Emprendedor chileno desarrolla técnica quirúrgica de clase mundial

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Luego de casi una década en que se mejoró la tecnología creada, el año pasado la empresa Levita Magnetics recibió la aprobación de la FDA para comercializar en Estados Unidos un nuevo dispositivo médico para las operaciones laparoscópicas, que se sustenta sobre la base de imanes y que promete convertirse en el próximo paso de la cirugía mundial.

Por Carmen Mieres G.

Es curioso cómo a veces las experiencias y giros que da la vida van construyendo el presente con un tejido invisible, cuya trama puede verse sólo con la perspectiva del tiempo.

Alberto Rodríguez-Navarro, por ejemplo, siempre quiso ser doctor, en una familia donde casi todos sus miembros eran ingenieros. A él, sin embargo, siempre le llamó la atención la posibilidad de mejorar la salud de las personas.

Así que decidió que sería médico, pero nunca imaginó que además de cirujano, como un tío, sería también un emprendedor y estaría a la cabeza de una empresa que hoy afianza sus pasos en las ligas mundiales de la tecnología médica: Levita Magnetics, compañía que utiliza un mecanismo basado en imanes para realizar operaciones con la menor intervención posible y cuya idea original proviene de un recuerdo de la infancia.

Titulado de médico en la Universidad de Chile, Rodríguez-Navarro se especializó en cirugía mínimamente invasiva, práctica clínica que desarrolló mayormente en el sector público de salud donde, tras una década de trabajo, comenzó a crecer una inquietud relacionada con el “gran problema” de los procedimientos quirúrgicos, que se vincula con el dolor que provocan las incisiones.

Viendo el sufrimiento post operatorio de los pacientes del hospital donde trabajaba, el CEO de Levita Magnetics se empezó a preguntar cómo reducir el número de incisiones porque en esto las matemáticas son simples: más incisiones, más dolor y más cicatrices. Y en la cirugía laparoscópica se deben hacer cuatro o cinco. “Pensé que si era capaz de minimizar eso, se podía hacer un tratamiento mejor y más seguro, con menor tiempo de recuperación y, por supuesto, con menos dolor”, comenta.

Aprovechando la experiencia como ingeniero mecánico de su padre, entre los dos comenzaron a pensar alternativas hasta que la inspiración llegó en una relajada conversación de sobremesa, donde se dieron cuenta que el uso de imanes podía ser una solución simple, pero eficiente, para resolver el dilema.

“Cuando éramos pequeños, con mi hermano teníamos tortugas de agua en un acuario donde siempre se formaban hongos en los vidrios y, para no cambiar siempre el agua, usábamos imanes para limpiarlos, uno por fuera y otro por dentro. Salvando las diferencias, lo que usamos hoy sigue básicamente el mismo concepto: movilizar algo dentro de una cavidad, con un imán”, rememora.

Así, casi sin darse cuenta y sin siquiera tener la intención de darle un fin comercial a la idea, las bases de la empresa ya estaban puestas.

Los comienzos

A través de un sólo corte, una micro cámara con una pinza en su extremo se introduce en la cavidad abdominal y se maneja mediante imanes que se disponen por fuera de la piel, permitiendo a los doctores tener una mejor visión de los órganos y una mayor libertad de movimiento. Ése es el principio básico sobre el cual se sustenta la tecnología de Levita Magnetics, cuyo nombre proviene de la capacidad del dispositivo de “levitar” dentro del abdomen.

La compañía ya tiene a su haber varios logros sumamente importantes para un emprendimiento surgido en un país en donde abundan las buenas ideas, pero escasean aún los apoyos para que los emprendimientos levanten vuelo, especialmente en sus etapas intermedias, en opinión de Rodríguez-Navarro.

De hecho, los comienzos fueron arduos. A fines de la década pasada, junto con su papá, comenzó a probar prototipos y a medir la fuerza necesaria sobre la base de la experiencia acumulada con más de tres mil cirugías. Al ver que funcionaba, siguió perfeccionando la tecnología. Cuatro años después, habiendo conocido a Alex Seelenberger, del fondo Aurus, y de ganar un proyecto Go to Market, de Corfo, el doctor colgó su delantal blanco y asumió su rol de emprendedor.

“Cuando Alex me preguntó si había pensado dedicarme a esto en un 100%, fue la primera vez que me lo cuestioné. Paralelamente, gracias a este programa de Corfo, viajé por dos meses al Stanford Research Institute, donde evaluaron muy positivamente mi idea. En ese momento decidí parar mi práctica clínica por un año y probar cuán factible era”, detalla.

