Hospitales en EE.UU.: Potenciando el sistema de salud chileno

Desde hace unos años, algunas clínicas están trabajando con hospitales estadounidenses de primera línea, tanto para capacitar a sus médicos como para desarrollar una labor conjunta en la atención de pacientes. Incluso, capitales de ese país han entrado en la propiedad de centros de salud locales. El resultado, dicen en la industria, puede tener un fuerte impacto en la mejora de la atención en Chile.

Por Claudia Marín 

Hace algunas semanas se cumplieron 20 años de la firma de uno de los acuerdos de más larga data entre un centro de salud chileno y uno estadounidense. Se trata del suscrito por la Clínica Alemana y Clínica Mayo, hoy ubicada en el primer lugar del ranking anual de los Mejores Hospitales de U.S. News & World Report 2017-2018. A este convenio se suma el que firmaron en octubre pasado la Clínica Universidad de los Andes y el Massachusetts General Hospital, que está en el cuarto lugar de la misma medición, y la entrada en 2013 de CHRISTUS Health a la propiedad de la Red de Salud UC.

Movimientos que han sido inspirados en un ánimo de colaboración, sobre la base de valores y visiones compartidas, y que han impactado directamente en los estándares de los centros de salud chilenos, con el consiguiente beneficio para los pacientes.

Una situación que el director comercial de la Clínica Universidad de los Andes, Arturo Zúñiga, compara con el ingreso de Chile a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), cuando dejó de medirse con los países latinoamericanos.

En ese momento “empezamos a ver cómo estaba nuestra productividad, ingreso per cápita, nivel educacional y una serie de otros indicadores en relación a países que ya tienen mucho camino recorrido y, por tanto, mejores resultados. Haciendo el paralelismo, es muy bueno replicar las mejores prácticas de instituciones de salud que son referentes mundiales”, explica.

Para el gerente general de Sanofi, Henry Ordoñez, Chile tiene las capacidades tecnológicas y profesionales para ofrecer una atención por encima de sus pares a nivel de Latinoamérica. Pero añade que existen procesos que pueden mejorarse para lograr una mejor eficiencia en la inversión de los recursos, así como un seguimiento a los mismos buscando no sólo la respuesta a corto plazo, sino también a mediano y largo alcance. Todo lo cual podría enmarcarse en programas transversales que apunten a una mejor atención y cobertura.

Así, el aporte de este tipo de acuerdos, más allá de posibles inversiones, está en la mejora de los procesos o en la estandarización de protocolos, que permiten tener mejores formas de comparar los estándares locales con los internacionales.

Colaboración consolidada

El convenio de colaboración científico-docente que hace ya dos décadas firmaron Clínica Alemana y Clínica Mayo surgió del interés del establecimiento chileno por establecer vínculos con uno de los hospitales que, con más de 150 años de existencia, es uno de los más valorados en Estados Unidos.

La coincidencia entre los valores y principios de ambos también motivó el acuerdo, precisa el jefe del Departamento de Medicina Interna de Clínica Alemana, Dr. Luis Miguel Noriega: el paciente en el centro del quehacer de la institución, que asume un deber en la educación médica.

“Este intercambio de conocimiento y la búsqueda de la investigación tienen un valor significativo y mutuo. Nosotros y nuestros colegas en Chile trabajamos para avanzar en la medicina en los Estados Unidos, Chile y en todo el mundo”, comenta el Dr. Alfredo Quiñones-Hinojosa, jefe de neurología de Clínica Mayo en Jacksonville (Florida), y presidente médico para los proyectos e iniciativas en Latinoamérica de la entidad.

Aunque la relación del establecimiento con Chile comenzó cuando su cofundador, el Dr. William Mayo, visitó el país y estableció relaciones con médicos y hospitales locales hace más de un siglo, la idea de este convenio en particular se gestó en el marco de una visita que los directores de Clínica Mayo hicieron a Latinoamérica.

