarrollo relevante para el sector de la manufactura y minería.

El primero trabaja lo relacionado a la Revolución Industrial 4.0 y uno de sus objetivos es apalancar los avances tecnológicos internacionales necesarios para el desarrollo de manufactura avanzada a través de alianzas para desarrollo tecnológico; transferencia tecnológica intensa desde países líderes; inversión extranjera; y producción tecnológica de calidad a bajo costo.

La idea, señalan desde Corfo es que los sistemas robóticos dentro de una misma empresa  puedan trabajar de forma coordinada, algo donde la estatal quiere ser pionera. En el caso de la minería, ya han avanzado en la adopción y estándares de interoperabilidad minera para impulsar el desarrollo de una industria robótica para este sector.

En el marco de estas iniciativas, Corfo ha entregado financiamiento a diversas empresas e instituciones para implementar proyectos. Lo anterior incluye apoyo a la formación de consorcios, como el lanzado en 2008 por High Services y Kuka Robotech; prototipo y desarrollo de robots, y creación de laboratorios de robótica, entre los que destaca el de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Santiago, que trabaja en controladores de robots.

La minería, en tanto, ha estado impulsada por el ministerio del ramo, que desde 2014 se propuso hacer de esta industria un polo tecnológico y laboratorio para el desarrollo de soluciones que permitan que los procesos mineros sean más eficientes y seguros.

“El uso de robótica en la industria minera aporta significativamente al incremento de la productividad y al resguardo de los trabajadores. Por eso, seguiremos promoviendo el diálogo multiactor entre la industria, proveedores, la academia y el Estado para agilizar el desarrollo de productos para la automatización”, comenta la Ministra de Minería, Aurora Williams.

La titular de la cartera señala que a nivel gubernamental se ha entendido que si Chile es un país líder en minería, también puede serlo en soluciones para la industria y en esta tarea la innovación es y será clave.

Medicina robótica

Desde el sector privado, otra de las áreas que ha impulsado concretamente la robótica en las últimas décadas ha sido la medicina. La cirugía de mínima invasión -endoscópica y laparoscópica- se ha empezado a aplicar en todas las ramas de la cirugía.

En 2009, Clínica Indisa fue pionera en incorporar la plataforma robótica Da Vinci, único sistema robótico quirúrgico utilizado en el mundo hasta hace unos años, con especial énfasis en cirugías. En 2016 adquirieron un segundo robot transformándose en un centro de gran volumen quirúrgico y el tercero en Latinoamérica con dos sistemas robóticos.

Según Octavio Castillo, director del Centro de Cirugía Robótica de Clínica Indisa, el sistema quirúrgico Da Vinci incorpora herramientas para el cirujano, como visión 3D amplificada, manejo de cuatro instrumentos en forma simultánea, instrumental de tamaño reducido, dando al cirujano la posibilidad de estar sentado en una consola manejando los instrumentos a distancia (telecirugía).

Para los pacientes, en tanto, los beneficios son pequeñas incisiones, menor dolor postoperatorio, deambulación y alimentación precoz, alta hospitalaria en menos tiempo y una rápida incorporación al trabajo. Además, no hay necesidad de transfusiones, por ejemplo, en procedimientos tan complejos como una cirugía radical de la próstata.

El paso está dado, pero Castillo advierte que hoy el desafío más importante es que los beneficios de la tecnología estén al alcance de todos los pacientes, lo que implica incorporar su cobertura en los sistemas de salud en Chile, un paso que comenzaron a dar algunas Isapres.

Robótica made in Chile

De acuerdo a cifras de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de la Información, ACTI, existe un déficit de capital humano técnico y avanzado de 6.000 profesionales al año. No obstante, diversos actores señalan que el país cuenta con recursos humanos preparados para enfrentar los restos que impone el desarrollo de una industria robótica made in Chile.

Las alianzas público privadas y el apoyo estatal han fomentado el surgimiento de compañías locales dedicadas a la robótica.

Es el caso de la chilena MIRS, que lleva más de 10 años diseñando, desarrollando e implementando aplicaciones robóticas que se ajustan a las necesidades de cada proceso, a la vez que aportan soluciones que hacen de la minería un trabajo más productivo -a bajo costo operacional- y preciso, pero también más seguro.

En minería cuentan con una base instalada a nivel nacional e internacional. Tienen robots en las principales faenas mineras del país, como Radomiro Tomic, Ventanas y El Salvador de Codelco, además de Minera Escondida, Sierra Gorda, Molymet, Molynor y Mantos Blancos.

Una de sus soluciones que hoy está operando es MI Robotic Sampler, robot que automatiza la toma de muestras de concentrado, desde camiones que transportan el material, carros de ferrocarril o maxi sacos. Además de ser más precisa en la toma de muestras, se trata de una solución segura y a nivel de costos mucho más efectiva, señalan desde MIRS.

Pese a su amplio uso en la industria minera, la utilidad de maquinarias se extiende a otros sectores, ya que la principal característica de los robots es que son programables para realizar cualquier actividad reiterativa de manera eficiente y segura.

Otra compañía chilena que se ha abierto paso en la industria minera es Maquintel, que trabaja en soluciones robóticas para la inspección de ductos e inspección automatizada de canaletas de relaves. Sus desarrollos los han hecho adjudicarse fondos de Corfo, Fundación Chile y CodelcoTec.

Robótica chilena: de la universidad al sector agrícola 

Otro de los sectores que ha comenzado a hacer uso de estas tecnologías es el agroindustrial, un nicho que pese ser reacio al cambio y la evolución tecnológica, requiere de su incorporación para disminuir los tiempos de trabajo y complementar la mano de obra que hoy es escasa, destaca Fernando Auat, investigador del AC3E, Centro de Ingeniería Eléctrica y Electrónica, de la Universidad Federico Santa María.

En este Hub de desarrollo, implementación y prototipado de proyectos electrónicos de alto impacto en el país, se trabaja en iniciativas de robótica aplicada para la agricultura, especialmente para los cultivos de frutales, con la finalidad de aumentar su productividad.

Hoy, a través de AC3E equipos multidisciplinarios compuestos por matemáticos, ingenieros eléctricos, industriales y de producto, trabajan en la incorporación de sensores robóticos en el proceso agrícola para el monitoreo, caracterización y fenotipado en la producción frutícola del país. La información que suministra la tecnología permite predecir la producción para tomar acciones referidas a costos de recolección, venta esperada y acciones preventivas del cultivo.

Para Auat es tan necesario adoptar tecnologías robóticas en el país como reconocer que Chile tiene el capital humano e intelectual necesario para crear desarrollos de alto nivel. Lo anterior, es clave para trabajar con universidades en Estados Unidos y Europa, específicamente en España donde prueban tecnologías robóticas made in Chile.

“Uno de los principales desafíos de hoy es hacer un cambio idiosincrático en el país y convencernos que en Chile se puede desarrollar tecnología, que no necesita importarla, porque el país ya cuenta con los capitales humanos y tecnológicos suficientes para logarlo”, enfatiza Auat y añade que el principal problema en la industria es que el cliente chileno escoge a proveedores extranjeros y no a locales.

Si bien, comienza a estructurarse una industria nacional de robótica con foco en sectores productivos, con empresas, apoyo estatal y alianzas público privada, a nivel comercial falta que los potenciales demandantes de estos servicios en el país aprendan a confiar en los desarrolladores locales.

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