Entrevista a Carolina Cuevas, Subsecretaria de la Mujer y Equidad de género

Impulsar el emprendimiento femenino y la presencia de mujeres en altos cargos directivos es la tarea que Carolina Cuevas asumió desde marzo. Ya se ha reunido con la Sofofa, la CPC y con actores de la industria minera para desarrollar estrategias en pos de aumentar la participación femenina en sectores productivos donde históricamente el trabajo ha sido desempeñado por hombres.

Por Airam Fernández

En la oficina de Carolina Cuevas, subsecretaria de la Mujer y Equidad de Género, hay un pizarrón blanco, rayado con pautas y planes de lo que parece haber sido una reciente reunión de equipo. “La verdad es que todo eso lo escribí el día que llegué y nunca lo borramos porque es en lo que estaremos trabajando”, dice. “Brechas”, “minería y mujer”, “alianza con Inacap”, son algunas de las líneas que resaltan. Pero las siglas de “APEC” están escritas en letras más grandes. Es una de las prioridades del equipo, asegura la subsecretaria, en el marco de la preparación del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) 2019, cuya agenda está centrada, por primera vez en la historia, en el rol femenino en la economía.

“Estamos enfocados en aumentar la participación de la mujer en el mercado laboral, convencidos de que con más mujeres empleadas, estaremos reduciendo la pobreza y cambiando muchas otras cosas, para bien”, sostiene.

Antes de su actual cargo, Cuevas estuvo ligada al mundo empresarial por más de 20 años, con experiencia en cargos ejecutivos en compañías de servicios financieros y como vicepresidenta del directorio de RedMad, Mujeres en Alta Dirección, una corporación sin fines de lucro que busca aportar valor a organizaciones públicas y privadas, a través de la incorporación de mujeres en altos cargos.

Un trabajo complejo, desarrollado en un camino lleno de obstáculos, asegura. Y en un contexto donde, según el Global Gender Gap que mide el Foro Económico Mundial, Chile está en el puesto 117 de 133 países en el subíndice de Empoderamiento Económico. “Algo que tenemos que cambiar”, enfatiza la subsecretaria.

 -Los temas de género han estado en el tapete y la discusión ha sido potente en diferentes ámbitos. El presidente Sebastián Piñera dio a conocer la “Agenda Mujer”, con una serie de iniciativas para promover la equidad de género en el sector público y en el privado. ¿Cuál es el desafío que considera más urgente en esa agenda?

-Todo es importante. Pero si uno lo mira en términos de las señales que damos, probablemente lo más emblemático es el proyecto de Reforma Constitucional para modificar el artículo N° 1 de la Constitución, que establece la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer. Esa es, quizás, la arista más relevante porque de ahí se deriva todo lo demás, para impulsar un cambio cultural y acortar esas brechas.

 -Su aproximación a los temas de género se ha dado desde el mundo privado. ¿Cómo recibe este sector la agenda que propone el gobierno?

-Afortunadamente, el sector privado está levantando los teléfonos y está tomando conciencia de que este es un tema importante y de negocios. Antes eso no pasaba, pero las cosas están cambiando y lo que falta es pasar un poquito más a la acción.

 -¿Qué se está haciendo en ese sentido?

-Recientemente nos hemos reunido con muchos actores del sector privado y son cada vez más las empresas locales que se suman y que están entendiendo que la incorporación de las mujeres en la

economía tiene efectos muy relevantes en el desarrollo.

-¿Por qué?

-Por el impacto que tenemos como movilizadoras sociales, porque nuestra mirada y sensibilidad son grandes aportes y porque la ambición femenina, en su justa medida y como motor, no sólo es buena sino necesaria para que las organizaciones puedan avanzar.

-¿Con quiénes se han reunido?

-En esta oficina han estado los máximos ejecutivos que dirigen la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa), y la Confederación de la Producción y el Comercio. Hemos dialogado con empresas suecas y españolas que están en Chile y con varias de la industria minera, trabajando en una mesa de Mujer y Minería. En Antofagasta nos juntamos con Mia Gous, la gerente general de Minera Spence, de BHP, que además es la primera mujer que ocupa un cargo como éste en la industria local. También estamos en conversaciones con Freeport, cuya casa matriz está en Phoenix, Estados Unidos, para poder hacer alguna alianza que gire en torno a la capacitación, porque una de las cosas que buscamos es unir oferta con demanda, para que nos ayuden a capacitar en las necesidades que ellos tienen, y que luego puedan ser fuente de empleo para más mujeres. Además, estamos preparando el relanzamiento de la iniciativa público-privada de Paridad de género (IPG), que ya tiene 120 empresas adscritas y a la que se están sumando nuevos actores.

La agenda de trabajo

-¿Qué otras estrategias están implementando para aumentar la participación y el emprendimiento de las mujeres en el mundo laboral?

-Es importante hacer mediciones detalladas sobre la participación femenina en cada industria y también medir la brecha salarial en cada uno de los niveles, para poder reducirla. Con datos concretos y con información es que podremos trazar estrategias, porque lo que no se mide no se mejora. Y por eso estamos identificando causas, para poder abordar la situación desde las causas.

-¿Qué hallazgos o realidades han observado con este trabajo?

-Una de ellas tiene que ver con los costos asociados a la maternidad, un área en donde el proyecto más relevante es el de las salas cuna porque, además de pensar en derechos tanto para la madre como para el padre, vimos una clara distorsión a nivel laboral: por ejemplo, las empresas que cuentan con más de 20 trabajadoras, y que tienen la obligación legal de pagarles sala cuna, ¿qué hacen? Obviamente no querrán emplear a más de 20 mujeres.