En la oportunidad, el Dr. Claus Krebs –director médico de Clínica Alemana en ese tiempo–, inició los contactos. A poco andar, y gracias al apoyo del Dr. Salvador Álvarez, entonces encargado de relaciones internacionales del centro estadounidense, el acercamiento culminó con este acuerdo, entre cuyas iniciativas se encuentra el programa Actualización del Board de Medicina Interna. Dicha acción se realiza desde el año 2005 en conjunto y bianualmente, con el fin de preparar a los médicos chilenos para el examen de certificación y recertificación en Estados Unidos.

Los lazos institucionales y personales que se han ido creando a lo largo de 20 años de colaboración han permitido, según el Dr. Noriega, que pacientes chilenos hayan sido evaluados por profesionales de la clínica estadounidense como segunda opinión, o hayan sido presentados a los

equipos médicos de ese centro para obtener opiniones y sugerencias de manejo a nivel diagnóstico y terapéutico.

A su vez, el equipo de Clínica Alemana ha realizado visitas a Estados Unidos para conocer de cerca los modelos aplicados y ver su aplicabilidad en el medio local. Uno de los aspectos más destacados en este sentido fue el inicio de los registros electrónicos en el establecimiento nacional, pues numerosos profesionales –médicos y de otros rubros– pudieron conocer el funcionamiento de éstos en Clínica Mayo, abordando ahí los problemas y bondades de su uso.

“Clínica Mayo ha abierto sus puertas para mostrarnos su modelo de atención, sus líneas de desarrollo, sus errores y logros. Aspectos que han tenido un fuerte impacto en algunas decisiones que hemos tomado en nuestras planificaciones estratégicas”, dice el jefe del Departamento de Medicina Interna de Clínica Alemana.

Segunda opinión

Uno de los convenios más recientes suscritos por un centro de salud chileno y uno estadounidense es el que dieron a conocer en octubre la Clínica Universidad de Los Andes y el Massachusetts General Hospital (Mass General), primer hospital clínico de la Universidad de Harvard.

Según el director comercial de Clínica Universidad de los Andes, fueron representantes del Mass General quienes se acercaron al centro de salud nacional, coincidiendo en que ambos son campus clínicos sin fines de lucro, donde la investigación y la docencia son parte de sus prioridades.

El acuerdo posibilita que pacientes chilenos puedan solicitar el envío de sus antecedentes a Boston para ser revisados por médicos del Mass General, a fin de obtener una segunda opinión. En pocas semanas de funcionamiento, más de 10 pacientes con enfermedades complejas ya han solicitado este servicio y sus antecedentes médicos están en proceso de revisión por parte de un equipo multidisciplinario de especialistas, para determinar si se presentan en Estados Unidos.

Para los especialistas chilenos, en tanto, el acuerdo les permite interactuar con los referentes mundiales de cada especialidad, compartiendo técnicas e intercambiando opiniones.

“El mejor impacto que instituciones como Mass General pueden producir en Chile es fortalecer aún más sus sistemas de salud, junto con apoyar a los médicos para que brinden una excelente atención a los pacientes a nivel local”, señala la directora de Marketing y directora senior de Servicios de Salud Internacionales del Massachusetts General Hospital, Misty Hathaway.

En su opinión, Chile tiene un sistema de salud fuerte, con clínicas y hospitales de alta calidad. Pero como en muchos países, dice, los chilenos experimentan una tasa de crecimiento de ciertas enfermedades –cáncer de estómago y de pulmón, trastornos del riñón, diabetes–, afecciones que pueden relacionarse con el estilo de vida, la dieta y el ambiente, por lo que desde ese centro ven el acuerdo como una importante oportunidad para que los médicos chilenos eduquen mejor a las personas sobre los factores de riesgo. “Ningún sistema de salud en el mundo es perfecto, ¡incluyendo los Estados Unidos!”, recalca.