Corría el año 2013 y de ahí en adelante los hechos adquirieron un ritmo vertiginoso. Con el apoyo de Aurus como primer inversionista y nuevas líneas de financiamiento de Corfo (perfil de I+D Aplicada, Empaquetamiento Tecnológico, Alta Tecnología), rápidamente Rodríguez-Navarro se dio cuenta que debía emigrar a EE.UU. y formar un equipo que entendiera realmente las complejidades de desarrollar un producto para el área médica. Ni en Chile ni en Latinoamérica había experiencia en este campo, pero sí –y mucha– en Silicon Valley, donde se radicó hace cuatro años.

Fue muy complejo “vender” la idea, tanto a los inversionistas como a los médicos. Ayudó investigar la historia de otros emprendedores y advertir que todas las tecnologías nuevas tienen bastante rechazo al principio. Rodríguez-Navarro subraya que se debe tener la convicción de que funciona –“yo tenía muy claro que esto era lo mejor para los pacientes”–, pero reconoce que fue duro y que Silicon Valley es, a su juicio, el lugar más difícil en el mundo para desarrollar cosas porque es muy competitivo.

A paso firme

Sacar la marca registrada “Magnetic Surgery” en EE.UU.; haber sido elegida como una de las 10 empresas más innovadoras del mundo por Fast Company –publicación estadounidense con foco en tecnología, negocios y diseño–; contar con tres patentes ya concedidas en EE.UU. (y otras solicitudes en carpeta); tener la aprobación de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) en noviembre de 2015 para la comercialización de la tecnología, y de la Food and Drugs Administration (FDA) en junio del año pasado, son algunos de los hitos que enorgullecen a Rodríguez-Navarro. La agencia, incluso, creó una nueva clasificación para esta tecnología, calificándola como un “sistema magnético de instrumentos quirúrgicos”.

En esa línea, destaca también que el estudio clínico presentado a la FDA –realizado, en 2014 a 50 pacientes de los hospitales del Salvador, Padre Hurtado y Dr. Luis Tisné, en Chile– fue publicado recientemente en la prestigiosa publicación Annals of Surgery.

“Nos ha ido mucho mejor de lo que yo esperaba. Pasar la FDA es muy complejo, especialmente con una nueva tecnología. Teníamos todas las probabilidades en contra, pero lo logramos. Publicar un artículo en la revista de cirugía más importante del mundo, es impensado. Fuimos pioneros en levantar fondos en Chile dentro del área médica y ahora tenemos inversionistas muy reconocidos apoyándonos, como Activa de LarrainVial –liderado por Cristóbal Silva y José Antonio Jiménez–, Juan Andrés Camus, Eduardo Ergas, Nicolás Weinstein, Max Ibáñez y Nicolás Luksic, entre otros.

Hemos ido logrando nuestros objetivos en forma sistemática y eficiente”, opina. Se trata de avances que “nos dan la energía para seguir, porque son signos de que vamos por buen camino”.

Un sendero que, hasta el momento, han transitado cautelosa pero firmemente: cuando llegó el momento de ofrecer la tecnología en EE.UU., fueron directamente uno de los cirujanos más prestigiosos de ese país y el mundo, el Dr. Matthew Kroh, director de cirugía endoscópica de Cleveland Clinic, quien fue el primero en usarla. Luego, se sumaron los centros quirúrgicos de las universidades de Stanford y Duke, enfocándose en esta última porque puede funcionar como “punta de lanza” para lo que viene. En general, apunta Rodríguez-Navarro, cuando Duke adopta una tecnología, después se masifica a nivel mundial.

Con más de un centenar de operaciones en EE.UU., aún tienen que demostrar factibilidad comercial, añade. No obstante, van bien encaminados y además, tienen una serie de otros desarrollos basados en el mismo concepto, con distintos grados de avance y enfocados también a la cirugía abdominal y torácica (urológica, ginecológica, de vesícula, hernia, tórax, pulmón y de obesidad), apuntando a una optimización de la laparoscopia.

“Estoy seguro de que éste es el siguiente paso en la cirugía a nivel mundial. Somos la primera empresa en el mundo en desarrollar esto y la primera compañía nacida en Latinoamérica que crea una nueva tecnología para la cirugía, un campo en el cual el último gran avance se dio hace ya unos 25 años, con la incorporación de la robótica. Estoy convencido de que la nuestra es una tecnología que estará en todos los pabellones del mundo en el futuro”, dice el CEO de Levita Magnetics.

Por ahora, están en proceso de comenzar con otros hospitales de EE.UU. y de llegar a Chile el próximo año. Estar en el país norteamericano fue clave para el crecimiento de la empresa, pero el sueño es desarrollar la industria en nuestro país y en Latinoamérica.

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