Los otros riesgos de las empresas, según Humberto Maturana y Feller Rate

¿Es la probabilidad de impagos lo único que debe medir una clasificadora de riesgos? Esta semana, el biólogo chileno Humberto Maturana, conocido mundialmente por sus teorías sobre el origen del conocimiento, junto a la epistemóloga Ximena Dávila de la Escuela Matríztica se unieron a la clasificadora Feller Rate para “complementar visiones” acerca de los nuevos desafíos de las organizaciones.

“No andan seres vivos volando por ahí. Siempre van con un entorno que los hace posible”, sentencia Humberto Maturana, el científico chileno Premio Nacional de Ciencias. Junto a la epistemóloga Ximena Dávila, de la Escuela Matríztica, acaban de firmar una alianza estratégica con la clasificadora de riesgo Feller Rate. “Somos seres inescapablemente biológico-culturales, lo que quiere decir que no podemos separar al ser humano de su cultura, ni su biología”, fundamenta el autor del célebre “Árbol del Conocimiento”.

Lo dice en la sala de directorio de la clasificadora, en el undécimo piso de un edificio en Las Condes. Tiene 90 años y lleva puesto uno de sus característicos abrigos gruesos. En sus anteojos se reflejan las fachadas de las construcciones de enfrente, mientras habla parsimoniosamente y gesticula acerca de los seres humanos, las moléculas, la autonomía de los seres vivos, su reflexión y
emociones. De finanzas, nada. Unos minutos después, Álvaro Feller, presidente de la clasificadora agrega que ya no basta con dimensionar la capacidad de pago de una empresa, que es lo que regularmente hace una calificadora. “Esta alianza complementa nuestra visión de las finanzas. Nos damos cuenta de que el riesgo financiero es fundamental y que detrás de eso hay personas”, explicita. Lo ejemplifica en los  casos de Agrosuper, en Freirina y de Hidroaysén en Cochrane, que a pesar de lo financieramente sólidos que se veían, acabaron suspendidos y enfrentados a las comunidades donde se insertaban.

El factor humano de las organizaciones, explica Feller, se está convirtiendo en algo insoslayable. A su juicio, en todas las industrias están emergiendo temas que obligan al sector privado a guiarse -sobre todo- con cada vez mayor honestidad. Y eso implica un cambio de mirada, donde las teorías de Maturana indican que todo lo que se haga, debe considerar a las personas y al lenguaje en que éstas se relacionan. Y de eso hablarán el próximo martes 20 de agosto en el Hotel Hyatt Centric de Las Condes, en el foro “La Aparición de Stakeholders y Nuevos Riesgos: De lo Transaccional a lo Colaborativo”.

“No podemos separar al ser humano de su cultura, ni su biología”, recalca Maturana. ¿Y usted qué quiere conservar? “Esta es una alianza para poder hacer una relación entre lo frío de las finanzas, con el aporte que nosotros queremos dar. Se reconoce que lo financiero lo hacen las personas, no es pura plata. Hay personas”, puntualiza Ximena Dávila, quien días antes debió ser trasladada a una clínica luego de tomar un café contaminado en Linares. La Escuela Matríztica sostiene que todas las personas buscan hacer bien las cosas, pero que cuando la organización define el rumbo de la compañía, existe el riesgo de generar contradicciones. “Para nosotros lo relevante no es tanto lo que se hace, sino desde qué emoción se hace. Si las cosas se hacen bien, el
resultado final se cuida solo”, dice Dávila, casi como una declaración de principios y añade que “las conversaciones colaborativas son el resultado de un proceso que permite generar equipos y ayudar a las organizaciones a tener un proyecto común y a relacionarse desde el respeto mutuo”.

Por eso, añade la investigadora, no se consideran una consultora, sino que una escuela de pensamiento del sur del mundo que entra a las organizaciones a decirles qué conservar. No qué quiere cambiar. “El tema no es la transformación, sino que la orientación. Todo cambia, según lo que uno conserva”, agrega.

El link entre Feller y Matríztica surgió hace un par de años, cuando el mismo presidente de la clasificadora y su hija Francisca quisieron conocer el trabajo de la entidad. Después la relación se fue estrechando. “Surgió una idea compartida de que era necesario ir explorando más elementos que tuviésemos en común y que aparentemente podrían ser contradictorios. Pero nos dimos cuenta en esa conversación y por nuestra experiencia de que sí, era posible generar un proyecto común”, cuenta Feller.

-¿Con qué prejuicios chocaron?

-Había prejuicios en general. Nosotros en esa conversación nos dimos cuenta de que también era relevante como clasificadora hacerse cargo responsablemente de que el bienestar de las personas dentro y fuera de la organización no va en contradicción con los resultados económicos; todo lo contrario; se refuerzan. Y eso es lo que contemplará ahora el análisis de riesgo. “¿Cómo es la conversación de una empresa con el entorno, sus proveedores, sus accionistas y todos sus stakeholders? Lo que tenemos en Chile es una mirada más bien lineal, que no considera a todos los stakeholders. No basta con una declaración de que se va a respetar el medioambiente, por ejemplo, si no se hace”, explicita Feller.

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