Innovación y estándares

Las condiciones del país, su economía estable y la oportunidad de tener un socio con los mismos valores y visión, fueron las razones que decidieron a CHRISTUS Health a escoger Chile, en el marco de su objetivo estratégico de expandirse a Latinoamérica.

El centro de salud de Texas, que pertenece a la Orden de las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado y que ya contaba con presencia en México, identificó los países de la región donde había espacio para desarrollar y brindar servicios de salud de alta calidad, decantándose por el nuestro. Fue así como en 2013 adquirió el 40% de Red Salud UC, conformando la Red Salud UC CHRISTUS. Luego, se hizo del 50% de la propiedad de la Clínica UC San Carlos de Apoquindo, tras comprar su participación a Isapre Colmena.

Un mayor acceso a las distintas formas de enfrentar los desafíos en salud en otras partes del mundo, por ejemplo incorporando de forma más rápida las innovaciones, prácticas y tecnología, es uno de los beneficios que han traído estos movimientos, de acuerdo con el gerente de Desarrollo de Nuevos Negocios de la Red de Salud UC CHRISTUS, Thomas Leisewitz.

Además, les ha permitido compararse con la región y con la realidad del sector salud norteamericano. “Lo que va a pasar también con otros prestadores que se puedan asociar con grandes organizaciones internacionales. Esto hace más dinámica la competencia y genera un espacio interesante para mejorar la calidad de los servicios hacia los pacientes”, afirma.

Leisewitz destaca, asimismo, el énfasis en los resultados en la salud del paciente que trajo CHRISTUS, lo que se observa en el cumplimiento de estándares de calidad y eficiencia.

En ese sentido, acota que el acceso a los servicios es sólo el primer paso, pues lo más relevante es que agreguen valor al paciente y vayan realmente en su beneficio, lo que se puede lograr al alinear los incentivos entre el paciente, el prestador y el asegurador.

Y como la innovación y la mejora continua son parte de las prácticas sistemáticas que trajo CHRISTUS, la red prepara una serie de avances que incluyen mejorar los sistemas informáticos para integrar la información clínica de los pacientes y que puedan interactuar de manera más eficiente con el equipo clínico. Además, proyectan crecer en el área ambulatoria y desarrollar modelos innovadores en la forma de atención, ofreciendo un mejor acceso a los centros.

“Definitivamente, la colaboración integral entre ambos países es importante dado el intercambio en materia de investigación que también está aportando Chile en este momento y que, sin duda, puede encontrar para ambos mejores perspectivas a futuro”, concluye Ordoñez. 

Espacios por abarcar

Clínica Alemana, luego de su acuerdo con Clínica Mayo, suscribió convenios con diversos centros de Estados Unidos, incluyendo The Cleveland Clinic Foundation, The Children’s Hospital of Philadelphia, MD Anderson Cancer Center, Hospital for Special Surgery, Chest Disease Center – Beth Israel Deaconess Medical Center y Nicklaus Children’s Hospital. Además, tiene relación con hospitales de Alemania, Bélgica, Argentina, Italia y España. Y es que, dado el competitivo sistema de salud que tiene el país, todavía quedan enormes oportunidades por explorar.

Según Bruno Indelli, Managing Director de MSD Chile, la atención local está sobre el promedio al compararla con Latinoamérica, pero frente a la OCDE, todavía hay campo para avanzar. A su juicio, los desafíos del país se relacionan con el acceso a terapias más modernas, además de la falta de especialistas y camas en los hospitales públicos.

“El intercambio de mejores prácticas con socios estadounidenses probablemente mejorará el nivel de servicio de los proveedores de atención médica en Chile”, señala Indelli, pero aclara que el impacto es difícil de medir, dadas las importantes diferencias entre ambos sistemas de salud y los

volúmenes del mercado de Estados Unidos, que seguramente aprovechan un poder de negociación mayor que el que tienen los centros chilenos.

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