Áreas marinas protegidas y parques nacionales: después de los reconocimientos

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La creación de los parques marinos en Juan Fernández y en Cabo de Hornos, además del acuerdo para la creación de la Red de Parques Nacionales de la Patagonia, posicionan a Chile como un país que está dando importantes pasos en el ámbito de la sustentabilidad. Lo anterior, es aún más evidente al considerar que hasta hace pocos años sólo teníamos 5% del mar y tierra protegidos y que hoy, con la creación de esta Red, los parques nacionales alcancen el 81,1% del total de áreas protegidas en el país. Este avance implicará el surgimiento de nuevas inversiones que probablemente se enfocarán en el ámbito de los servicios y en propuestas turísticas que sean atractivas y también armónicas con el entorno. A su vez, las comunidades se verán beneficiadas producto de un mayor desarrollo, por nuevas fuentes de trabajo y también gracias a espacios que concertarán la atención de extranjeros que desean conocer sobre Chile y su idiosincrasia.

Las cifras son positivas y las oportunidades comerciales también son una certeza innegable. Sin embargo, no basta sólo con promover nuevas leyes o simplemente apoyar este tipo de iniciativas. Ahora queda el desafío de levantar e invertir capitales para la adecuada mantención y protección de estos parques sustentables. Para ello, la clave está en los procesos de capacitación, es decir, la formación de personas idóneas para el cuidado de estos espacios naturales. En ello puede contribuir la experiencia de Estados Unidos, país que tiene reconocidas zonas protegidas como el Parque Nacional de Yosemite, un área de 3.081 km2. Cada año, alrededor de tres millones de personas visitan este lugar, el cual dispone para los turistas diversos panoramas como rafting, excursiones y escaladas. Toda esta infraestructura es administrada por guías expertos, personas especializadas que a su vez disponen de vehículos e implementos necesarios para este tipo de zonas geográficas.

La experiencia citada demuestra que Chile tiene que avanzar en estos temas. No sólo basta con ser reconocidos en publicaciones como National Geographic o Lonely Planet, sino también es necesaria la incorporación de profesionales experimentados, además de dotarlos con los equipos necesarios. La Corporación Nacional Forestal (Conaf) ha realizado un importante trabajo en las acciones descritas. Ha creado programas especiales que han significado nuevos empleos, así como áreas de especialización para el trabajo con comunidades indígenas. A ello se suma el desarrollo de programas educativos. Sin embargo, estos esfuerzos no son suficientes. En el futuro de las áreas marinas protegidas y de los parques nacionales de Chile, otros actores desempeñarán un importante rol. Es así como el aporte de las empresas privadas podría significar un verdadero salto hacia una estandarización de clase mundial en torno al crecimiento de parques protegidos. La incorporación de nuevas tecnologías también será relevante, ya que el país hoy está adentrándose en la 4ta Revolución Industrial, una en donde la inteligencia artificial y otras innovaciones permitirán el monitoreo de zonas que usualmente son terreno para la pesca furtiva o bien de la explotación de bosques milenarios.

El Fondo Mundial para la naturaleza (WWF, por su sigla en inglés) calificó como un hito para el país la creación de nuevas áreas protegidas. Sin duda, este reconocimiento es un enorme paso en materia de sustentabilidad, pero ahora tenemos que apuntar al desarrollo de lo que está escrito en el papel junto con facilitar y promover nuevas instancias de colaboración entre la mayor cantidad de actores posibles.

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