-¿Y en el ámbito académico?

-Hay un tema de selección de profesiones, pues tradicionalmente las mujeres elegimos carreras asociadas al cuidado, como la pedagogía o enfermería. Para cambiar esto, suscribimos una alianza con Inacap, pues ellos tienen una gran oferta de formación en esas áreas “no tradicionales” que queremos incentivar. En este campo, a través de una mesa de educación impulsada por el Ministerio del ramo, estamos trabajando desde los niveles más básicos, desarrollando

un plan para recorrer la mayor cantidad de colegios que podamos y ayudar a niñas y niños a tomar su decisión sobre lo que van a estudiar, incentivando a que dejen a un lado el estereotipo de que “la ingeniería es para los hombres y enfermería, para las mujeres”.

-¿Cómo impulsarán la llegada de más mujeres a posiciones de liderazgo?

-Estamos trabajando en algo que hasta ahora hemos llamado “Proyecto reporte de brecha” porque creemos que en Chile todavía no hay suficiente información para tomar decisiones, a pesar de que ha habido avances en los últimos años, como la norma 385 o la 386 de la ex Superintendencia de Valores y Seguros, hoy Comisión para el Mercado Financiero. Pero es insuficiente. Queremos tener más empresas reportando más información, para que exista una mirada más amplia y específica a nivel de industria. Eso hoy no existe.

-Si eso es insuficiente, ¿hacia dónde están apuntando?

-En materia de participación de mujeres en la alta dirección estamos incentivando alianzas y trabajando fuerte con el mundo civil y privado para hacer redes de mentoría o de sponsor. Pero también queremos discutir estos temas e impulsarlos en el ámbito público, por lo que estamos iniciando un trabajo con la Dirección Nacional del Servicio Civil para fomentar la participación femenina en las postulaciones al Sistema Alta Dirección Pública (SADP) ya que actualmente, a nivel acumulado, solo el 22% de ellas corresponde a mujeres.

 -¿De qué manera piensan que esta cifra puede revertirse?

-La idea es identificar organizaciones donde hay mujeres, posibles candidatas de muy alto nivel, para acercarlas a este mundo que a veces parece tan lejano y en donde muchas son “castigadas”, al existir la creencia de que si una mujer que llega a una alta posición es porque se enfoca en

trabajar y en formarse, descuidando a su familia y a sus hijos, y eso no es cierto. A un hombre gerente nunca lo definen con comentarios o pensamientos similares. Eso va a dejar de ser un tema pronto, estamos trabajando para que así sea.

 -¿Qué buenas prácticas de Estados Unidos podrían replicar las empresas chilenas en estos temas?

-De Walmart hay mucho que aprender porque tienen una visión muy de avanzada. De hecho, Loreto Cornejo, quien fue gerente de Diversidad e Inclusión de esta compañía, ahora está a cargo de la división de Políticas de Igualdad del Ministerio porque tiene experiencia en planes y proyectos que en Chile son poco conocidos. Carmen Román, también de Walmart y parte de la directiva de Sofofa, ha sido otra gran aliada. Pero no sólo estamos viendo experiencias de Estados Unidos. También observamos países como Australia, donde estuvimos hace poco para conocer lo que hacen en el Workplace Gender Equality Agency. Nuestra intención es, de alguna manera, replicar lo que hacen y generar este reporte para tener una adecuada visibilidad de las brechas en el ámbito laboral local y así navegar desde el nivel más macro hasta el más micro. También nos parece interesante lo que han hecho Canadá, Alemania, Islandia y Bélgica. Pero sobre todo Australia e Inglaterra, países que se han ido en la línea del comply or explain, que no están usando cuotas y que, sin embargo, han podido dar avances significativos en temas de género.

El salto del sector privado al público

 –¿Cómo fueron los primeros cien días de gobierno?

–Largos, intensos, desafiantes, pero muy entretenidos. Esta es mi primera experiencia en el sector público y es muy distinto.

–¿En qué sentido? ¿De qué manera le han servido los desafíos que enfrentó y superó antes en el mundo privado, para asumir este nuevo rol?

–Yo estaba acostumbrada a trabajar con equipos mucho más grandes que el de ahora. Estaba acostumbrada a trabajar con metas, definir planes de trabajo y estrategias, y en ese aspecto el cerebro es un músculo que se aprovecha porque las cosas funcionan de una manera similar acá. Lo difícil es acostumbrarse a la burocracia. En el mundo privado, todo está permitido, excepto aquello que está expresamente prohibido. Y acá es al revés, porque muchas veces no existe la posibilidad o la libertad de hacer las cosas más rápido de lo que uno quisiera. Es otro ritmo. Algunas cosas tienen que dar más vueltas de lo normal para que finalmente pasen, pero hay que tener paciencia.

 –¿Cómo se conectan ambos mundos?

–En el sector privado, hay que pensar en hacer alianzas y, de alguna manera, aquí pasa lo mismo. A diario tengo conversaciones con otros ministerios, como el de Minería, Energía o Trabajo, y los veo como distintas unidades de negocio con las que tengo que conversar. Al final del día, lo que le da sentido al trabajo es ver cómo podemos cambiar positivamente la vida de los chilenos, el poder impactar en otros y sobre todo, trabajar por las mujeres.

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