Columna Pdte. AmCham El Mercurio – Una modernización de la OMC

En los últimos 30 años, el comercio y libre mercado han generado gran prosperidad, crecimiento y bienestar para Chile y su gente. En este contexto, el Tratado de Libre Comercio entre Chile y Estados Unidos ha sido un ejemplo destacable. El comercio binacional entre ambos países ha crecido más de 300% y Estados Unidos es el inversionista extranjero más grande presente en el país. Asimismo, hoy las empresas chilenas están invirtiendo en forma creciente en dicho país.

En AmCham, estamos orgullosos de estos resultados y hoy, al igual que en nuestros últimos 100 años de existencia, estamos comprometidos con la promoción del intercambio comercial e inversión entre Chile y Estados Unidos. Creemos que la relación entre ambos países ha sido y seguirá siendo una asociación para la prosperidad, mutuamente beneficiosa, la cual no sólo ha generado más comercio e inversión, sino que también ha promovido el intercambio tecnológico y de mejores prácticas para hacer negocios. De hecho, el Vicepresidente Mike Pence en su visita a Chile puso al TLC entre ambos países como un ejemplo y que esperaba que la relación se volviera más fuerte y profunda en el tiempo.

Recientemente, la aplicación táctica de aranceles por parte de Estados Unidos sobre ciertos productos específicos de algunos países -en particular China- ha generado preocupación mundial por una eventual guerra comercial entre ambas naciones. La última guerra comercial, que ocurrió en los años ’20, derivó en la Gran Depresión. Claro está que repetir una crisis como esa no es del interés de nadie, ya que esto sólo llevaría a una mala distribución de los recursos, a una explosión inflacionaria y a un crecimiento más bajo para todos.

Entonces, ¿por qué Estados Unidos ha optado aparentemente por entrar a este callejón sin salida? Más allá de toda la retórica, de la que todos hemos sido testigos en los últimos días, hoy existen varios problemas subyacentes que amenazan la prosperidad económica global, los cuales muchas veces pasan desapercibidos. Debemos preguntarnos: ¿Por qué los aranceles a los autos exportados a China son mucho más altos que los aranceles impuestos por Estados Unidos a los autos importados desde el gigante asiático?, ¿Por qué existe un tratamiento diverso de la propiedad intelectual en ambos países? Todas estas asimetrías están minando actualmente el crecimiento global.

En este contexto, creemos que el proteccionismo táctico no es la solución. Lo que se necesita en forma urgente es repensar y reforzar el sistema global de comercio multilateral actualmente vigente por medio de la Organización Mundial del Comercio (OMC), para rediseñarlo y adecuarlo a los tiempos actuales. Hasta que dicho sistema no pueda abordar efectivamente todas las amenazas al comercio global, el mundo estará a la merced de las maniobras tácticas de muchos, y todos estaremos en riesgo de enfrentar inestabilidad y bajas en el crecimiento económico mundial.

Chile está en una posición sólida para tomar esta bandera y liderar los cambios necesarios al marco que regula el comercio mundial, no sólo porque tiene muchos acuerdos de comercio bilaterales vigentes, bien negociados y sólidos, sino que también porque es considerado un país líder en la promoción del libre comercio y de mecanismos de comercio multilateral. Algunos ejemplos recientes de éxito han sido la Alianza del Pacífico y el ingreso del país al Acuerdo Transpacífico.

Como país, debemos sumarnos a la lucha en contra de la expansión de las prácticas contrarias al libre comercio, y AmCham está abierto a trabajar diligentemente, junto al gobierno y empresarios, en identificar oportunidades para proteger y promover el libre comercio y el crecimiento global.

Guillermo Carey
Presidente
Cámara Chilena Norteamericana de Comercio (AmCham Chile)

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